El teletrabajo, un desaf√≠o para las instituciones p√ļblicas

Roberto Fraile Herrera    21 abril, 2020
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La llegada del coronavirus y del estado de alarma ha impuesto una alternativa laboral hasta ahora poco frecuente en Espa√Īa y que, sin embargo, las nuevas tecnolog√≠as permiten de forma eficiente: el teletrabajo.

Hasta hace poco este concepto se asociaba a la conciliaci√≥n. La posibilidad de quedarse en casa trabajando se relacionaba, por ejemplo, con la necesidad de hacerlo para estar pendiente de un menor enfermo y casos similares.

No es una fórmula nueva

Pero el teletrabajo, que cobrar√° predicamento tras esta crisis, representa una realidad mucho m√°s amplia, cuyos beneficios para todas las partes ya hab√≠an descubierto algunas organizaciones en Espa√Īa antes de la pandemia. De hecho, uno de mis mejores amigos lleva trabajando de forma remota desde 2011 y no es un caso aislado. Trabaja en un importante fabricante de equipos WiFi y es uno de los mejores ingenieros de soporte del mundo. En la actualidad muchos puestos de distintas multinacionales europeas incorporan la facilidad de trabajar desde casa la mayor√≠a de los d√≠as.

Por otro lado, est√°n los trabajos cuyo desempe√Īo requiere el desplazamiento de forma continua como comerciales, preventas, t√©cnicos de provisi√≥n y soporte y un sinf√≠n m√°s de funciones que necesitan visitar a clientes y/o proveedores. Todos ellos deben disponer de las herramientas para poder conectarse remotamente y de forma segura a los sistemas de la empresa a trav√©s de port√°tiles, tabletas o smartphones.

Barreras al teletrabajo en los ayuntamientos

Pensemos ahora en instituciones p√ļblicas como los ayuntamientos. En este caso la din√°mica establecida es completamente distinta. Salvo en la parte directiva, la mayor√≠a de los puestos o bien est√°n organizados alrededor de la atenci√≥n personal o se caracterizan por un puesto fijo que no requiere movilidad. En esta tesitura, la mayor√≠a de las instituciones p√ļblicas no han actualizado sus equipos inform√°ticos y disponen de terminales fijos. No olvidemos que un PC es mucho m√°s barato que un port√°til o un terminal del tipo Surface.

A esta situaci√≥n se suman otros factores que act√ļan como barreras en muchas ocasiones. Entre ellos, el aspecto generacional y cultural. Los ayuntamientos, tal y como los conocemos, se desarrollaron en los a√Īos 80 y 90 y ha habido poca renovaci√≥n. Estamos hablando, por tanto, de plantillas con una media de edad elevada, que en muchos casos no est√° adaptada a los nuevas tecnolog√≠as. En el d√≠a a d√≠a los puestos requieren conocimientos inform√°ticos b√°sicos y existen pocos incentivos para la adquisici√≥n de habilidades digitales. Otras instituciones p√ļblicas padecen estas mismas circunstancias.

Distintos puntos de partida y maneras de implantar el teletrabajo

En el nuevo entorno del estado de alarma y el confinamiento consecuente, no todas las organizaciones se encuentran, as√≠, en el mismo punto de partida. Mientras que muchas empresas est√°n dotadas de los medios y la cultura digital necesaria para implantar el trabajo remoto, otras compa√Ī√≠as e instituciones est√°n lejos de estas capacidades.

Redes Privadas Virtuales (VPN)

El teletrabajo puede implantarse de formas diversas. Repasemos las principales opciones. La primera de ellas y m√°s com√ļn es la basada en conexiones remotas seguras, com√ļnmente denominadas VPN (Redes Privadas Virtuales). Sus caracter√≠sticas son:

  • El empleado dispone de un port√°til que le permite movilidad para trabajar. No sufre proceso de adaptaci√≥n dado que utiliza el mismo terminal que en la oficina.
  • La organizaci√≥n dispone de una infraestructura de conexi√≥n remota. Las dos tecnolog√≠as m√°s implantadas son los t√ļneles IPSEC o las conexiones SSL. En ambos casos, a trav√©s de Internet se crea una conexi√≥n privada entre el usuario y la empresa en la que el tr√°fico est√° encriptado y permite el acceso de forma segura a los sistemas inform√°ticos de la organizaci√≥n. Cuando se use una l√≠nea de Internet dedicada para el tr√°fico VPN, √©sta debe ser adecuada para escenarios de uso masivo como el de estos d√≠as.
  • A√Īos atr√°s esta infraestructura utilizaba routers dedicados de forma espec√≠fica a agregar los t√ļneles. Con el tiempo, esta funcionalidad ha ido evolucionando hasta integrarse mayoritariamente en firewalls, que aportan distintos mecanismos de seguridad y un hardware espec√≠fico para estas tareas. Pero debe estar dimensionada correctamente sobre todo ante situaciones excepcionales, ya que un n√ļmero masivo de t√ļneles podr√≠a afectar al rendimiento y ralentizar a todos los usuarios. No olvidemos que muchos de estos sistemas se han dimensionado para escenarios de teletrabajo con un n√ļmero de usuarios concurrentes reducido. De hecho, me consta que muchas empresas est√°n solicitando en estos d√≠as refuerzos de estas redes para garantizar la disponibilidad de la infraestructura.

Escritorios virtuales (VDI)

Otra tecnolog√≠a es la de los escritorios virtuales o VDI (Virtual Desktop Infrastructure), creada en los a√Īos 90. Permite ofrecer al usuario un escritorio separado de su m√°quina f√≠sica. Estas sesiones se alojan en servidores centrales y permiten definir las aplicaciones que los usuarios pueden usar en su trabajo, lo que ofrece un mayor control. Esta soluci√≥n software gestionada de forma centralizada ofrece ventajas como:

  • Aumento de la seguridad de los escritorios y disminuci√≥n de los costes de soporte.
  • Mejora de la seguridad de los datos al almacenarlos de forma centralizada y no en los PCs de usuario.
  • Facilidad para el despliegue de nuevas aplicaciones y de la actualizaci√≥n de los equipos.
  • A las tres anteriores ventajas hay que sumar la mejora de la continuidad del negocio y la flexibilidad. El escritorio virtual puede arrancarse en cualquier PC o port√°til con unos m√≠nimos requisitos. Esto la convierte en la tecnolog√≠a id√≥nea para situaciones como la actual, ya que los empleados pueden, desde sus equipos de casa y su l√≠nea de Internet, acceder a su escritorio virtual y desempe√Īar su trabajo habitual.

Se trata de una tecnología consolidada que, con el desarrollo de las soluciones en la nube, ha mejorado sus prestaciones y modalidades.

Pero no olvidemos que cualquiera de estas alternativas requiere de un proceso de preparación previo por parte de las organizaciones para que, llegado el momento, sea posible su despliegue efectivo entre los empleados.

A las administraciones p√ļblicas a√ļn les queda un amplio camino por recorrer, pero ello no significa que sean ajenas a este modelo, como explicaba una compa√Īera, y de ahora en adelante deber√°n serlo a√ļn menos.

Imagen: RV1864

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