Scott Amyx sobre el papel de IoT en la industria 4.0: “Como en Matrix, pero sin los humanos como batería”

Beatriz Sanz Baños    15 febrero, 2018

La cuarta revolución industrial no se reduce solo a aplicar las tecnologías actuales al sector industrial. Se trata de integrar sistemas como la inteligencia artificial, el machine learning, ciberseguridad, Blockchain, Internet of Things, robótica, computación cuántica… Y mucho más. A cambio, promete revolucionar el mundo que conocemos. Le preguntamos a Scott Amyx, autor de Strive: How Doing the Things Most Uncomfortable Leads to Success y líder de opinión en la industria, cómo pueden afectar estas tecnologías al futuro del IoT.

El sutil rol de IoT en la Industria 4.0

“Para sorpresa de algunos, las tecnologías disruptivas rara vez trabajan de forma aislada”, cuenta, describiendo la relación entre IoT y la nueva revolución industrial. “Es la convergencia entre estas tecnologías lo que realmente impulsa la innovación”. Ambas, tanto la industria como IoT, son dos caras de la misma moneda en el ámbito de la innovación.

IoT juega un papel crítico de varias formas, explica Amyx. “La primera es su capacidad para cuantificar objetos animados e inanimados para construir una matriz de información en tiempo real. Esto quiere decir que, del propio ecosistema, los recursos naturales, edificios, automóviles, ciudades y hogares, generaremos un gran volumen, variedad y velocidad de información”. Estas, según el entrevistado, son las 3V del Big Data. Profundizando en este tema, debemos también empezar a hablar sobre las aplicaciones.

“A su vez, esta información alimenta las redes neuronales para comprender patrones y crear predicciones de probabilidad de futuros escenarios posibles”, explica Scott Amyx. “Este factor informa a negocios, gobiernos, ONGs y personas en general para que sean capaces de tomar decisiones basadas en hechos y en información en tiempo real, así impulsar la optimización, productividad y eficiencia, mientras reducen costes y mitigan posibles riesgos”.

“Hemos evolucionado desde la red y el cable al tiempo real”

Además de la relación entre IoT, la inteligencia artificial y data science, hay que mencionar el cambio a redes distribuidas y descentralizadas. Amyx provee dos ejemplos: “Las cadenas televisivas como NBC, ABC y CBS representan el paradigma “de uno hacia muchos” que ofreció un medio centralizado de distribución de contenido para las masas. Hoy nos ubicamos más allá de la red y el cable para llegar al streaming en tiempo real y al contenido generado por el usuario, con un modelo de creación y distribución “de muchos para muchos”. 

Algo similar vivimos en el mundo de la computación y la información, donde podemos presenciar una transición de centralización a descentralización. No solo la información está siendo generada en dispositivos IoT descentralizados, sino que también está siendo almacenada y procesada de forma local (conocido como Wild fog). Chips de IA especializados están permitiendo que las máquinas descentralizadas y los dispositivos ejecuten algoritmos de IA localmente, sin tener que recurrir a llamadas API, como las funciones Lambda de Amazon Web Services, que permiten computación sin servidores y sin tráfico de ida y vuelta para procesar, almacenar o diseminar información.

“Estamos empezando a acceder al poder de la computación distribuida, de la memoria, del almacenamiento, del ancho de banda y de las características de dispositivos avanzados para perfeccionar nuestros trabajos. Esto tiene grandes implicaciones en los modelos de negocio de telecomunicaciones, también para los gigantes de cloud, privacidad, propiedad de datos y seguridad, con repercusiones que afectan incluso cómo gobernamos nuestra sociedad, y cómo encajamos las preferencias de los ciudadanos con las criptomonedas, continúa el experto. “IoT, la inteligencia artificial y el Blockchain trabajarán al unísono para crear un mundo híper conectado donde cada acción e inacción será cuantificada en IoTA. Será como en Matrix, pero sin los humanos como batería”.

