5 maneras en las que IoT está ayudando al medio ambiente

El próximo domingo será el Día Mundial del Medio Ambiente. La ONU utiliza esta fecha cada año para concienciar sobre temas medioambientales de máxima prioridad. Este año se centra en la fauna salvaje. Incluso en un ámbito que parece tan alejado de la tecnología como este, IoT está siendo un factor diferenciador positivo. Estas son 5 maneras en las que la tecnología está contribuyendo a crear un planeta mejor:

El lince ibérico, un caso de éxito de conservación: España es uno de los ejemplos más claros de cómo usar la tecnología para salvar a una especie en peligro de extinción. A principios de siglo, quedaban menos de 100 linces ibéricos y era considerada una especie en riesgo extremo. Afortunadamente, gracias a la tecnología usada en el centro de cría de La Olivilla en Andalucía (España), el número de estos felinos supera en la actualidad los 300 ejemplares, muchos de los cuales ya han sido reintroducido en hábitats seguros (protegidos de las causas que les llevaron a estar al borde de la extinción). ¿Cómo ayuda IoT a los programas de protección de la fauna salvaje? Los linces llevan collares conectados que los georeferencian de la misma manera que haría cualquier sistema de gestión conectada de activos. Gracias a su información proporcionada, los científicos pueden estudiar los comportamientos de los animales en libertad, sus movimientos y cómo ocupan el espacio a su disposición. Con la ayuda de drones, además, pueden vigilarlos a distancia de una manera menos invasiva que con personas. Los investigadores están barajando la posibilidad en un futuro cercano de sustituir los incómodos collares a batería, por sensores subcutáneos imperceptibles, a modo de DNI que acompañaría al lince de por vida.

Sensores medioambientales: Está claro que los sensores pueden llegar donde el hombre no es capaz. Los sensores pueden usarse para medir parámetros variables como la calidad del aire o del agua, detectar sustancias químicas nocivas a lo largo del tiempo. En lugares inhabitables o donde el acceso para personal humano es imposible o complicado, usar estas tecnologías resulta fundamental para poder medir con precisión. Los padres de niños con problemas respiratorios o las personas con asma pueden recibir información precisa en tiempo real. La información medioambiental en tiempo real también beneficia a los trabajadores que trabajan en entornos con condiciones cambiantes del aire (expuestos a radiación o en minas, por ejemplo).

Agricultura Conectada: La agricultura eficiente tiene un impacto positivo enorme sobre el medio ambiente. Ya hemos explicado aquí cómo se usa la tecnología para controlar el riego de las cosechas o en los invernaderos a través de sensores. Se está fomentando la irrigación automática en el sur de California como método para luchar contra las sequías periódicas, gestionando el uso del agua en base a la humedad del suelo. También se están usando sensores espectrales en drones conectados que ayudan a los granjeros a usar los fertilizantes y producto agroquímicos con precisión además de complementar la información de sequedad de terrenos que dan los sensores a ras de suelo con imágenes aéreas.

Eficiencia energética: Un informe de Boston Consulting Group determinó que las estrategias para mitigar del efecto medioambiental que usan tecnología podría reducir el cambio climático hasta un 16,5% para 2020 (son más eficientes que cualquier otro tipo de estrategia). Estas mejoras incluyen, entre los múltiples ejemplos, la gestión energética de Smart Homes y Smart Buildings, uso eficiente de electrodomésticos, dispositivos de Smart Grid, gestión de activos aplicado a la logística y gestión inteligente de los motores industriales.

Necesidades energéticas: La energía requerida para que millones de dispositivos se añadan a IoT es descomunal y no puede pasarse por alto. Es crucial hacer esfuerzos para un IoT con un consumo reducido que genere el menor impacto medioambiental posible. El LPWA (redes de amplio espectro y de bajo consumo) tiene la idea tan interiorizada que lo lleva en el propio nombre. En un futuro no muy lejano, los sensores LPWA trabajarán bajo condiciones que superan las posibilidades de IoT actual. Además de poder estar situados muy bajo tierra y a mucha distancia de una antena, la batería tendrá una vida útil de varios años, lo que implica que reducirá considerablemente su impacto energético.

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