De qué hablamos en realidad cuando hablamos de Tesla

Javier Rosado López    17 agosto, 2022
tesla

Hasta ahora lo único que sabía de Tesla -la que según algunos será la empresa más grande del mundo- era que fabricaba coches eléctricos y que su fundador quiere mandarnos a vivir a Marte. Pero hace unos meses mi hermano pequeño se incorporó a esta organización y eso ha despertado mi curiosidad por conocer un poco más de ella.

Su mayor valor, las expectativas de futuro

Hace menos de un año la capitalización de Tesla superó el billón de dólares. Es la sexta compañía en la historia que alcanza esta cota después de Facebook, Amazon, Google, Apple y Microsoft. Pero, aunque en una década el mercado de los coches eléctricos ha crecido del 1 al 10 por ciento, sus números aún están muy lejos de la mayoría de marcas de automóviles. La razón por la que ha alcanzado este valor bursátil, lo que de verdad diferencia a esta compañía y premian los inversores no son las cifras, sino sus expectativas de futuro.

Los coches como medio; la transición energética, el fin

Uno se da cuenta rápido de que Tesla no es simplemente una empresa de coches. Detrás hay un plan mucho más ambicioso y en constante actualización, capitaneado por uno de los mayores visionarios de nuestra época, Elon Musk. Dicho plan abarca sectores claves de nuestra economía y tiene un propósito con alma, el de evitar que nuestro mundo colapse acelerando la transición hacia la energía sostenible.

Enrique Llanes, en su libro «Tesla. El ADN de la disrupción» de LID Editorial, hace un interesante análisis de la compañía. En este post he intentado recoger pinceladas que ayudan a entender mejor de qué hablamos cuando hablamos de Tesla y atisbar una pequeña parte de lo que podría ser su futuro. La idea principal es que la empresa gira en torno a innovación, eficiencias, sinergias y medioambiente y no se circunscribe al sector del automóvil, cuyo límites sobrepasa.

“La fábrica es el producto”: una nueva forma de producir automóviles

Tesla no solo produce vehículos eléctricos, también se encarga de diseñar, construir y gestionar las fábricas en las que se hacen (edificios, máquinas, personas y procesos). El resultado son coches de mejor calidad, en un menor plazo y a menos coste. En Tesla saben que al mejorar cómo se hace algo también mejora ese algo. Están convencidos de que crear fabricas gigantescas con procesos productivos más eficientes es el camino para lograr coches eléctricos con precios competitivos frente a los vehículos de combustión.

Por lo pronto, su Gigafactoría de Shanghai – capaz de fabricar más de 66.000 teslas al mes- es la fábrica de coches eléctricos más rentable y productiva del mundo. Pero, lejos de conformarse, están a punto de llevar a cabo una ampliación que la convertiría en la planta de coches más grande del mundo. Alcanzaría una producción de 21.000 coches semanales, es decir, más de un millón al año.

Tesla revoluciona batería, chasis e interior

Las tres partes más caras del vehículo eléctrico son la batería, el chasis y el interior. Tesla es consciente y lleva años buscando cómo abaratar estos elementos.

Baterías, su piedra filosofal

La batería es el componente más importante y, a la vez, el que más limita el crecimiento del sector debido a su precio y escasez. En unos años no habrá baterías suficientes para la demanda de coches eléctricos.

Mientras los otros fabricantes confían en proveedores externos, Tesla no quiere depender de terceros. Su plan pasa por seguir comprando fabricantes actuales y, al mismo tiempo, escalar la elaboración de baterías en su fábricas. Incluso se está asegurando la disponibilidad de materias primas mediante la compra de explotaciones mineras.

Su estrategia pasa también por tratar de conseguir que las baterías tengan la mínima degradación posible mediante su software de gestión. Gracias al sistema integrado de planificación de rutas, el coche sabe cuándo será la siguiente parada en un supercargador. Según la temperatura exterior y la de la batería, el sistema acondiciona y prepara la carga, ajustando también la velocidad óptima a la que debe hacerse. La carga al principio es a baja velocidad y luego a la máxima y, a medida que la batería se va calentando y se acerca el final del proceso, la velocidad de carga disminuye de nuevo.

Este sistema permite una garantía de hasta diez años y la posibilidad de más de 10.000 ciclos de carga y descarga para que el coche recorra más de 3 millones de kilómetros.

Actualmente, los tesla tienen la mejor eficiencia del mercado, medida en autonomía por KWh de batería, con unos 4,15 millas/KWh.

Adicionalmente, la compañía ha puesto en marcha un avanzado sistema de reciclaje de baterías de níquel, con el que es capaz de recuperar el 92 por ciento de todos los materiales presentes en las celdas. A largo plazo supondrá un ahorro significativo, sin olvidar los beneficios medioambientales que supone evitar la extracción de nuevas materias primas.

Chasis innovadores

Con su forma de configurar los chasis en grandes piezas únicas, con menos soldaduras y menos puntos débiles, Tesla está revolucionando su fabricación.

Uno de los avances más importantes ha sido la elaboración de la parte trasera del subchasis del Model Y en una sola pieza. Así, se consigue ahorrar varios cientos de dólares en cada vehículo y abaratar su mantenimiento. Para ello han tenido que crear una nueva aleación de aluminio que resista las condiciones de la prensa y del vehículo durante su vida útil.

