Riesgos de no tener una exposición de información controlada (II)

Susana Alwasity    17 noviembre, 2021

Como prometimos la pasada semana en el primer post de esta serie, en esta ocasión hablaremos sobre cómo minimizar los riesgos de nuestra huella digital.

¿Cómo minimizar los riesgos de nuestra huella digital?

Lo primero en lo que deberíamos centrarnos es en realizar una labor de egosurfing. Esto consiste en realizar una búsqueda sobre uno mismo en los distintos motores de búsqueda para ver qué hay disponible. Para ello, no basta con buscar solo por nuestro nombre completo, sino realizar combinaciones de nuestros nombres, emails, número de teléfono, DNIs, o nombres de usuario a través de dorks. Esto supone, utilizar operadores y símbolos especiales en los distintos motores de búsqueda, como los que ofrece Google.

En base a esta investigación o análisis inicial, pasaremos a recopilar la información y valorar el riesgo asociado. Evaluar nuestra exposición y huella digital sobre nosotros o nuestras organizaciones, viendo qué se encuentra disponible, dónde y qué riesgos conlleva, es de vital importancia para reducir nuestra vulnerabilidad frente a terceros con intenciones maliciosas.

Una vez detectemos y tengamos en nuestro radar la información expuesta, en aquellos casos donde tengamos información sensible, es recomendable eliminar u ocultar la información. Para ello, será fundamental:

• Llevar un control sobre en qué páginas o servicios nos hemos registrado.

• Configurar correctamente la visibilidad de nuestros perfiles en redes sociales, y controlar el contenido que subimos.

• A la hora de registrarnos en algún servicio o perfil, nos solicitarán muchos datos voluntarios sobre nosotros, como gustos, aficiones o lugar de trabajo. Cabe valorar qué información queremos proporcionar y revisar la finalidad del tratamiento de nuestros datos.

• Evitar darnos de alta en servicios de dudosa apariencia y valorar si el registro es necesario. Incluso si un servicio promete privacidad, siempre existe la posibilidad de que se produzca una fuga de información involuntaria.

• Utilizar distintos correos electrónicos para los distintos ámbitos de nuestra vida (laboral, personal, etc)

• No reutilizar contraseñas y tenerlas controladas junto con nuestros datos de acceso, por ejemplo a través de gestores de contraseña.

Ahora que ya sabemos cómo minimizar los riesgos de nuestra huella digital, vamos a ver con qué recursos prácticos contamos para la retirada de información. La próxima semana te lo contamos.


Más sobre los riesgos de nuestra huella digital en el resto de artículos de la serie:

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