10 indicadores para detectar si tu interlocutor miente

Decálogo del mentiroso

La Universidad de Massachusetts publicó un estudio en el año 2002 en el que afirmaba que el 60% de las personas miente en una conversación de 10 minutos, espacio de tiempo en el que dicen un promedio de dos a tres mentiras.

Hace semanas, durante una reunión, detecté que la persona que tenía enfrente no me estaba diciendo toda la verdad. Relataba unos hechos que habían sucedido meses atrás y que yo había presenciado. Al principio pensé que lo que escuchaba era su punto de vista, pero llegué a la conclusión de que me estaba mintiendo por interés y su lenguaje corporal lo delataba.

Para saber si la persona que tienes delante de ti está diciendo o no la verdad, hay una serie de indicadores que te pueden ayudar. Estos diez son los más destacados:

Argumentos

Una persona que dice la verdad tiene diferentes argumentos, se expresa de distintas formas para manifestar su opinión. Cuando se repiten varias veces las mismas frases y palabras en un mismo discurso es que el emisor no está seguro de lo que dice y trata de afianzarse no saliéndose del guion.

Hagamos un ejercicio. Si os pregunto qué hicisteis ayer por la tarde y contáis la verdad, os expresaréis con naturalidad y con todo tipo de detalles sobre lo vivido, usando diferentes argumentos. Si no contáis toda la verdad, ocultáis información u os inventáis una parte, para no caer en ninguna inconsistencia, repetiréis las mismas frases, elaborando discursos improvisados que transmiten inseguridad.

Información

Ligado al punto anterior, las personas que están manipulando la verdad tienden a dar más información de la que se les ha pedido. Ya sabéis aquello de Excusatio non petita, accusatio manifesta

Adornan los argumentos con todo tipo de detalles insignificantes, que no vienen a cuento, para ganar credibilidad y seguridad en ellos mismos. Realizan pausas excesivas, repiten su opinión y transmiten nerviosismo.

Cuerpo

El cuerpo de los mentirosos suele ponerse rígido. Son conscientes de estar en una situación que no desean y la consciencia los hace estar preparados para actuar en el caso de tener interferencias, preguntas u objeciones. Si no fuera así, sería el inconsciente el que actuaría, y cuando actuamos inconscientemente, somos mucho más espontáneos, reales, flexibles y, sobre todo, gesticulamos sin darnos cuenta.

Hay algunos gestos que delatan a los que no dicen toda la verdad. Suelen frotarse la cabeza, taparse la boca, tocarse el cuello o rascarse la parte inferior del pecho. Mentir aumenta la adrenalina y provoca ansiedad, presión arterial y palpitaciones.

Cabeza

El giro de la cabeza de un lado al otro también delata a los mentirosos. Los movimientos exagerados y poco naturales indican falta de confianza en el discurso. O si asienten o niegan con la cabeza cuando le hacemos una pregunta o afirmación, es signo de que su inconsciente se está anticipando a la respuesta que quiere dar.

Boca

El estrés corporal se debe a que nuestro sistema nervioso reduce el flujo de saliva. Las personas que mienten precisan un gran autocontrol sobre su cuerpo, lo que provoca estrés.

Cuando alguien se tapa la boca con las manos, indica que lo que está diciendo no es del todo cierto e intenta retener la mentira en su interior. E incluso a veces la falta de verdad provoca carraspera.

Ojos

Como seguramente la situación no es del todo cómoda ni agradable para ellos, sus ojos reflejan nerviosismo y rehúyen o miran hacia los lados o rincones, dando a entender que no hay una respuesta del todo sincera. En este punto también hay personas que actúan totalmente al revés, fijando la mirada en la persona que tienen delante para intimidarla y reafirmar que sus argumentos son ciertos, pero son “cazadas” porque no es habitual en ellas actuar de una forma tan agresiva.    

Piernas

Otro indicador de una posible mentira es el balanceo de las piernas o el movimiento de pies, como consecuencia de tener todo el cuerpo rígido y estar en tensión.

Manos

El interlocutor señala con los dedos a una persona o un objeto para desviar la atención de los argumentos y focalizar la atención en otro punto. El estrés puede provocar sudoración de las manos.

Respiración

Cuando mentimos, el sistema nervioso se tensa, acelerando el ritmo cardíaco y el flujo sanguíneo. Es por ese motivo que la respiración se convierte en entrecortada.

Voz

El tono de voz se vuelve más agudo. Baja su intensidad a consecuencia de la respiración y produce que las cuerdas vocales se vuelvan rígidas, se tensionen y alteren la voz. La rigidez provoca que el timbre vocal suba de frecuencia y se agudice.

¿Conoces algún otro signo que delate a un mentiroso?

Foto de Freepik

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