Talento en la era digital: más «centauros» y sobre todo «sirenas» en WIDS 2019

Mercedes Núñez  10 mayo, 2019

Recientemente Telefónica anunciaba el lanzamiento de un programa de becas para mujeres en carreras tecnológicas. La necesidad de impulsar su presencia en el ámbito STEM y contribuir a contrarrestar la escasez de talento en la era digital me ha hecho recordar la última edición de Women in data science (WIDS 2019), que se celebró el pasado mes de marzo en Espacio Fundación Telefónica, con Carme Artigas como embajadora.

Durante su intervención en este “evento de ciencia protagonizado por mujeres”, como ella lo definió, pasó revista al estado del arte de la inteligencia artificial y mostró un escenario con asistentes personales mucho más avanzados (que entienden el lenguaje natural, ya no tienen voz metálica, y nos hacen dudar respecto a si estamos hablando con un bot o una persona) y en el que ni la creatividad se resiste ya a esta tecnología (GAN: Generative Adversarial Networks).

El panorama es, así, un tanto inquietante. Veíamos el ejemplo del robot presentador de la televisión china que asegura que “va a trabajar de manera incansable” o el impacto cada vez mayor de las deep fakes. Por ello es fundamental una inteligencia artificial ética, transparente, inclusiva, que permita igualdad de oportunidades y progreso económico y social. Que esto triunfe requiere confianza.

En este momento -explicó Carme- la batalla de la inteligencia artificial se libra entre China (48 por ciento) y Estados Unidos (38 por ciento). Europa no aparece y España ocupa el puesto 13 en la digitalización de Europa y el número 50 en el mundo… En el Viejo Continente a la cabeza de esta tecnología está Reino Unido.

Como en tantos otros, en este evento también se puso sobre la mesa la necesidad, ahora más que nunca, de la cualificación como una mezcla de conocimientos habilidades y actitudes, así como de un enfoque multidisciplinar y diverso.

Cristina Aranda, doctora en Linguística y experta en inteligencia artificial en Intelygenz, hizo hincapié en que “data is knowledge” (los datos son conocimiento). No hay que tener miedo a la inteligencia artificial porque “no va a ser algo con forma de calamar que llegue de otro planeta” y en sectores como eHealth ya están claras sus ventajas, sino a la estulticia humana, explicó con humor.

Por la presencia creciente de los algoritmos en nuestra vida “es importante que haya buena gente programando y que sepa de humanidades”. La cuestión es que no hay que temer a los robots asesinos, sino a nuestros prejuicios.

Cristina también se refirió a “los sesgos de los datos y su impacto en la inteligencia artificial” y al papel clave de los linguistas para evitarlos: la inteligencia lingüística de análisis inferencial es clave para detectar fake news, por ejemplo. También hay sesgos por fonosimbolismo, en las traducciones…

Pero ante ese lado “más oscuro”, hay proyectos como Big data for social good, que devuelven el valor del dato a la sociedad o el trabajo sobre el uso de la inteligencia artificial para interpretar llantos de bebé que vimos en el encuentro, de gran valor en el primer mes de vida para padres primerizos, con problemas auditivos o para una posible detección precoz de enfermedades.

Como en ediciones anteriores de Woman in data science, hubo dos mesas redondas. En esta ocasión una sobre “La inteligencia artificial, el futuro del trabajo y el talento en la era digital” y otra sobre el impacto disruptor de esta tecnología en la empresa. Esta segunda la dejaré para un próximo artículo.

Algunos de los mensajes más relevantes acerca del talento en la era digital fueron:

  • Estamos ante la reinvención, no ante la destrucción del trabajo. Miramos con recelo la inteligencia artificial en sus albores pero la automatización es generadora de empleo: los robots necesitan humanos y proporcionan grandes beneficios. Se trata de mejorar nuestras habilidades y aprender a cooperar con ellos.
  • Existe una “escasez de talento” en la era digital que va en aumento (26 por ciento en España y 40 por ciento en las grandes empresas). Para hacer las cosas de manera distinta son necesarias nuevas herramientas para otros modelos de aprendizaje (itinerarios modulares y personalizados). Igual que en Spotify se compran canciones sueltas, se dijo, en la formación en este momento se trata de ir asumiendo las competencias necesarias, no de enfrascarse en cursos-lotes.

-El aprendizaje continuo va a ser ya así para siempre. Se dio el dato de que el 70 por ciento del aprendizaje ya se produce en el trabajo y es proactivo.

-Las compañías demandan talento híbrido: “centauros” y “sirenas”, capaces de hablar marketing y estadísticas. Las conocimientos técnicas solo no bastan, también son necesarias las capacidades sociales y humanas: hacerse preguntas, el pensamiento crítico, comunicar bien, la creatividad… Una compañera ya se refirió en este blog a las capacidades STEM de las mujeres; en este foro se dijo que en estas nuevas demandas son aún mejores. Pero no se trata de entrar en una guerra de géneros, sino de perderle el miedo a las matemáticas porque son, como dijo Galileo, el lenguaje del universo y, a la vez, de potenciar lo mejor de nuestra condición humana porque eso nos hará fuertes en el nuevo escenario digital.

-Debe imponerse también otro modelo de trabajo (digital workplace). Se abre paso un nuevo modelo de organización que prima la eficiencia y la experiencia de empleado, no el presencialismo.

-Todo esto pasa también por un cambio en el estilo de liderazgo, que debe ser más inclusivo en todos los aspectos. Para las compañías resulta vital identificar a los expertos y retenerlos, convencerlos y emocionarlos para que estén con ellas. Se deben gestionar las expectativas de las personas (mantener conversaciones de carrera, impulsar el liderazgo de mujeres, aplicar las TIC para facilitar trabajo y conciliación…).

Imagen: Erica Minton

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