El valor financiero de los proyectos cloud ya tiene un modelo microeconómico

Mercedes Núñez    23 julio, 2015
Valor financiero de cloud

La necesidad de medirlo todo y la importancia del ROI martillea nuestras cabezas. En el caso de cloud parece que la primera aproximación es siempre desde la perspectiva del ahorro de costes. Por eso, cuando recientemente llegó a mis manos el Trabajo Final de Grado que un compañero, Álex Moreno, ha escrito sobre “El valor financiero de los proyectos de computación en la nube” pensé que no podíamos dejar de darle visibilidad por su interés y porque además ha obtenido la máxima calificación.

La idea surgió de sus innumerables reuniones con clientes (de todos los tamaños y sectores) acerca de las ventajas de cloud en las que, al constatar que el tema se abordaba siempre en primera instancia desde la óptica económica, empezó a preguntarse cómo medir los beneficios que la nube aporta a las empresas en términos monetarios a través de un método de cálculo que permitiera cuantificarlos, para poder analizar los proyectos de este tipo de manera más completa.

– Es más frecuente oír hablar de la agilidad y la flexibilidad de cloud… pero tu tesis demuestra que el valor financiero de los proyectos de computación en la nube se puede medir con un modelo microeconómico. ¿Puedes explicarlo brevemente?

– Al recopilar información para la elaboración de la tesina, comprobé que había mucha literatura científica acerca del impacto de las TIC en el rendimiento empresarial, y que mayoritariamente la aproximación a la materia se realizaba a partir de modelos económicos de producción, en los que las TIC se consideraban un factor productivo más, al igual que el factor capital o el factor trabajo, por ejemplo. Además, estos modelos, una vez analizados empíricamente con datos reales a través de desarrollos econométricos, daban resultados muy consistentes y fiables, con una gran capacidad de explicación de la realidad.

Por lo tanto, la primera parte del trabajo consistió en el desarrollo de un modelo adaptado a las peculiaridades de la nube, que pudiera transformar las ventajas que todos conocemos (flexibilidad; escalabilidad; movilidad; coste de oportunidad, en el sentido de liberación de recursos; y rapidez de reacción a los cambios del entorno) en variables puramente económicas, como productividad y competitividad. En este sentido, la esencia del trabajo es el análisis y descripción del mecanismo de transmisión que convierte aquellas ventajas en beneficios computables financieramente, es decir en estimaciones de incremento en volumen de negocio.

– De hecho, incluye la simulación de un caso de negocio en el que se obtiene rentabilidad positiva en año y medio.

– Creo que el mecanismo de transmisión comentado resume muy bien cómo se trasladan los beneficios de la nube a la cuenta de resultados de la empresa: los usuarios TIC (knowledge workers) disponen de aplicaciones más accesibles y disponibles; el personal dedicado a TI se libera de tareas repetitivas e improductivas para enfocarse en otras estratégicas para el negocio (algunos ejemplos podrían ser el desarrollo de business intelligence o cuadros de mando para la toma de decisiones directivas, la mejora de aplicaciones críticas, la adición de nuevas funcionalidades para el negocio, etc.); la organización en conjunto se vuelve más eficiente y reacciona más rápidamente a las demandas del mercado (por ejemplo, lanzamiento de nuevos productos, publicación de tarifas, despliegue de campañas de marketing, reacción rápida a acciones comerciales de la competencia, etc.). Como consecuencia, la empresa mejora sus cifras de negocio, porque el mercado suele premiar con una mayor cuota a las empresas que ofrecen un mejor servicio a sus clientes.

– ¿Qué variables son claves para que esto ocurra? En tu trabajo reiteras lo de la “adopción de manera efectiva”, ¿cuáles son las claves para conseguirlo?

– La adopción de un nuevo modelo tecnológico tiene un impacto positivo en el rendimiento de la organización si al mismo tiempo ésta se reorganiza para aprovechar a fondo las posibilidades de esa tecnología.

Imaginemos a un empleado de viaje en una feria comercial en un país lejano. Si dispone de acceso a toda la información corporativa necesaria desde cualquier dispositivo con la garantía de seguridad, disponibilidad y actualización, con herramientas de productividad en movilidad, podrá elaborar una oferta personalizada al instante, conseguir la autorización de precios rápidamente y quizá cerrar un trato “en caliente”, quizá incluso adaptándose y adelantándose a los movimientos de la competencia. Ya sabemos que hay dos maneras básicas de competir: por costes o por diferenciación y, en este sentido, la rapidez de respuesta y adaptación a las demandas del mercado genera ventajas competitivas muy potentes. La nube proporciona los fundamentos para que esto sea posible: accesibilidad, alta disponibilidad, flexibilidad, etc., pero la organización en conjunto debe responder a esas demandas, porque la información por sí sola no genera ventajas competitivas si al mismo tiempo el personal no puede emplearla de manera efectiva, con la formación adecuada y autonomía de decisión.

– En tu tesis te refieres también al proceso de reorganización necesario y las fases de adaptación al cambio y aprendizaje. Háblanos de esta curva, es interesante.

– Cuando hablamos de un cambio significativo que afecta a una organización, en su conjunto, incluso a determinada cultura o manera establecida de hacer las cosas, dicha transformación se produce de manera gradual. En primer lugar, están las resistencias al cambio propias de la condición humana (no olvidemos que una organización es un conjunto de personas), que provocan que éste se inicie con lentitud. Posteriormente, el cambio adquiere velocidad, en lo que se conoce como “etapa de máxima innovación”. Y, finalmente, el cambio se desacelera y estabiliza. Si adoptamos una magnitud medible, como los incrementos de facturación por ventas o aumentos de cuota de mercado, la forma que adquiere una vez plasmado en una gráfica es sigmoidea, es decir en forma de “S” aplanada.

Por tanto, al estimar el impacto económico de la nube en conjunción con una reorganización empresarial no podemos hacerlo como si el rendimiento positivo (en ventas o resultados) se produjera desde el primer momento, sino que debemos adaptarlo a la propia dinámica del cambio, siguiendo esa pendiente sigmoidea. Curiosamente, en el sector tecnológico se emplean modelos de crecimiento muy presentes en la naturaleza, y uno de los más populares es el de Gompertz, que es el que he adaptado y utilizado para medir el impacto progresivo de la nube en una empresa. Sin olvidar mi fascinación personal por un número trascendente, la constante euleriana “e”, matemáticamente muy versátil .

– Diversos estudios empíricos hablan de un incremento en las cifras de negocio de hasta el 9 por ciento.

Sí, algunos estudios científicos publicados determinan crecimientos de alrededor del 9 por ciento tanto en cuotas de mercado como en crecimientos acumulados en el PIB de las economías avanzadas a lo largo de varios años, por ejemplo uno de la Harvard Business School realizado con datos a escala macroeconómica. El modelo microeconómico que yo he desarrollado pretende trasladar parte de ese crecimiento a la cuenta de resultados de una organización en particular que intensifica el uso de las TIC gracias a las tecnologías de la nube.

– Para terminar, ¿cómo desglosarías las ventajas en el ámbito interno y externo de la organización?

En el ámbito interno, las ventajas para esa organización se refleja en procesos más eficientes, mayor rapidez de respuesta frente a cambios internos y mejor información para la toma de decisiones bien fundamentadas; en el ámbito externo, se traduce en la dinamización de los procesos de expansión, tanto en penetración de mercado como en expansión o diversificación y, muy especialmente, en la dinamización de la internacionalización.

Imagen: aki

 

 

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