¿Y si la innovación en el pago con el móvil no es como imaginabas?

Jorge Ordovás  5 septiembre, 2013

Es un hecho. La verdadera innovación, lo que realmente está suponiendo una ruptura en los países que actualmente lideran el pago por móvil, es el uso de SMS. Nada de apps, ni smartphones, ni tecnologías como NFC con la que siempre estamos a vueltas.

Quizá pienses que estoy loco, o que hemos vuelto atrás en el tiempo. De hecho, en otros artículos he defendido que lo que esperamos a corto plazo es poder pagar de forma sencilla desde cualquier dispositivo (smartphone, tablet, PC, TV…), obteniendo una experiencia de usuario integrada con las aplicaciones que utilizamos habitualmente, que nos permita aglutinar nuestras cuentas bancarias, identidad en redes sociales, cupones de descuento, ofertas, etc para facilitarnos la compra tanto en entornos presenciales como en Internet.

¿A qué viene ahora lo de pagar mediante SMS? ¡Si era algo que ya teníamos hace 10 años en España con Mobipay, pionero en su época, pero que pese a participar en él todas las operadoras (Telefónica, Airtel y Amena), procesadores (Sermepa, 4B y CECA) y entidades financieras (BBVA, Santander, etc) desapareció en 2009 sin pena ni gloria!

Tranquilo, que tiene una explicación. Lo que sucede es que estás leyendo desde la perspectiva que tiene el habitante de un “país desarrollado”, con su smartphone y tarifa plana 3G, acostumbrado a utilizar redes sociales, y  que hace mucho tiempo abandonó el envío de “esemeeses” porque se comunica por whatsapp o similar.

El enfoque, desde ese punto de vista, es claramente distinto. Pero debes saber, ciudadano del “primer mundo”, que a día de hoy los países que lideran el pago con el móvil están en África y Asia: Kenia, Uganda, Tanzania, Indonesia, Filipinas… ¿Sorprendido?

Usuarios registrados y activos en servicios de pago con el móvil, por región (Junio 2012) Fuente: GSMA - Results from the 2012 Global Mobile Money Adoption Survey
Usuarios registrados y activos en servicios de pago con el móvil, por región (Jun 2012)
Fuente: GSMA – Results from the 2012 Global Mobile Money Adoption Survey

Olvidemos por un momento nuestra realidad, y pongámonos en el lugar de un habitante de estos países para entender cuál es nuestro entorno y qué necesidades debemos cubrir.

  • Vivimos en un país con una renta per cápita muy baja, importantes carencias en seguridad, infraestructuras casi inexistentes, gobiernos inestables, etc.
  • Cobramos nuestro escaso salario en metálico, aun con el riesgo que supone llevar encima dinero, porque no tenemos ni hemos tenido nunca cuenta en un banco, ni tarjetas.
  • En el territorio donde nos encontramos las comunicaciones se basan en la telefonía móvil “tradicional”, llamadas y SMS (no hay Internet, ni sabemos lo que son las redes sociales).
  • Todos usamos terminales de gama baja, resistentes y cuya batería dura días (¿qué es un smartphone?).

Como ciudadano, usar el móvil como medio de pago me interesaría si con ello obtengo un mecanismo rápido y seguro para realizar transacciones, en el que no tengo que llevar dinero en efectivo. Que sea lo más parecido a tener una cuenta en el banco y utilizar una tarjeta, ofreciéndome servicios financieros básicos.

