Siete tendencias que van a cambiar el sector salud para siempre

Ana Vicente Baranda  18 noviembre, 2015

El impacto de la economía digital en nuestra forma de trabajar, de relacionarnos, en nuestro ocio, es algo de lo que nadie duda. Y, del mismo modo, la tecnología ha irrumpido en el sector salud. En un mundo en el que la esperanza de vida se ha incrementado notablemente –las últimas estadísticas de la OMS hablan de un aumento de nueve años  en Europa en los últimos catorce -, resulta imprescindible aportar salud a los años. Y precisamente en este reto, las nuevas tendencias tecnológicas, son nuestro mejor aliado.

Hoy quiero recoger las siete nuevas tecnologías que mejorarán el sector salud en la próxima década:

  1. Wearables. Y no sólo me refiero a smartwatches, sino a un amplio conjunto de tecnología llevable: desde pulseras, gafas, cascos, lentillas, hasta implantes dactilares. Estos wearables permiten medir nuestras constantes vitales, el nivel de azúcar en sangre, nos informan de las calorías que consumimos cuando realizamos deporte, monitorizan la calidad del sueño, pero también nos avisan de cuándo debemos tomar la medicación prescrita, o de nuestro estado cardiovascular. Esta medición constante y control diario de los pacientes hacen de los wearables una potente herramienta para el diagnóstico temprano, así como para el seguimiento de enfermedades, algo especialmente importante en enfermos crónicos.
  2. Internet of the things. Si además de conectar dispositivos a personas, conectamos esos dispositivos a otros dispositivos, sin importar la interfaz, podremos sacar el máximo partido a los wearables. La interconexión de dispositivos de medición y control permite dar un paso más en el ámbito de la salud, ya que la información recopilada puede transmitirse para su posterior análisis y correlación, lo que facilita y agiliza el diagnóstico y la toma de decisiones. Así lo determina el European Research Cluster del Internet de las Cosas, creado en el Séptimo Programa Marco de la UE, en muchos de sus estudios.
  3.  Realidad virtual (RV) y realidad aumentada (RA). Quizá no nos resulten novedosas y, sin embargo, no está tan ampliamente extendida su aplicación a la medicina. El poder recrear en 3D el cuerpo de un paciente e interactuar con él, es uno de los mejores métodos de planificación y ensayo quirúrgico, en todas sus ramas –neurocirugía, cirugía ocular, maxilofacial, ortopedia, y un largo etcétera. Se hace ya desde 2013 en la Universidad de Standford, con la colaboración de Nvidia. Asimismo, la realidad virtual es una potente arma para luchar contra fobias, miedos o el autismo, al recrear diversas situaciones a las que enfrentarse y entrenarse, del mismo modo que se configura como un aliado en la rehabilitación cognitiva y motora en pacientes que han sufrido algún daño cerebral.
  4. Impresión 3D. Se trata de una tecnología reciente y en plena ebullición gracias a los avances técnicos, que abre todo un mundo de posibilidades también en el campo de la medicina. Gracias a las impresoras 3D se pueden crear órganos (orejas, riñones, incluso el propio corazón), tejidos y prótesis a medida de cada individuo. Este método está en proceso de investigación y prueba en animales, pero también se están llevando a cabo experimentos puntuales en humanos. Uno de ellos ha tenido lugar en el Hospital de la Universidad Zhejiang, China. Wang Lin, de 21 años, sufría un tumor en la columna vertebral y se le ha podido diseñar e implantar una prótesis a medida. Igualmente hay casos experimentales en los que se ha trasplantado determinados órganos, como la vejiga o la tráquea.
  5. Apps. La primera app para smartphone vio la luz en 2008 y, desde entonces, se ha generado todo un mar de aplicaciones para las distintas plataformas. Generalmente, están enfocadas a nuestros ratos de ocio y nuestras relaciones sociales. Pero lo que empieza a desarrollarse es su capacidad para mejorar otros aspectos de nuestro día a día, tan relevantes como lo la salud. Gracias al bajo coste de estas aplicaciones, su fácil uso y que están al alcance de todos han experimentado un rápido crecimiento en los últimos años. Actualmente contamos con aplicaciones de consulta de la información de medicamentos, como Vademecum Mobile 2.0; aplicaciones de diagnóstico, como Dermomap, una guía visual para ayudar en el diagnóstico de problemas de piel; otras enfocadas al seguimiento y tratamiento de enfermedades; así como a la educación médica y sensibilización, a las que se unen las aplicaciones de las aseguradoras médicas, enfocadas a la mejora de la gestión. En este punto podríamos abrir un apartado aparte para la gHealth, donde la “g” es de game y se refiere a la efectividad de las técnicas de gamificación o los “juegos serios de salud”.
  6. Big data es la respuesta de las nuevas tecnologías a una medicina personalizada. Hace diez años costaba un billón de dólares secuenciar el genoma humano pero, gracias a los últimos avances en biología molecular y secuenciación genética, es posible procesar más rápido y más barato que nunca las muestras, de manera que en un futuro cercano, la secuenciación genética se llevará a cabo a costes asumibles –en torno a los cien dólares. Estos avances, junto con big data, permitirán correlar nuestra secuencia genética con datos del ambiente que nos rodea, de nuestras costumbres y nuestro día a día, de manera que podremos prever a la perfección los riesgos  de padecer cáncer, diabetes o enfermedades cardiovasculares. Y esto es lo que nos lleva a la medicina personalizada, la cual identifica el tratamiento adecuado, en el momento preciso, para cada persona. Big data se revela así como una herramienta imprescindible para mejorar no sólo la práctica clínica y la investigación médica, sino también como ayuda en la creación de tratamientos eficaces y eficientes.
  7. Cloud. Las nuevas tecnologías tienen un efecto positivo también en la gestión sanitaria y sus procesos, tal y como indica la Fundación OPTI en una publicación reciente sobre su visión del futuro de la sanidad. Esta mejora está fuertemente impulsada por la digitalización de la sanidad, tanto en el ámbito de los historiales médicos como en las pruebas diagnósticas y almacenamiento de imágenes biomédicas. Sin embargo, son pasos que se dan de manera más pausada en comparación con otros sectores, debido a las reticencias frente a fallos de seguridad y protección de los datos procesados, clasificados como LOPD de nivel alto. No obstante, estos riesgos pueden llegar a anularse si se elige la solución cloud adecuada, por ejemplo, una cloud privada.

Estas siete tendencias hacen evidente que la Medicina de las 4P: personalizada, predictiva, preventiva y participativa, de la que ya hemos hablado en este blog, está cada vez más cerca.

Imagen: Jocelyn Wallace

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