Una era de revolución

En términos de impacto social y económico, la cuarta revolución industrial puede ser más grande e incluso más disruptiva que las primeras tres combinadas. Esto significa mucho más que aplicar las tecnologías actuales al sector indutrial. Se trata de integrar tecnologías como la inteligencia artificial y el machine learning a redes neuronales, IoT o materiales avanzados como el grafeno y otras nuevas formas de energía y almacenamiento de batería para adelantarnos a los competidores y crear nuevos modelos de negocio y procesos que no eran posibles anteriormente.

“Tomando un ejemplo de energía renovable”, explica Amyx, “utilizar tecnologías para disminuir el CapEx y OpEx, cuantificar cada faceta de la cadena de valor, automatizar procesos e incrementar sustancialmente la producción de energía renovable en escalas masivas. En el proceso de crear un nuevo ecosistema, habrá oportunidades empresariales millonarias, desde compañías CSP de próxima generación hasta nuevas formas de energía liquida.

El experto se refiere al hidrógeno líquido y amoníaco como combustibles que almacenan la energía renovable y que facilitan su exportación alrededor del mundo. “Hablamos de células de combustible avanzadas y baterías industriales con una capacidad mayor al PowerPack de Tesla (más de 100 a 200 kWh desde $2.13 a $2.51 por Wh). Hablamos de energía y tecnología inalámbrica que permite que nuestras ciudades y nuestros hogares funcionen sin cables y sin infraestructura subterránea”. 

En palabras del entrevistado, cuando aplicas este tipo de transformación a cada sector, lo que obtienes son oportunidades de miles de millones de dólares. “Muchas de las compañías de Fortune 500 (también medianas y pequeñas empresas) se resisten al cambio y se convertirán en obsoletas, serán adquiridas, privatizadas o en bancarrota solo porque quienes la gestionan no pudieron imaginar un esquema distinto al que operan hoy. Reemplazándolas, llegarán las startups del futuro que aprovecharán el poder de la inteligencia artificial, la robótica y otras tecnologías exponenciales para cambiar el juego y sus reglas”. 

Nuestro lugar en el futuro

Amyx considera importante comprender que tanto la cuarta como las siguientes revoluciones industriales serán tanto buenas como malas. En sus palabras, depende de a qués egmentos de población nos enfoquemos. “Como hemos visto entre varias industrias, la tecnología trata de escatimar costes. A través del tiempo, como hemos visto desde con la secuenciación del genoma hasta los discos duros, los costes marginales disminuyen a una fracción minúscula de lo que fue en un principio. “Esto es un gran beneficio para la sociedad”, clarifica.

“Además, estas disrupciones también crearán nuevas industrias y empleos que no podemos imaginar hoy. ¿Quién podría haber imaginado hace una década que Snapchat, un filtro fotográfico de realidad aumentada o una aplicación de chat valdrían miles de millones, empleando ingenieros para crear filtros de AR para selfies? Pero también hay inconvenientes”.

El experto discute esto en su obra The Human Race: How Humans Can Survive in the Robotic Age. En ella, el autor explora la pérdida de trabajos que trae la inteligencia artificial, la robótica y el impacto que tienen en la desigualdad de ingresos alrededor del mundo. “Para el 2030, se espera que la automatización impulsada por inteligencia artificial desplace entre el 50% y el 80% de la fuerza laboral humana. Cuando el ritmo de convergencia de las tecnologías exponenciales alcanza una pendiente casi vertical, la tendencia a desplazar seres humanos se vuelve imparable, explica.

Pese a todo, la revolución también trae oportunidades. Nos enfrentamos a una nueva era de avances donde la conectividad está en el punto de mira del desarrollo. Mientras nos trasladamos a un mundo automatizado, debemos estar preparados para adaptarnos a la innovación. Esto – opina Amyx – pasa por la formación laboral y el desarrollo de la fuerza laboral en servicios personales que aprovechan nuestra habilidad para empatizar con la condición humana. Porque, incluso en una era de la tecnología en la que somos testigos del cambio, los modelos de negocio y servicios empáticos se convertirán en la base de la posterioridad tras la cuarta revolución industrial.

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