Actualizaciones de software para un gran panel de control

Sin llegar a ser la cabina de un avión, lo común en el sector del automóvil es tener decenas de controles en el interior de un coche. Tesla sustituye todo por una gran pantalla táctil central. Esta permite acceder a todas las funciones y se modifica mediante actualizaciones de software. De esta forma, las distintas funcionalidades entre modelos o países no afecta a la línea de producción y se reducen costes.

Conducción autónoma: un modelo de aprendizaje distinto y kilómetros de datos

Las carreteras, calles y ciudades están diseñadas para que una persona pueda desenvolverse por ellas a través de información visual. Un conductor no tiene problema en mantener el coche en su carril o no chocar con otros en una carretera por la que no ha pasado antes. Para la conducción autónoma Tesla entrena su modelo del mismo modo.

El sistema Tesla Vision se sirve de ocho cámaras con visión 360º, sensores de ultrasonidos y un modelo entrenado, que elimina de la ecuación el radar y reduce el gasto de producción y programación.

Pero lo que de verdad marca la diferencia son los datos, algo que no se consigue de la noche a la mañana. Todos los coches que Tesla ha vendido ya le proporcionan millones de kilómetros de datos para seguir entrenando el modelo. Va tan por delante de sus competidores que en el futuro podría licenciar su software y hardware a otras marcas para que puedan hacer uso de su modelo y actualizaciones. Si fuera así, además de ser un  fabricante de automóviles, se convertiría en proveedor de software y servicios.

Robotaxis y una nueva imagen de las ciudades

¿Os habéis parado a pensar cuánto tiempo al día usáis el coche? Normalmente no llega ni a la hora. ¿Qué pasaría si las 23 horas restantes pudierais cederlo a cambio de dinero para que lo usaran otros?

Sin duda, supondría un cambio radical en la foto de las ciudades. Se estima que harían falta 15 veces menos coches para satisfacer las necesidades de desplazamiento, lo que permitiría recuperar miles de kilómetros de calles y aparcamientos subterráneos y de superficie.

En 2030 se prevé que la capitalización de las empresas que se dedican al transporte privado supere los 9 billones de dólares. Actualmente no existe otra empresa que no sea Tesla que pueda abarcar por sí misma toda la cadena necesaria para poner en marcha un servicio de estas características.

Infoentretenimiento

Cuando la conducción autónoma sea una realidad, también tendremos mucho «tiempo libre nuevo». El concepto de viajar en coche cambiará y esas nuevas horas se aprovecharán. 

Los sistemas de entretenimiento de los vehículos de Tesla irán evolucionando hasta convertirse en una plataforma parecida a lo que ha conseguido Apple con iOS. En breve el sistema se abrirá a desarrollos de terceros y tendrá su propia tienda de app. En pocos años ofrecerá servicios de búsqueda, mapas, música, podcast, videos y videojuegos y cobrará por ellos directa o indirectamente.

Muchos analistas comparan a Tesla con Apple por crear un ecosistema basado en sus vehículos, sistemas de producción de energía y supercargadores, del que al consumidor le resultará incómodo salir una vez dentro.

Gestión de la energía

Fieles a su misión de acelerar la transición hacia la energía sostenible, este negocio será para Tesla tan grande o más que el del automóvil. La compañía está muy bien posicionada con sus tecnologías de baterías y paneles solares, tanto en el ámbito residencial como industrial.

A través de la adquisición de Solar City tiene muchos años de experiencia en la fabricación e instalación de paneles solares y con su batería Powerwall proponen un uso más eficiente de la energía solar. Permite emplearla en los momentos de mayor producción y acumular excedente para las horas de menor incidencia del sol y por la noche.

Tesla tiene, además, un software específico -Autobidder-, que sirve para gestionar todo esto en tiempo real y comercializar la energía obtenida de manera autosuficiente. Podría comprar energía barata a grandes compañías eléctricas, almacenarla y revenderla a las mismas cuando necesiten un mayor aporte a la red.

Según algunos expertos, Tesla puede convertirse en un jugador relevante del sistema eléctrico e intervenir en los precios. La revolución energética también podría llevar el nombre de Elon Musk. 

La huella de Tesla

Aún no me he referido a cómo su red de supercargadores ya está prestando servicio a clientes de otras marcas. Tampoco a cómo puede acabar poniendo patas arriba el mercado de los seguros de coche al ofrecer cobertura, en base a información que solo ellos tienen, a sus propios clientes. Ni he hablado de las sinergias con Starlink (otra empresa de Elon), que ofrecerá Internet en cualquier punto del mundo gracias a los más de mil satélites que ya tiene orbitando el planeta Tierra. Nos dejamos fuera mucho, y otro tanto que, por ahora, solo está en la cabeza de Elon.

Hay empresas líderes que cambian el mercado y otras que logran cambiar la historia. Apple, de la mano de Steve Jobs, cambió el mundo a través del iPhone. ¿Harán Tesla y Elon algo parecido con sus coches?

Lo veremos en el futuro. Un futuro para el cual la tarea de predecir se acerca cada día más a un acto de fe y hacia el que Tesla acelera sin miedo.

Imagen: Nam-ho Park

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