Seis citas sobre la actividad bancaria

Desde que los cambistas medievales empezaran a utilizar sus mesa, bancas o bancos, para llevar a cabo intercambios de tipo comercial, la actividad bancaria ha generado un profundo debate, sobre todo en lo referente a su regulación, muchas veces respaldado en citas de distintos pensadores que lo han ido alimentando. Una actividad aparentemente tan sencilla como tomar fondos de aquellos que tienen excedentes para prestárselos a los que demandan financiación, está sujeta, sin embargo, a todo tipo de interpretaciones por la extremada importancia que tiene en la economía mundial. La reciente crisis financiera ha propiciado que este debate se ponga de moda, por lo que parece interesante repasar algunas citas relacionadas con la actividad bancaria.

 

 

Si piensas en bancos y en un país en concreto, es muy probable que te venga a la mente Suiza. La banca de este pequeño país centroeuropeo se caracteriza, desde tiempos medievales, por su estabilidad y por el secreto bancario, es decir, por la no divulgación a terceros de datos sobre sus clientes tales como son los números de cuentas o saldos de éstas. Un ejemplo de este modo de actuar, aunque ya no lo pudo ver el bueno de Voltaire, fue el ofrecimiento de la banca suiza a los aristócratas franceses para que realizaran operaciones de modo confidencial, durante los tiempos de la Revolución Francesa.

 

 

Esta cita para muchos puede ser una mera exageración, pero para otros puede resumir perfectamente lo que ha ocurrido con la crisis financiera reciente. Los bancos, antes de que explotara la burbuja crediticia, prestaban dinero alegremente a empresas y familias, las cuales, por su parte, no parecían medir adecuadamente su capacidad de endeudamiento. Eran tiempos donde parecía sencillo solicitar crédito y no había mucha resistencia a concederlo. Con el estallido de la burbuja, el grifo del crédito se cerró bruscamente, haciendo que pagaran justos por pecadores.

 

 

Para un banco un cliente que le solicita financiación es un moroso en potencia, de tal modo que, ante cualquier duda que tenga sobre su capacidad de reembolso, le exigirá garantías que avalen la operación. Por regla general, estas garantías se han de valorar en términos económicos, han de tener un mercado donde poder realizarse fácilmente y a bajo coste, si llega el caso, y no han de sufrir grandes fluctuaciones en su valor. Precisamente la carencia de este tipo de garantías supone para muchas personas y empresas no poder acceder al préstamo bancario.

 

 

Los bancos, al prestar fundamentalmente el dinero de sus depositantes, deberían ser muy prudentes a la hora de hacerlo, analizando correctamente el riesgo de cada operación, aunque ya hemos visto que no siempre es así. Por las propias características de su actividad, deben mantener siempre un equilibrio entre la liquidez necesaria para afrontar las retiradas de fondos de los depositantes y las concesiones de préstamos. Seguramente si, en el pasado reciente, muchas entidades de crédito hubieran respetado los protocolos de actuación en cuanto a análisis de riesgos se refiere, ahora tendrían unas cifras de morosidad más bajas.

 

 

Esta cita cobra todo su sentido para aquellos que se enfrentan a un proceso de negociación de un préstamo bancario y ven las dificultades que se presentan cuando son, por ejemplo, emprendedores con una idea de negocio o pymes que no cuentan con las suficientes garantías que respalden su petición de fondos.

 

 

Creo que, en este caso, poco hay que añadir a esta cita del genial cineasta neoyorquino. A pesar de que algunos consideren a los bancos solamente como un mal necesario, señales de este tipo harían que los contemplaran de otra forma, ¿no crees?

 

Foto principal: Jesús Pérez Pacheco

Resto de fotos: Wikipedia

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