Realidad virtual o machine learning contra la violencia de género

Mercedes Núñez    25 noviembre, 2021
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Hoy 25 de noviembre se celebra desde hace 22 años ya el Día Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer. Es un problema universal -tanto que se contempla en los ODS dentro de la igualdad de género. Por desgracia no pierde actualidad. Es más, los datos reflejan que se ha intensificado durante la pandemia por el confinamiento y las restricciones de movilidad, entre otros factores. Desde este blog de tecnología e innovación queremos mostrar las TIC como un aliado contra la violencia de género.

Su erradicación requiere educación, concienciación, sensibilización, colaboración por parte de toda la sociedad y una estrategia clara y conjunta por parte de los organismos. Las soluciones innovadoras también están ya ayudando.

Hackatones contra la violencia de género

La tecnología con propósito, que persigue construir un mundo mejor, tiene un gran potencial para contribuir a encontrar soluciones innovadoras para desafíos sociales como éste. De hecho, ya se han celebrado hackatones para crear herramientas tecnológicas que apoyen la lucha contra la violencia de género en distintos lugares del mundo.

El hecho de que el reto sea éste hace que haya que esforzarse en entender bien las distintas aristas del problema. Que equipos diversos en todos los sentidos discutan y trabajen sobre él resulta enriquecedor.

Blockchain, por ejemplo, puede ser de ayuda, como ha querido mostrar el Laboratorio de innovación del Banco Interamericano de Desarrolo (BID Lab).

Los dispositivos de alejamiento o para pedir auxilio se remontan ya en el tiempo. Ahora veremos algunos ejemplos de la contribución que pueden hacer big data y la inteligencia artificial o la realidad virtual de cara a la sensibilización, protección y prevención.

Identificar malos tratos a través de la voz aunque no se hable de ello

La inteligencia artificial se utiliza desde hace tiempo para identificar posibles biomarcadores vocales de demencia, depresión, trastorno del espectro autista, enfermedades cardíacas… o recientemente el COVID-19. Las tecnologías que se han desarrollado son capaces de detectar diferencias sutiles en la forma en que las personas con determinadas afecciones hablan.

Pues bien, el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM), en colaboración con la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias ‘EPES 061’, puso en marcha hace un par de años un proyecto de investigación dirigido a la detección precoz del maltrato desde los centros coordinadores de urgencias y emergencias sanitarias, a través de la identificación de patrones en la voz en las víctimas. Un ejemplo claro de las TIC como un aliado contra la violencia de género.

Según los expertos, los casos de maltrato en estos centros con frecuencia “se camuflan” bajo otras patologías y, por tanto, no se benefician de la ayuda que el sistema sanitario público puede proporcionarles.

Un software pionero en el mundo trata de identificar la existencia de malos tratos a través de la voz (con variables como pausas, silencios, suspiros, una respiración distinta o palabras coincidentes) cuando las víctimas no son capaces de hablar de ellos.

Prevención de la reincidencia mediante machine learning

La reincidencia en las agresiones es otro de los problemas que la inteligencia artificial puede contribuir a atajar. Hace dos años en el marco de colaboración entre el Ministerio del Interior y distintas universidades nacía una herramienta innovadora en la Unión Europea, que está en proceso de perfeccionamiento. Se trata de un sistema de analítica avanzada e inteligencia artificial que analiza, compara e interpreta las denuncias por violencia de género para predecir la posible reincidencia y reforzar la protección de la víctima.

La clave está en el empleo de machine learning, que permite que el sistema puede aprender de datos, identificar patrones y tomar decisiones de manera automática.

Cuando una mujer denuncia que sufre violencia machista responde en comisaría a un cuestionario prefijado de más de cincuenta preguntas del sistema VioGén. Entre otros aspectos, sobre su situación, el perfil psicológico del agresor o las condiciones socioeconómicas de los implicados. Cada uno de estos indicadores tiene una ponderación dentro del resultado final, en función del cual se asigna un nivel de riesgo y un tipo de protección.

Soluciones innovadoras contra la violencia de género

La realidad virtual tiene múltiples aplicaciones en salud. También potencial para la rehabilitación social. Hace tiempo que se explora su valor para la concienciación social o medioambiental porque sirve para explicar las cosas de manera inmersiva, más visceral.

La neurocientífica Mavi Sánchez-Vives considera la realidad virtual una herramienta útil para contribuir a cambios en la conducta. De hecho, se ha probado su utilidad para tratar dependencias y la Universidad de Houston, por ejemplo, tiene en marcha un proyecto de realidad virtual para toxicómanos.

“Nuestro cuerpo virtual” influye en cómo percibimos el mundo exterior (no es lo mismo hacerlo desde el cuerpo de un niño o desde el de alguien de otro sexo o raza). Así lo contaba en una conferencia en Distrito Telefónica, con motivo de su aparición en la revista Telos.

Ponerse en el lugar del otro como terapia

Desde la startup Virtual Bodyworks, de la que es cofundadora, están investigando, junto con el Departamento de Justicia de la Generalitat de Cataluña, el uso de la realidad virtual como una herramienta integrada más para rehabilitación de maltratadores en la lucha contra la violencia de género. En los entornos VRespect-me los agresores asumen su propia realidad desde la perspectiva de la víctima. Eso contribuye  a sensibilizar, desarrollar la empatía y puede ayudar a cambiar paulatinamente su actitud.

En definitiva, la gravedad del problema requiere luchar todos los días contra él y también de iniciativas innovadoras y un enfoque multisectorial, que incluye a las TIC como un aliado contra la violencia de género.

Imagen: Ken Whytock

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