La idoneidad del sistema educativo y el impulso a la empleabilidad, claves para reinventar España

Mercedes Núñez    25 abril, 2022
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¿Tenemos un sistema educativo adaptado a las necesidades futuras? Este fue el título de una de las mesas redondas que se celebró en el marco de la quinta edición del Forbes Summit Reinventing Spain del pasado 17 de marzo.

José Antonio Marina, filósofo, pedagogo y escritor, explicó que, como no conocemos el futuro, tenemos que buscar una educación lo suficientemente flexible y desarrollar esquemas de aprendizaje lo suficientemente amplios. “Debe imponerse una nueva inteligencia y además debe colaborar con la inteligencia artificial”-señaló.

El sistema educativo como generador de talento

El experto no dudó en hablar de una “alarma educativa” y de un “despiste gordo” cuando se habla de escasez de talento así como de la necesidad de atraerlo y retenerlo. Lo que hay que hacer, como llaman la atención desde Harvard, es generarlo a través del sistema educativo -dijo.

En este momento la clave es el aprendizaje porque hay que aprender al menos a la velocidad a la que cambia el entorno y para progresar es necesario hacerlo más rápido. José Antonio Marina apuntó que todos deberíamos renovar nuestra formación cada cinco años (alumnos, profesores, políticos, ancianos…). En los tiempos que corren es imprescindible el long life learning: un aprendizaje de la cuna a la caja.

Fue bastante crítico también con la necesidad de cambiar las estructuras educativas: ”Perdimos el tren de la Ilustración y la industrialización. Como perdamos el del aprendizaje nos vamos a convertir en el bar de copas de Europa”, advirtió. Llamó la atención sobre la urgencia de no perder el tiempo y tomarnos con la seriedad y el interés que merece la educación para poder tener en cinco años un sistema educativo de mayor rendimiento.

Rutas formativas flexibles y personalizadas

Habló también de recorridos y no niveles estancos entre la Universidad y la FP, currículos con variables más personalizadas.

Emilio Lora-Tamayo, rector de la Universidad Camilo José Cela, estuvo bastante de acuerdo con él. Se refirió a la sucesión de reformas educativas como una sopa de letras y llamó a la racionalidad y una premisa de estabilidad en las mismas.

Señaló, asimismo, que toca reflexionar sobre los retos que tenemos como sociedad para saber que profesionales se necesitarán en el futuro y los conocimientos y habilidades precisos.

Ausencia de un marco común para la transformación

Caterina Calsamiglia, doctora en Economía por la Universidad de Yale, mencionó durante su intervención que al entorno educativo le falta un marco y un lenguaje común y hay que entender esto para hacer la transformación necesaria.

En el sistema educativo hay que trabajar la comprensión, la apertura de mente, la capacidad de buscar información, el espíritu crítico, la creación de propuestas, la recepción de feedback, la colaboración, la agilidad… También la actitud ante el fracaso, el saber reponerse… Pero los informes no recogen nada de esto.

Castamiglia se refirió, además, y esto es clave, a la importancia de que los cambios se produzcan en cada uno más que como sistema.

Diez claves para impulsar la empleabilidad

En otra mesa redonda sobre cómo impulsar la empleabilidad estas fueron algunas de las ideas destacadas:

  1. Un empleo cualificado, indefinido y bien remunerado exige capacitación, con la digitalización y la sostenibilidad en la base.
  2. Hay que actuar en las escuelas, la universidad y las empresas, impulsar la colaboración público-privada y la innovación. Los títulos están desfasados. Para terminar con este gap la FP dual también es un campo clave.
  3. En la actualidad todas las organizaciones están buscando los mismos perfiles -relacionados con los datos, la inteligencia artificial, la ciberseguridad… Es importante, por tanto, que el proyecto de una compañía “enamore” a ese talento y también que las propias empresas lo creen a través del aprendizaje continuo y la capacitación en nuevas habilidades..
  4. Hace falta modelos formativos ágiles. Esto es una responsabilidad compartida entre el Gobierno, las empresas -que deben ayudar a que cada empleado sea su mejor versión- y los individuos.
  5. La esperanza de vida se alarga y es indispensable la learnability y la adaptabilidad.
  6. Son importantes las ciencias y las matemáticas pero también las humanidades y la multidisciplinariedad. Los datos se han convertido en una nueva competencia transversal, como antes lo fueron los idiomas o la programación. Y, desde luego, cada vez cobran más peso las habilidades blandas.
  7. Hay que aprovechar el valor que aportan a las organizaciones la diversidad (de género, generaciones, cultural…) y la inclusión. Y hacerlo estableciendo objetivos y normalizándolo en el día a día.
  8. A raíz de la pandemia se le da mayor importancia al propósito y la humanización de las compañías. Las personas están cada vez más en el centro de su propuesta de valor. Eso, a su vez, genera más sentido de pertenencia y ayuda a atraer talento.
  9. Las formas de trabajo híbridas y flexibles exigen responsabilidad.
  10. El teletrabajo ha impulsado la deslocalización del talento. España es un importante polo de atracción por su calidad de vida pero hay que cuidar algunos aspectos y que se den las condiciones para que las empresas vengan: seguridad jurídica, un sistema impositivo atractivo o unidad de mercado/simplicidad.

Imagen: Dithedy

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