El sentido del humor puede marcar la diferencia también en las ventas

Alejandro de Fuenmayor    23 agosto, 2022
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He de reconocerlo: nunca he sido gracioso, y probablemente muchos de los que leáis estas líneas tendréis este mismo pensamiento de vosotros mismos. Personalmente es algo que asumí hace tiempo. Y quizá por eso dejé de lado esta faceta o habilidad que he visto utilizar a otros de manera muy exitosa.

Y es que la risa -aunque sea por no llorar- hace que todo sea más llevadero. El estado de felicidad que genera puede marcar la diferencia entre que las ocho horas en la oficina sean ligeras como una bala de paja o, por el contrario, nos pesen como un yunque de hierro. Todo en esta vida – en el ámbito profesional también- depende de cómo nos las tomemos y enfoquemos la situación. La actitud es clave.

Por eso este verano me puse manos a la obra. Una de mis primeras lecturas fue “Lidera con sentido del humor”, de Sergio de la Calle, del que ya escribió en este blog un compañero. Quería entender cómo el sentido del humor puede ayudar a las organizaciones y a las personas en particular, como empleados o gestores de personas, a tener un mejor rendimiento.

Una habilidad blanda poco extendida y difícil de utilizar

La realidad es que es una destreza poco extendida y, sobre todo, difícil de utilizar. Nadie duda de sus ventajas y bondades porque genera un estado de ánimo único. Pero también puede convertirse en un arma de doble filo, sobre todo en el entorno laboral. Si todavía no habéis leído “Lidera con sentido del humor”, permitidme un pequeño spoiler: el diablo está en los detalles y, en el caso de la risa, la clave está en la mirada. Los músculos de los ojos no se muevan igual cuando sonreímos de forma natural o automática. Es lo que diferencia a la denominada «sonrisa de Duchenne».

Entre otros aspectos, las buenas relaciones en el trabajo hacen que los empleados sean más felices y, como se suele decir, trabajadores felices se traducen en clientes felices. Y es que la felicidad es tremendamente contagiosa, casi tanto como el COVID…

El impacto del humor en los negocios

Pero ¿puede ayudar el sentido del humor a que un negocio mejore o se incrementen las ventas? La respuesta es afirmativa, querido Watson, y por eso no hay que desdeñar esta habilidad blanda.

Según un estudio publicado por Oracle, llevado a cabo por la experta en el tema Gretchen Rubin, en el que consulta a más de 12.000 consumidores y líderes empresariales de 14 países, el quid de la cuestión está en la experiencia. Las personas buscan experiencias que las hagan pasar un buen rato y el humor entra en la ecuación. Los clientes premiarán a aquellas empresas que lo logren con su fidelidad, defensa de la marca y compras recurrentes, y se alejarán de aquellas que no lo hagan.

Dicho estudio señala  que “el 78 por ciento de las personas cree que las marcas podrían hacer más de lo que hacen para proporcionarles felicidad”. Y aquí es donde las marcas pueden plantearse usar el sentido del humor en sus interacciones con los clientes: desde la promoción a la fidelización.

Pero, como os adelantaba al principio, las empresas las conforman personas y, al igual que a título particular nos cuesta usar el sentido del humor, como organización sucede lo mismo. Según el informe de Oracle, “el 95 por ciento teme al uso de este recurso en su relación con los consumidores y un 85 por ciento cree que no cuenta con el conocimiento basado en datos o las herramientas que le permitirían utilizar el humor de forma exitosa.”

Trasladamos, por tanto, nuestros miedos y frustraciones personales respecto al humor al ámbito de la empresa cuando construimos una marca. Pero ¿y si fuésemos capaces de dejar de lado estos temores?

El sentido del humor como estrategia de marca y comunicación

Al parecer los beneficios son evidentes, según las conclusiones del estudio de Oracle que ha llevado a cabo Gretchen Rubin. Incluir el humor dentro de la estrategia de marca y comunicación proporciona grandes réditos.

Por ejemplo, el sentido del humor ayuda a tener mejores relaciones con los clientes. Aunque solo el 20 por ciento de los responsables de comunicación reconoció incluir el sentido del humor en sus campañas de publicidad, los anuncios graciosos se recuerdan un 90 por ciento de las veces. En cuanto al email marketing, los correos con un asunto gracioso tienen un mayor ratio de apertura, cercano a un 70 por ciento, respecto a los que no. Y si pensamos en las ventas, ¿quién no ha comprado más a un vendedor simpático, capaz de provocar una sonrisa? O ¿a quién no se le ha escapado alguna carcajada cuando algún chatbot o el mensaje de error de un eCommerce hace un chiste inesperado cuando algo no funciona, restándole gravedad?

Un ejemplo cercano lo tenemos en el post que encabeza los más leídos de este blog en el primer semestre. En él se aborda el espinoso -y hasta traumático- tema de las reuniones con sentido del humor.

Aspectos que mejora el sentido del humor en ventas

Tres de los aspectos que mejora el sentido del humor en ventas, según el estudio al que nos venimos refiriendo, son: la recurrencia, la competencia o el tique medio de compra (ARPU). Un 80 por ciento de los entrevistados -recoge el documento- volvería a comprar a aquellas empresas capaces de hacerle sonreír, un 72 por ciento estaría dispuesto a elegir a esa marca frente a la competencia y un 63 por ciento aceptaría gastar más dinero en sus productos y servicios.

Así que ya sabéis: en lo que se refiere a marca, ya sea personal o no, el humor ayuda a marcar la diferencia. Y nunca olvidéis que todos y en todo momento estamos vendiendo algo, así que ojo con no resultar lúgubres o meter la pata con un mal chiste.

Imagen: Verónica Aguilar

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