La tecnología toma los escenarios

Teresa González Ercoreca    22 junio, 2018

También hay una transformación digital de los escenarios. Así, durante este mes de junio, Espacio Fundación Telefónica acerca al público producciones escénicas realizadas con tecnología de realidad extendida (XR), dentro del proyecto de colaboración de Fundación Telefónica, The App Date y el British Council. La selección de piezas cuenta con experiencias virtuales que permiten al público adentrarse en producciones de teatros internacionales como el National Theatre de Londres, o el English National Ballet.

En la presentación de la iniciativa Tamara Rojo, directora artística del English National Ballet, narró su experiencia como bailarina para la producción de GiselleVR en realidad virtual. Rojo explicó cómo esta pieza es una producción íntima para vivir entre dos personas, mientras que cualquier actuación en el escenario está concebida para que la disfruten dos mil personas. Destacó la oportunidad que brinda la tecnología de llevar el mejor ballet a un público más extenso. Por este motivo, la dirección del English National Ballet está favoreciendo las producciones realizadas con tecnología digital y, en un futuro cercano, se seguirá apostando por ballets concebidos para móviles o producciones de VR que complementan al espectáculo en vivo.

En España, bajo el nombre de “Escena 360º”, RTVE ha desarrollado una app gratuita con diferentes experiencias inmersivas en el ámbito de las artes escénicas y que incluyen, entre otros: El Misántropo (Miguel del Arco, Teatro Kamikaze), La Cocina (CDN), Cyrano, una pieza de orquesta y coro y, finalmente, una producción hecha en colaboración con el Ballet Nacional de España, Alento 360º.

Nuevos públicos

Con la idea de acercarse a nuevos públicos más allá de las limitaciones de un escenario y de llegar a audiencias que quizá de otra forma no se hubieran acercado al teatro, muchas compañías están apostando por nuevas formas de distribución de sus producciones.

El National Theatre de Londres es uno de los abanderados en la búsqueda de nuevos públicos con la grabación cinematográfica de sus más recientes producciones. Otros teatros y compañías se valen de sus propios medios digitales para exhibir sus producciones. Es el caso del Teatro Real y su plataforma Palco Digital, a través de la cual es posible disfrutar en streaming de sus más recientes estrenos.

Tanto la grabación audiovisual de montajes escénicos en formatos cinematográficos y de realidad virtual, como la digitalización de materiales teatrales, e incluso la distribución en plataformas digitales, están permitiendo que las artes escénicas vivan más allá de su representación. El público, desde su butaca digital, puede disfrutar de otra forma de los espectáculos teatrales e incluso acceder a algunos que de otra forma no podría haber visto.

Las nuevas tecnologías posibilitan, por tanto, el acceso de las artes escénicas a nuevos públicos e introducen, de manera continua, mecanismos que permiten explorar nuevos lenguajes artísticos.

Peter Brook, uno de los grandes directores teatrales en activo y uno de los teóricos más lúcidos de las artes escénicas, defiende que solo puede existir en el presente y ésa es quizá su cualidad más distintiva, lo que hace única cada representación y dota de una fuerza electrizante y efímera a algo que ocurre “en vivo”, que nace y muere en cada representación.

Pero el teatro como forma artística siempre se ha beneficiado de los avances tecnológicos de cada época. Uno de los grandes hitos fue la sustitución de las luces de candilejas por los sistemas eléctricos que hoy iluminan butacas y escenario. En la actualidad muchas producciones se valen de la tecnología digital para el montaje de sus escenografías. Compañías como La Fura del Baus, el Circo del Sol o la británica Complicite son referentes en la incorporación de imágenes, videojuegos y efectos digitales en sus representaciones. En los años ochenta y noventa se produjeron los primeros espectáculos multimedia y ahora la tecnología se ha extendido de forma más o menos vistosa en todo tipo de montajes.

Por otro lado, hay que destacar que, además de valerse técnicamente de las innovaciones tecnológicas, el teatro siempre ha sido el espejo de la sociedad en la que vive. Así, la nueva dramaturgia ha desarrollado debates interesantísimos sobre algunos de las cuestiones morales que plantean las nuevas tecnologías.

Desde los años cincuenta, uno de los grandes retos de las artes escénicas ha sido preservar su historia sin perder parte de su esencia. Esta labor ha venido siendo desarrollada históricamente por las televisiones públicas y las emisoras de radio. Son conocidos los programas teatrales de la BBC, los seriales radiofónicos y, más recientemente, los podcast digitales.

RTVE lanzó en el año 1965 el programa dramático Estudio 1 que, siguiendo la estela de otras cadenas europeas, apostó por grabar montajes de éxito en estudios televisivos. El programa se mantuvo en cadena durante décadas y recientemente vivió un resurgimiento con la grabación de nuevos montajes.

Pero si la radiotelevisión pública apostó por producir un nuevo género híbrido entre el audiovisual y el teatro, también otras entidades han contribuido a preservar el género. Uno de los grandes trabajos de digitalización de la historia de nuestro teatro lo está realizando el Centro de Documentación Teatral. La plataforma, llamada “Teatroteca”, es una joya visual. Se han catalogado más de 5.000 grabaciones digitales provenientes de fondos del propio INAEM y también del Teatro de la Zarzuela, el Centro Dramático Nacional, la Compañía Nacional de Teatro Clásico y del desaparecido Centro Nacional de Nuevas Tendencias Escénicas, a las que se han unido otras muchas pertenecientes a otras instituciones o compañías públicas o privadas. Existen apartados divulgativos y de libre acceso y otros que exigen el registro como profesionales e investigadores.

Este trabajo está siendo posible gracias, en parte, a la colaboración de una de las startup más innovadoras en el ámbito de la preservación digital y de distribución de contenidos digitales: ODILO, impulsada, desde sus orígenes, por Telefónica Open Future. Recientemente ODILO y Movistar han anunciado también la digitalización de los fondos de la Biblioteca Nacional del Perú.

En definitiva, la transformación digital ha llegado a los escenarios teatrales con el propósito de enriquecer los montajes y mejorar su difusión a audiencias globales.

Imagen: TonyMadrid Photography

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