Servidores en adopción

Francisco Javier Almellones    20 febrero, 2015

Ya nos contaba mi amigo Jorge en su post sobre el free cooling y el PUE que hasta su madre sabe el gran problema que supone enfriar las salas de un data center y el impacto económico que puede tener si no se hace bien.

Si hiciéramos una encuesta a pie de calle, seguro que las soluciones aportadas serían muchas y las habría muy disparatadas: “por veinticinco pesetas cada una, díganos soluciones para enfriar una sala de data center”. Las respuestas podrían ser: el free cooling que nos explicó Jorge, poner ventiladores gigantes, montar el centro de datos en Alaska y abrir las ventanas, elegir máquinas que disipen poco calor, regar los servidores para bajarles la temperatura (¡uf, qué mala idea!), envolverlos en papel de aluminio para que no desprendan el calor (¡todavía peor!), no meter ordenadores en el centro, etc.

Aunque parezca mentira, algunas de estas soluciones no son tan disparatadas como en primera instancia podría parecer, por ejemplo la de construir centros cerca del Polo Norte (Live in Lulea: Facebook goes global and gets greener; compañía especializada “The Node Pole”), enfriar con agua del mar (New Google Datacenter in Hamina, Finland; video “Google’s New Sea Water Cooled Server Center”) o no poner servidores.

Un momento, ¿¡no poner servidores es una solución!? Pues sí, lo es, por increíble que suene. Esto es lo que está llevando a cabo de forma pionera y experimental la startup alemana Cloud&Heat, que ha pensado que cuantos menos servidores pongan dentro del centro de datos, menos calor se generará.

¿Y qué hacer con esos servidores?, porque sin ellos no hay servicio que proporcionar… Seguramente el título de este post ya te habrá dado una idea. La solución consiste en traspasar el problema de la disipación a otros lugares, sacando los servidores de su data center y repartiéndolos en domicilios particulares. A cambio de alojar un servidor en casa, los particulares reciben calefacción gratis.

Para poder “adoptar” uno de estos servidores hay unos requisitos mínimos que no son nada complicados de cumplir:

– Disponer de conexión a Internet de al menos 50 Mb/s

– Un calentador de agua de entre 500 y 2.000 litros de capacidad

– Una fuente de potencia trifásica de 400 V y 3x16A

Si en algún momento queremos apagar este curioso radiador, podemos derivar el calor para obtener agua caliente, y, en verano, también puede evacuarse hacia el exterior mediante un sistema de extracción y ventilación que, aunque no es un requisito, sí es una ventaja.

El sistema es válido prácticamente para cualquier tipo de edificio, ya sea una vivienda unifamiliar, un bloque de viviendas o incluso un edificio público. El coste de instalación es de unos doce mil euros y, a cambio, la compañía se hace cargo de todos los costes de electricidad e Internet, así como del mantenimiento anual durante, al menos, quince años.

En esta situación, algo muy importante es la seguridad de la información. Entre las medidas implementadas para proteger los datos están las siguientes:

– Cabina a prueba de incendios y protegida por alarma

– Sólo puede ser abierta por personal de la compañía

– La información almacenada se encuentra cifrada y redundada por triplicado

– Red separada de las conexiones privadas a Internet

– Los servidores reciben una revisión de mantenimiento al año y se reemplazan entre los tres y cinco años, para asegurar que se mantienen al día tecnológicamente

– Toda la información está sujeta a las estrictas leyes de protección de datos alemanas

Si por lo que has leído te parece una opción interesante y dudas entre adoptar una mascota o un servidor, lamento comunicarte que de momento el servicio sólo se presta en Alemania.

Imagen: Tinneketin

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