Pago por uso o cómo disponer de la mejor tecnología sin invertir

Las pymes se enfrentan hoy en día a una paradoja en lo que a tecnología se refiere. Por una parte, el ritmo trepidante de la innovación impone la necesidad de adoptar esas nuevas tecnologías para no perder el tren de la diferenciación, la eficiencia y el mercado.

Por otro lado, el adverso contexto macroeconómico y la aversión al riesgo y el déficit de financiación que de él derivan, dificultan, cuando no imposibilitan, acometer inversiones.

¿Cómo romper esta paradoja?

Cuando hablamos de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), las propias tecnologías y sus modelos de explotación nos brindan la solución: el pago por uso.

Personajes tan relevantes como Daniel Ek y Nicholas Carr nos anticipaban esa solución. El primero, fundador de Spotify, cuando advertía lo importante que era el acceso más que la propiedad. El segundo cuando nos dibujaba un modelo de servicios TI de tipo utility, similar al del agua, la electricidad o el gas, en el que el consumidor obtiene de su proveedor los recursos que necesita pagando solo por lo que consume.

Porque en eso consiste el pago por uso: en lugar de que la pyme disponga en sus instalaciones y en propiedad de las máquinas y las aplicaciones, sus necesidades son satisfechas por un proveedor de servicios, que es el que acomete las inversiones y el que proporciona a la pyme únicamente los recursos TIC que necesita y cuando los necesita.

Veamos, a modo de ejemplo, cinco de las formas que este pago por uso puede adoptar:

1. PaaS (Plataforma como servicio)

Su empresa seguramente dispone de una página web. Usted podría instalar un servidor en su oficina y proporcionar la conectividad a Internet que la página precisa, pero también puede alojar la página en un proveedor de plataformas, de forma que se ahorra la compra de servidores, sistema operativo etc., así como su mantenimiento. Solo tiene que pagar a su proveedor por el alquiler de esa plataforma.

2. SaaS (Software como servicio)

Pero también puede dar un paso más allá. Supongamos que su empresa tiene un software para la gestión de nóminas, otro para la gestión de RR.HH. y otro para la contabilidad financiera. Podría comprar aplicaciones que le resuelvan esa problemática y pagar las licencias, las actualizaciones y el soporte técnico. Pero también puede alquilar a un proveedor el uso de aplicaciones que cubran esas mismas funcionalidades, de tal modo que no invierte, solo alquila el uso de las aplicaciones que más le convengan y se ahorra cualquier tipo de compra.

Tanto PaaS como SaaS son dos opciones que surgen en los entornos de cloud computing (computación en la nube) y que ya nos anticipaba Lorena de la Flor en el artículo ‘5 consejos para reducir costes usando las TI’ en este mismo blog.

Pero existen más opciones que se salen fuera de este ámbito:

3. Pay per Print

En su día a día tendrá necesidad de mantener alguna impresora, tal vez algún escáner y puede que incluso una fotocopiadora. Con el modelo tradicional tendría que adquirir, por ejemplo, una impresora multifunción e ir comprando consumibles (como tóner) a medida que lo necesite. Pero también puede acudir a un proveedor de servicios de Pay per Print al que solo pagará una tarifa por cada hoja impresa y el proveedor le proporcionará la impresora, el tóner y cualquier mantenimiento que la máquina necesite.

4. Outsourcing microinformático

Seguramente en su compañía existen una serie de ordenadores personales y tal vez algún portátil e incluso alguna tableta, y tal vez cuente con algún tipo de soporte técnico. Hoy en día también puede conseguir que un proveedor de servicios le proporcione los equipos, probablemente en modo renting, y su mantenimiento (hardware y software), de tal modo que solo pague una tarifa por todo ello, quizá ligada al número y tipología de equipos.

5. Centralitas en red

Si su compañía tiene varios empleados, seguramente necesitará varios teléfonos fijos y móviles y es posible que ya haya recurrido a un servicio de centralitas para gestionarlo. Quizá en este caso, como suele suceder con los servicios de telecomunicaciones, ya esté pagando solo por el uso que hace de esas comunicaciones. Por ello, la novedad no es tanto el modelo de pago como el hecho de que esas centralitas que, tradicionalmente se encontraban en sus instalaciones, ya pueden alojarse también en ‘la nube’, ahorrándole el espacio, y solo pagará, por ejemplo, por el tráfico de voz fija y móvil.

Estos son solo algunos de los ejemplos y posibilidades de ‘alquiler de la tecnología’ y el pago por el uso que se hace de la misma.

Este modelo ofrece ventajas de tipo tanto técnico como económico. En lo técnico, podrá contar con los servicios de proveedores especializados, seguramente con muchos más recursos que su compañía para la gestión de las tecnologías. Además, el propio prestador del servicio se ocupará de todo lo que tenga que ver con actualización, evolución e innovación en el servicio, por lo que siempre podrá disponer de la mejor y más actual tecnología.

En lo económico, le permitirá ahorrar cualquier tipo de inversión y evitar los riesgos a ella asociados. Además, y quizá más importante, evitará costes fijos convirtiendo en variable el gasto en TIC, con lo que los recursos económicos que dedica a tecnologías estarán siempre alineados con sus necesidades y con la evolución de su mercado. Finalmente, y especialmente si lo que paga es una tarifa plana (un caso especial de pago por uso), el gasto en tecnología es absolutamente predecible, cosa muy de agradecer en el incierto panorama económico actual.

Si unimos, pues, la calidad del servicio obtenido, con sus ventajas de tipo económico-financiero, parece que ya no hay excusa para no disponer de la mejor tecnología que su negocio demande.

 

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