Por tanto, la solución que quiera tener éxito en estas regiones debe apoyarse en varios factores clave:

  • Alta penetración del móvil, que contrasta con la baja “bancarización” de la población.
  • Disponibilidad universal, en cualquier terminal, lo que obliga al uso de mensajes USSD (similares a los SMS, pero se gestionan en tiempo real y permiten un cierto nivel de interacción a través de menús) y/o SMS.
  • Funcionalidad simple, pero que me permita realizar pagos en tiendas, transferencias entre particulares, “domiciliar” recibos o recargar el saldo del móvil.
  • Garantía de seguridad y no repudio de las transacciones, utilizando el móvil para autenticar al usuario y autorizar las transacciones (originadas en el comercio, o generadas en el propio terminal), introduciendo un PIN de forma similar a una tarjeta.
  • Existencia de facilidades regulatorias, que permitan ofrecer servicios financieros a actores que no son bancos, con requisitos mucho más limitados que los exigidos para el procesamiento de transacciones con tarjetas, por ejemplo.

El caso de M-Pesa (pesa significa dinero en Swahili) ejemplifica la revolución que supone el pago con el móvil en los “países en desarrollo”: implantado inicialmente en Kenia (donde se superan ya los 16 millones de usuarios y se genera mediante este medio de pago el 31% del PIB del país), su uso se ha extendido con éxito a Uganda (donde ya hay 9 millones de clientes) o Tanzania (con más de 5 millones), e incluso se empieza a utilizar en regiones tan distantes como Afganistán.

El siguiente vídeo resume el funcionamiento de este sistema, ilustrando los beneficios que aporta en distintos escenarios de la vida real en Kenia.

Sin embargo, M-Pesa ha fracasado en otros casos, como Sudáfrica, por no darse alguno de los factores críticos antes mencionados: en este caso la penetración de la banca es mayor, por lo que el usuario no tiene una necesidad real que cubrir con este sistema, que no pueda ser abordada desde el sector bancario ya establecido.

La situación en algunos países de América Latina es cercana al enfoque de África y Asia, con una población muy poco bancarizada, infraestructuras limitadas, problemas de seguridad, alta penetración del móvil, etc, por lo que son potenciales usuarios de este tipo de soluciones.

Existe un mundo más allá del que habitamos en los “países desarrollados”, con necesidades radicalmente distintas, que la tecnología puede cubrir. Y no olvidemos que esta región genera actualmente buena parte de los ingresos para muchas de las compañías que están sufriendo la crisis en otras latitudes.

Sin embargo, las “soluciones innovadoras” definidas pensando en nuestro entorno son inútiles si no entendemos antes qué nos demandan nuestros clientes en esos mercados. Estamos todos obligados a abrir nuestras miras y adaptarnos, para ser capaces de capturar este negocio.

Como dijo un extraordinario comunicador, Ernesto Sirolli, la base es muy sencilla: Want to help someone? Shut up and listen!”. Y cuidado con los hipopótamos.

Vídeo: conferencia de Ernesto Sirolli en TEDxEQChCh

Imagen: imtfi

Comentarios

  1. EXCELENTE ARTÍCULO…. ME PERMITE SOÑAR EN TENER ALGÚN DÍA MI PROPIO BANCO ELECTRÓNICO SOPORTADO EN LAS TRANSACCIONES DE LOS CELULARES LATINOAMERICANOS…QUE VIVA EL P2B, EL B2B, G2B, P2P Y LA MADRE PATRIA!!!

  2. Veo que este artículo sirvió de base a la charla que diste el otro día en TEDx Gravía, aunque allí estuviese bastante más desarrollado. Es un enfoque totalmente distinto al habitual en todo lo que tiene que ver con finanzas, donde normalmente ni se piensa en los países menos desarrollados, pues se cree que no pueden aportar nada en economía, y mucho menos innovación. Como vimos en los distintos videos, eso está completamente alejado de la realidad.
    Muchas gracias por abrirnos los ojos a una realidad que está ahí y la mayor parte de las veces ignoramos. Es un punto de vista diferente sobre África que normalmente se obvia, centrándose sólo en las desgracias y olvidando lo bueno que ocurre, que es también mucho.
    Me gustó mucho la conferencia, y aún más nuestra charla posterior. Estaré atenta al blog a partir de ahora, parece muy interesante. Y acabo de bajarme el artículo sobre los bitcoin del que me hablaste. Lo leeré en cuanto pueda.

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