“La transformación digital no es un problema, sino la solución a los problemas”

Mercedes Núñez    21 agosto, 2018
Transformación digital

Ya hay “banctech”, híbridos de bancos y fintech que cocrean sus servicios con los clientes e interactúan con ellos a través de la inteligencia artificial, y en cualquier momento podría surgir un uber o un cabify del sector eléctrico… Son solo dos ejemplos de que vivimos un momento apasionante y a la vez muy retador.

El pasado 4 de julio Forbes celebraba su segundo Summit de transformación digital y no quisimos perdérnoslo. Ya asistimos a la primera edición de la que publicamos sus conclusiones. En esta ocasión se trataba de arrojar luz sobre en qué momento de la transformación digital estamos, cuál está siendo su impacto y los retos que plantea. Éstas fueron algunas de las ideas compartidas por los expertos:

El actual es un momento complicado porque aún no ha nacido el nuevo modelo ni ha muerto el anterior. Tiene además una dificultad añadida y es que hay que realizar la metamorfosis mientras se resuelve el día a día. Pero, como se dijo en la mesa redonda sobre la transformación del modelo de negocio, hay dos opciones: “ver la transformación digital como un problema que resolver o como la solución a los problemas existentes”.

-La transformación digital implica pensar y liderar de otra manera, y hay que estar actualizándose continuamente: es un viaje sin fin.

-“No va a haber sectores no afectados y en todos será más pronto que tarde, con lo cual lo inteligente es transformarse cuanto antes”, aseguró José Damián Bogas Gálvez, CEO de Endesa, compañía que se enfrenta a la vez al reto de la descarbonización y las renovables como destino.

Lo distinto de esta transformación -destacó el CEO de Endesa- es la globalidad (afecta a lo social, lo económico, la política y el ámbito empresarial). Y además de a todos los sectores, impacta en el ecosistema total de las compañías: la organización, la estrategia, la cultura de la empresa, el entorno de trabajo… También afecta tanto a clientes como empleados y esta vez los ciudadanos van por delante de las empresas. Muchas veces en su casa son digitales y en la empresa analógicos y esto hace de palanca. La velocidad a la que los cambios suceden es otro factor determinante. Por todo ello la transformación digital es la cuarta revolución industrial.

-En esta coyuntura no hay que ver las TIC como un problema, son el motor de la transformación digital, si bien hay que implementarlas de manera correcta. Luis Colorado, Head of Digital banking and innovation de Banco Santander, dijo que todas las compañías se están volviendo tecnológicas.

Bogas, de Endesa, destacó como piezas clave IoT y el tratamiento de datos, big data y advanced analytics, la inteligencia artificial, machine learning, deep learning, cloud, las plataformas y la ciberseguridad. También contó que desde su compañía están haciendo ya cosas con blockchain como notario o libro de actas.

El eslabón débil de la transformación digital son las personas. Lo más difícil es que entiendan la necesidad del cambio y se sientan partícipes, capaces de ejecutar la tecnología, de romper rutinas y salir de su zona de confort, que pierdan el miedo al cambio.

-Por eso es clave la autoformación: la inquietud y capacidad para manejar las herramientas necesarias para abordar con éxito la transformación digital.

-Además de insistir en la adaptabilidad, desde la consultora Deloitte aconsejaron en este Summit que todos estos grandes cambios deben ser liderados por sus principales ejecutivos: predicar con el ejemplo lo facilita todo. Y para entender el mundo en que vivimos, Héctor Flórez recomendó “Thank You for Being Late: An Optimist’s Guide to Thriving in the Age of Accelerations”, de Thomas Friedman, donde habla de tecnologías físicas y sociales y el ritmo de cada una de ellas.

Hay que cambiar cosas que se dan por sentadas, responder a las necesidades del usuario antes incluso de que surjan y hacerlo a través del canal más adecuado en cada momento, pero también innovar por innovar es una estupidez, se trata de que las compañías hagan cosas útiles para el cliente, de estar en su día a día de forma que ambas partes saquen beneficio de ello.

-El cambio cultural necesario en las organizaciones también implica que entiendan que las relaciones ya no son unidireccionales sino bidireccionales, y que no basta con que vendan sino que deben estar ahí para contestar, asesorar, añadir valor en su ecosistema… Y deben hacerlo bien porque las empresas son lo que se dice de ellas, no ya lo que ellas mismas cuentan.

En los nuevos modelos de negocio la colaboración es una filosofía indispensable. Lo inteligente es colaborar con otros que saben hacer mejor que uno una serie de cosas. Proporciona además agilidad, que es la llave de la ventaja competitiva en este momento.

-Aunque se reinvente la manera de actuar con el cliente y se impongan nuevos modelos de relación digitales, las personas siempre van a ser importantes.

Mañana volveré a escribir de este encuentro para referirme a sus mesas redondas sobre data driven organizations. Y es que la jornada dio para mucho.

Imagen: alan9187/Pixabay

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