Tecnología en las playas para mantener a raya la pandemia

Alicia Díaz    22 junio, 2020
Playa y tecnología

Los 7.900 kilómetros de costa que tiene España puede que no sean suficientes este verano para albergar a todos los bañistas que quieran disfrutar de unos días de sol, mar y arena.

Las restricciones de aforo y el cumplimiento de la distancia de seguridad, impuestos por la crisis del coronavirus, harán que poner la toalla en la arena sea una misión casi imposible.

El gobierno central ha dejado en manos de los ayuntamientos el establecimiento de los sistemas para controlar que se respeten los aforos máximos y el distanciamiento social.

De este modo, la experiencia de los bañistas podrá ser muy distinta en función del destino que elijan, norte o sur de España o incluso un municipio u otro dentro de la misma provincia.

De momento, la única excepción al control de aforos es la Región de Murcia, que ya ha comunicado que no pondrá ningún límite. Apela a la responsabilidad de los ciudadanos para que cumplan la distancia de seguridad de un metro y medio con otros bañistas que no compartan unidad familiar.

Tecnología en la playa

Las localidades que hacen uso de la tecnología lo tendrán más fácil, como explicaban recientemente la alcaldesa de Santander y el alcalde de Benidorm dentro del ciclo Smart Talks, para cumplir los protocolos de seguridad e higiene.

Estas son algunas de las soluciones que se están implantando:

Drones de vigilancia

En poblaciones como Sagunto (Valencia) utilizarán drones para vigilar que se cumple el distanciamiento social y que no se sobrepasa el aforo permitido.

La información recabada por los drones servirá para controlar posibles aglomeraciones y para el servicio de salvamento y socorrismo. Todo ello respetando el anonimato de los bañistas, dado que no se hará uso de ninguna tecnología de reconocimiento facial.

Videovigilancia y tecnología de conteo

Telefónica ha desarrollado un software de videovigilancia, con cámaras IP y tecnología 4G, que permite detectar en tiempo real las zonas ocupadas y las que están libres en una determinada playa.

Este sistema, combinado con cámaras para el conteo de personas situadas en los accesos a las playas, tiene una fiabilidad del 99 por ciento.

Pese a utilizar cámaras, el software garantiza totalmente la privacidad, ya que no graba imágenes ni almacena ningún dato personal.

Una vez grabadas, las imágenes se cifran para que nadie ajeno al control pueda verlas. Cuando llegan al ordenador central, automáticamente se hacen los cálculos de ocupación y se borran.

Con este sistema es posible saber en todo momento qué porcentaje de ocupación hay y, en caso de llegar a un determinado aforo, avisar a la población para que no acuda a la playa.

Aplicaciones móviles

Algunos municipios utilizarán aplicaciones móviles para controlar el porcentaje de ocupación de sus playas.

Un ejemplo es Aforo Costa del Sol, desarrollada por la Universidad de Málaga y la empresa pública Turismo y Planificación Costa del Sol.

Esta página web tiene también una app móvil, disponible en la Google Play Store y la App Store de Apple, que permite consultar el nivel de ocupación de todas las playas de la Costa del Sol y el número de plazas disponibles en cada momento.

Cámaras de seguridad

Otros consistorios, por ejemplo de Asturias, han optado por la colocación de cámaras en determinadas playas para controlar la ocupación.

Las imágenes recogidas en tiempo real servirán para determinar el grado de saturación de la playa: bajo, medio, alto o lleno. Los usuarios podrán consultar esta información en directo a través de una página web.

Reservas a través de Internet

Para evitar una afluencia masiva a la costa, otra de las medidas implementadas es la reserva de plaza a través de Internet, mediante un sistema de cita previa. Habrá tramos horarios, previsiblemente de tres, cuatro o cinco horas, para que todo el mundo pueda disfrutar de la playa.

Sectorización de las playas

Los ayuntamientos que no disponen de tecnología recurrirán a otros medios, como la sectorización, para mantener sus protocolos de seguridad.

Hace unos días veíamos en la prensa un invento: el aro playero, creado y patentado por el madrileño Óscar Pavón. A este ingeniero industrial se le ocurrió la idea de un aro plegable, hecho con materiales ecológicos, de 2,5 metros de diámetro y pensado para dos personas, que permite mantener la distancia de seguridad contra el coronavirus. A la vista está su utilidad:

Asimismo, algunas localidades están barajando la posibilidad de habilitar pasillos de entrada y de salida, siempre que los accesos lo permitan, y en delimitar una zona de paseo junto a la orilla del mar de unos diez metros de ancho, en la que se circule por la derecha.

En Benidorm, por ejemplo, han optado por parcelas de 4 x 4 metros señaladas con cuerdas para asegurar el distanciamiento. Por su parte, la localidad granadina de Almuñécar empleará conos plegables de cartón rellenables de arena, que deberán colocarse a un metro de la toalla.

Otras normas de higiene

Mantener a raya el coronavirus también ha afectado a los protocolos de actuación de los servicios de socorrismo y salvamento. Entre otras cosas, no podrán practicar el boca a boca en caso de ahogamiento, sino que deberán utilizar balones de resucitación o de oxígeno.

Son muchas las medidas que se tienen previstas, como el uso obligatorio de calzado en las pasarelas, el cierre de las zonas de duchas, baños y juegos infantiles, o incluso la clausura de las playas a mediodía y por la noche, para poder realizar su limpieza y desinfección.

La ejecución de muchas de estas medidas requerirá la contratación de personal de control, información y limpieza. Ello supone un elevado coste que muchos ayuntamientos no pueden asumir, por lo que algunos ya han comunicado que no podrán abrir sus playas de momento.

Comentarios

  1. Estaría genial que realmente se controlen los accesos y el aforo, porque hay mucha gente que no respeta la distancia de seguridad y se comporta incívicamente.
    Apelar a la responsabilidad de los ciudadanos, como ha hecho Murcia, es “lavarse las manos” y tentar al diablo, porque algunas imágenes vistas durante el confinamiento dicen poco del civismo de algunos ciudadanos.

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