Cómo la universidad puede estimular el emprendimiento

Emprender no es una moda. Sí, se han multiplicado los foros, los encuentros y las «ayudas especiales» y parece que ahora todo el mundo es un emprendedor, aunque detrás solo haya autoempleo. Ya hemos explicado que cuando se abusa de una palabra, es imposible diferenciarse y ser percibido como una persona original que cuece su propio proyecto entre las manos. Porque ese autoempleo en forma de actividad emprendedora ya forma parte de la nueva realidad laboral y económica del país.

Por eso, no debemos desorientarnos: el emprendimiento es la oportunidad de explotar nuevas oportunidades y crear yacimientos de empleo. Nos encaminamos hacia una sociedad donde los profesionales, a través de sus proyectos e iniciativas individuales y en grupos pequeños, van a crecer en influencia. Esto significa, como bien explica Carlos Domingo en su blog, que necesitamos emprender e innovar creando nuevos mercados. No vamos a salir de la crisis por la vía de la recuperación de los empleos anteriores a 2007, sino porque seamos capaces de ofrecer bienes y servicios diferentes e innovadores. Ahí es donde la universidad tiene mucho que decir, porque ha llegado el momento de estimular el emprendimiento en las aulas y explicar que no podemos esperar a que el desarreglo de la oferta y la demanda se ajuste. Como le gusta decir a Joe Has, @joehas: I manage my life.

Como trabajo en la Universidad, tengo contacto diario con profesores, alumnos y PAS (Personal de Administración y Servicios). Son el corazón de la institución, antes que las megainversiones en instalaciones o tecnologías. Son las personas las que mueven el mundo. Me atrevo a sugerir algunas iniciativas que pueden ayudar a estimular el emprendimiento en un momento en que no podemos permitirnos incrementar el coste de la matrícula. Ahí van:

Si eres alumno, pide a tu profesor que te evalúe una idea de empresa. Estamos cansados de corregir prácticas con poco valor añadido (un resumen de un libro, un test o un ejercicio cien veces repetido). Propón que utilice la evaluación continua para entregar un plan de empresa. Al final del semestre, habrás tenido 15 semanas de tutoría y aprendizaje orientado. Más aún, pídele hacer el examen oral y delante de la clase. Da respeto, pero es fundamental para aprender a desarrollar las competencias de exposición oral. Te harán falta toda la vida.

Además, si el profesor no tiene experiencia empresarial, aún mejor. Ya explicamos que es recomendable explicar a amigos y familiares en qué consiste tu negocio. Si ellos no lo entienden, no esperes que lo haga un inversor al que pides 100.000 euros. Pídele que sea crítico con las ideas que no entiende antes que con las cifras de negocio, que son más discutibles.

Mi experiencia con #periodismoemprende es positiva. Los alumnos de Periodismo comprenden desde el  inicio que nada es gratis (¡todos quieren cobrar por su trabajo!) y que lo normal es que te digan no (no hay crédito, no quiero invertir publicidad o no me interesa tu producto editorial).

Si eres PAS y/o estás en los equipos directivos, aprovecha las ferias de empleo y los encuentros con empresas y toda actividad con la sociedad civil para fomentar el emprendimiento. Crea oportunidades para que los alumnos entren en contacto con otros emprendedores, con inversores o con profesionales. Solo mediante el trabajo en red se puede avanzar. Ya existen buenas iniciativas, pero podemos exprimir aún más este tipo de acciones.

En el plano tecnológico, hay que aprovechar la expansión de los MOOC (Masive Open Online Courses) y otras formas de aprendizaje para traer al campus el mejor conocimiento sobre emprendimiento. Por ejemplo, la iniciativa UNIMOOC con el liderazgo de @andres_pedreno o los cursos en abierto de la UNED son ideales como punto de partida para dinamizar el campus. ¿Por qué no aprovechar esas actividades para impulsar la participación en la Facultad o utilizarlos como parte de los cursos de libre elección?

Si eres profesor, tienes un tesoro. Ante ti, una generación de estudiantes que tienes que preparar para un entorno profesional diferente. Como bien titulaban hace unos días, «con tener buenas notas ya no basta«, porque el mercado laboral requiere además saber comunicar una idea por escrito y saber exponerla en público, tener un grado de análisis y pensamiento crítico y tener nociones básicas de economía.

Este cambio sustancial nos permite combinar la lección magistral, que sirve para establecer el marco de discusión y explicar concepciones teóricas, con otras metodologías más divertidas. Te recomiendo los juegos de rol, donde profesores y alumnos pueden intercambiar posiciones. La práctica de los comportamientos ayuda a detectar errores y aciertos, al tiempo que estimula la comunicación oral. También puedes probar con el método del caso, que tanto se emplea en las escuelas de negocio. Consiste en construir la teoría a partir de un ejemplo concreto, pura inducción. Y, por último, prueba a «jugar» en el aula. La gamification puede servirte para probar nuevas experiencias y utilizar nuevas tecnologías de forma rápida e intuitiva.

Imagen @PhotoDu.de, distribuida con licencia Creative Commons BY-SA 2.0

 

 

 

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