Salud móvil: la ultima revolución en medicina

Mercedes Núñez    25 abril, 2014

“App saludables” fue el título de uno de los talleres del VI Congreso nacional de atención sanitaria al paciente crónico , que se celebró el pasado mes de marzo en Sevilla. Recientemente se presentaba también un informe sobre “Las 50 mejores apps de salud en español”. Y es que las app médicas son la tercera categoría de aplicaciones de mayor crecimiento; hace ya tiempo que en este blog llamábamos la atención sobre el fenómeno

En el estudio se recogen interesantes conclusiones sobre el papel clave de la mHealth frente a la necesidad de una sanidad más sostenible y de las apps como motor de innovación. Tanto el paciente como el profesional están adquiriendo una nueva dimensión.

En este post me gustaría quedarme con las siguientes conclusiones:

-La mHealth se está convirtiendo en uno de los pilares básicos de la sanidad en todas partes, incluidos los países en vías de desarrollo. Y está ocurriendo porque facilita una mejora en la calidad asistencial, una mayor eficacia y un importante ahorro en costes sanitarios: de casi 100.000 millones de euros en la Unión Europea de aquí al 2017, según un  informe de PwC.

-Las apps, que han llegado para quedarse y evolucionar, se han revelado como un poderoso instrumento para la gestión de las enfermedades crónicas, la promoción de hábitos saludables, el empoderamiento de los pacientes y la detección temprana.

Veamos más detenidamente cómo contribuyen a los siguientes desafíos:

  1. Empoderamiento del paciente. El médico ya no es el único que decide y vela por la salud, los pacientes toman cada vez más las riendas de su bienestar, y las apps pueden ayudar en este proceso, de forma personalizada y dinámica, con información de calidad y la transmisión de experiencias.
  2. Modificación de hábitos. Cada vez existen más aplicaciones para controlar la actividad física, la dieta o el sueño, e incentivar unos hábitos de vida más saludables, a través de técnicas como la gamificación. Ofrecen, así, una gran potencialidad para modificar comportamientos que redunden en beneficios para la salud.
  3. Cambio de relaciones y optimización de procesos. Crece el número de profesionales sanitarios que utiliza los smartphones y tabletas como herramienta de  trabajo. De hecho, el 26 por ciento de los españoles que usan apps de salud lo hacen por la recomendación de un especialista.  Y es que las apps tienen muchas utilidades en la relación médico-paciente, ya que facilitan la  comunicación y el tratamiento de las enfermedades, sobre todo las de tipo crónico, ya que el paciente puede ir incorporando sus síntomas en cualquier momento y lugar, y el médico hacer un fácil seguimiento.                                                                                                                                                                                  Por otro lado, las apps también pueden facilitar la petición de citas, consultas entre especialistas, etc.
  4. Monitorización que transforma la forma de atención. Gracias a la incorporación de sensores, cada vez es más sencillo registrar parámetros físicos que indican el nivel de actividad y el estado de salud de cada usuario. En el informe se afirma que “estamos camino de que nuestro propio teléfono o tableta puedan hacer electrocardiogramas y medir el azúcar en sangre, la saturación de oxígeno o la capacidad pulmonar…”
  5. Predecir, prevenir y personalizar enfermedades gracias al almacenamiento inteligente de datos. Big data en el campo de la salud trata de cómo integrar la ingente cantidad de datos provenientes de dispositivos, redes  sociales, aparatos médicos, registros en papel, etc. y estructurarlos de forma eficaz para predecir, prevenir y personalizar enfermedades. Según el estudio de 2011 del Kinsey Global Institute su aplicación podría suponer  un beneficio de 250.000 millones de euros al sector  público europeo y unos 300.000 millones de dólares en Estados Unidos.

Por todo ello, en el Informe de “Las 50 mejores apps” se sostiene que la denominada salud móvil podría suponer en el ámbito de la medicina una revolución similar a los avances en la imagen con la aparición del TAC (tomografía axial computarizada) y la resonancia magnética, la democratización del conocimiento biomédico con Internet o el proyecto genoma.

Imagen: IntelFreePress

 

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