Comunidad BNE: transformación digital al servicio del ciudadano y la cultura

Carmen Menchero de los Ríos  21 febrero, 2019

A priori podríamos pensar que hay matrimonios difíciles de conciliar. Es el caso de un proyecto estratégico en el que confluyen planes de acción del Ministerio de Economía con el de Cultura. Más aún cuando el encuentro se produce en una institución donde lo digital tan solo es un suspiro en su historia centenaria.

Con estas palabras el pasado 6 de febrero, Elena Sánchez Nogales, responsable de Comunidad BNE, presentaba el proyecto Comunidad BNE, destinado a convertirse en la joya de la corona de la Biblioteca Nacional por su innovación en el ámbito de la cultura. La iniciativa va más allá de las bondades de la digitalización y tiende un puente entre el pasado y el futuro para garantizar una preservación sostenible y además rentable de nuestro patrimonio. En el contexto de APORTA, la apuesta por el valor de los datos abiertos y el potencial económico de su reutilización por parte de entidades públicas y privadas encuentra en nuestro patrimonio cultural un auténtico filón para iniciativas innovadoras.

La directora de la institución, Ana Santos, insistió en las oportunidades que ofrece el nuevo paradigma digital para una visión poliédrica de la cultura, con vértices en los que confluyen el mundo de las startups con el de la educación y ciudadanos normales y corrientes con instituciones académicas, en un ecosistema en el que los distintos agentes alimentan una inteligencia colectiva fértil a la hora de generar nuevo conocimiento. Por ello el proyecto tiene una dimensión cultural pero también cívica. Es una invitación abierta para contribuir, desde las capacidades e intereses de cada cual, a enriquecer nuestro patrimonio, al tiempo que favorece la colaboración entre distintas instituciones.

Se trata de una iniciativa de crowdsourcing muy popular en otros ámbitos como el mundo del software, el marketing o caladeros de emprendedores. La fórmula se basa en la externalización de determinadas actividades sobre la lógica de funcionamiento de una red 2.0, en la que el usuario además de consumir contenidos contribuye a su creación y enriquecimiento. En el ámbito de la ciencia y la cultura han sido pioneros en esta estrategia proyectos como el portal de ciencia ciudadana Zooniverse, la Biblioteca Pública de Nueva York o el entorno MicroPasts patrocinado, entre otras instituciones, por el Museo Británico.

En España, la Biblioteca Nacional, en colaboración con Red.es, ya lleva varios años trabajando a través de BNE Lab en diferentes propuestas de reutilización basadas en la riqueza de nuestro patrimonio cultural. En esta ocasión, Comunidad BNE abre sus puertas virtuales con productos que aspiran a ofrecer una muestra de distintos tipos de contenido y todo un elenco de funcionalidades, que permiten diversas fórmulas de contribución. Esta plataforma colaborativa invita a los usuarios a participar en las labores de geolocalización, transcripción o identificación de materiales tan variopintos como colecciones de fotografía, archivos sonoros, partituras musicales, monografías o publicaciones periódicas.

Tal vez queráis contribuir a situar en un mapa actual las fotografías que realizó en nuestro país el gran Jean Laurent durante la segunda mitad del siglo XIX. Si queréis transportaros a otra época sin duda disfrutaréis transcribiendo las dedicatorias manuscritas en postales y fotografías antiguas. Es posible que alguno de vosotros sea experto en música de distintos géneros y quiera arrimar el hombro a la hora de clasificar grupos cuya producción conserva la Biblioteca Nacional. Y si lo vuestro es el mundo del espectáculo, también se puede contribuir a identificar obras y actores en la colección de carteles de teatro del siglo XIX.

Una mezcla de disfrute y aprendizaje en todos los casos. Pero la propuesta no se ciñe al ámbito del entretenimiento cultural. ¿Imagináis que, por casualidad, encontrarais el retrato de algún familiar o reconocierais algún paisaje de vuestra infancia en el prolijo archivo fotográfico de la Guerra Civil?

Por descontado, para quienes se dediquen a la enseñanza este proyecto es toda una fuente de inspiración, especialmente para promover un aprendizaje interactivo o valores como el servicio a la comunidad. Abre, además. las posibilidades de trabajar con diccionarios geográficos, monografías, publicaciones periódicas y material muy atractivo, que permite plantearse objetivos ambiciosos.

Los responsables del proyecto también animan a la comunidad docente e investigadora a proponer la incorporación de nuevas colecciones documentales y está previsto a corto plazo implementar nuevas funcionalidades para ampliar el catálogo de proyectos. El sentido de esta ingente actividad es poner a disposición de particulares y empresas estos materiales, una vez catalogados y enriquecidos con hiperenlaces, para su uso con distintos fines, ya sean educativos o empresariales.

Pero la reutilización no se restringe a los contenidos, sino que abarca también la infraestructura tecnológica utilizada para la construcción del portal. Este entorno de colaboración se ha construido sobre una tecnología de código abierto, Pybossa, al tiempo que los desarrollos realizados sobre el software base también se ofrecen como código reutilizable en el repositorio GitHub de la BNE. Un aspecto especialmente importante es la incorporación de un robusto sistema de validación, automática y manual por parte de especialistas, que garantiza la fiabilidad de un producto final basado en aportaciones de múltiples colaboradores. Este planteamiento conlleva un cambio cualitativo en la labor tradicional de las bibliotecas y sus profesionales, que se liberan de tareas mecánicas para centrarse en aquéllas en las que aportan mayor valor, lo que da además un giro a la relación con los usuarios de estos centros.

Como podéis comprobar, se trata de un proyecto de transformación digital con mayúscula: la tecnología al servicio del ciudadano para capturar conocimiento y potenciar la explotación del patrimonio cultural. De hecho, el proyecto adopta como lema una célebre frase de Eduardo Galeano: “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo”.

Imagen: Flickr/BibliotecaVirtualExtremeña (Jean Laurent junto a su carruaje fotográfico).

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