Principales retos para la adopción del metaverso

Álvaro Alegria Meunier    4 julio, 2022
Una mujer con gafas de realidad virtual. Foto: Jeshoots / Unsplash

En un post anterior dedicado al metaverso explicaba en qué consiste el metaverso y veíamos qué oportunidades iba a ofrecer a las empresas.

Hoy quiero compartir otros retos que, en mi opinión, deben superarse en el corto y medio plazo para que el metaverso despliegue todo su potencial.

Diversificación

La mayor parte de los metaversos disponibles actualmente tienen el ‘gaming’ como elemento central de su propuesta de valor.

Es algo totalmente comprensible porque, desde hace años, el mundo de los videojuegos había orientado ya su estrategia hacia el modo online multijugador. Por tanto, para sus usuarios el salto hacia el metaverso es un paso natural.

Sin embargo, es necesario que se desplieguen y consoliden nuevas propuestas que ofrezcan otro tipo de contenido para que se amplíe el número de usuarios interesados en incorporarse al metaverso.

Estoy convencido de que pronto comenzaremos a ver propuestas horizontales, como probablemente sea Meta y nuevas propuestas verticales, en el mundo del entretenimiento, el deporte, el ámbito laboral e incluso el industrial.

Propósito y experiencias

Cuando se desarrolla una nueva tecnología y, sobre todo, cuando se genera el nivel de ‘hype’ que está cociéndose alrededor del metaverso, se desencadena un incentivo perverso: usarla a toda costa para no quedarse fuera de la ola, aunque no se entienda el valor real ni se conozca bien el potencial.

Como comentamos en el artículo anterior, es importante entender que el metaverso no es un fin, sino un medio. Es una herramienta que debe servir a las empresas para lograr sus objetivos estratégicos, sean estos cuales sean.

La pregunta no debe ser si una empresa debe estar o no en el metaverso. La pregunta debe ser ¿Por qué? ¿Cuál es el propósito?

Adoptar el metaverso con un propósito es fundamental, porque será el que guíe a las empresas a la hora de diseñar las experiencias que van a definir su relación con sus clientes y usuarios en el metaverso.

Pagos y transacciones monetarias

Quizás no todo el mundo esté de acuerdo con esto que voy a decir, pero el metaverso y el mundo cripto son conceptos independientes, que pueden existir totalmente por separado.

Cosa distinta es si el metaverso, sin el mundo ‘cripto’, puede desplegar realmente todo su potencial. En mi opinión, no.

Teniendo en cuenta que el metaverso implica la interacción de miles de usuarios de distintos países, resulta fundamental que todos los usuarios compartan una economía común, a través de una o varias monedas digitales, que faciliten los pagos y las transacciones.

“Sin el mundo cripto el metaverso no podrá desplegar todo su potencial”

Imagina que pones a la venta un activo en euros y que quiera comprarlo alguien que maneja pesos peruanos o baths tailandeses. Eso implicaría que el comprador tuviera que hacer un cálculo del precio en su moneda y uno de los dos tendrá que hacer un cambio de divisas, aumentando la fricción de la transacción.

Si, por el contrario, todos los usuarios manejan una misma moneda como, por ejemplo, “Mana” en el caso de Decentraland, la transacción es mucho más simple.

Pero, siendo honestos, aquí jugará un papel fundamental que el mundo cripto sea capaz de superar y evitar los grandes escándalos que se están produciendo estas últimas semanas y que afectan directamente a la confianza del usuario medio.

Privacidad y Seguridad

Un gran potencial conlleva una gran responsabilidad y el desarrollo del metaverso supondrá evolucionar los sistemas de seguridad a un nivel superior.

El metaverso y la Web3 se construirán sobre la identidad de sus usuarios. Por tanto, será absolutamente imprescindible construir nuevos métodos de privacidad y protección de datos personales. Seamos conscientes de que el metaverso multiplicará el tipo y cantidad de datos que vamos a compartir para identificarnos.

Pero no sólo los datos, también será necesario garantizar la protección de nuestro patrimonio virtual. De lo contrario, será imposible desarrollar una verdadera economía a gran escala de activos digitales como la que comentaba en el punto anterior.

Legalidad

La evolución de internet ha traído (y sigue trayendo) una revolución paralela del ámbito legal, tanto en lo que se refiere a la producción legislativa, como en la forma de aplicación de esas mismas normas.

La realidad es que la ley no puede contemplar todos los supuestos de hecho que habilita la tecnología. Porque, entre otras cosas, el ritmo de desarrollo de la tecnología es varios órdenes de magnitud superior a la capacidad de cualquier legislador para aprobar normas.

Foto: Minh Pham / Unsplash
Foto: Minh Pham / Unsplash

Y el problema que afrontamos con la llegada del metaverso es que, a los problemas actuales, se suma el hecho de que llevaremos la complejidad de los supuestos a un estadio más elevado.

¿Qué jurisdicción aplica en el metaverso? ¿Qué está permitido y qué no? ¿Cómo otorgamos seguridad jurídica a los cientos de miles de usuarios que interactuarán a la vez en un mismo espacio virtual desde múltiples países?

Adopción del metaverso

He dejado este punto para el final porque, siendo el más sencillo de comprender, es en realidad es más trascendental de todos.

El futuro del metaverso dependerá de que se logre una adopción masiva por parte de los usuarios, como sucede hoy con las redes sociales.

Por muy avanzados, tecnológicos, inmersivos, descentralizados, interactivos que sean los universos, estos sólo podrán sobrevivir si logran atraer al gran público.

Nadie quiere ir al Wizink Center a un concierto y verse sólo en la pista de baile. Porque parte de la gracia de este tipo de actividades es, precisamente, compartirlas, disfrutar de una experiencia común y ser parte de algo más grande que nosotros mismos.

El reto en este punto consiste en superar dos barreras importantes:

  • Parte importante de la propuesta de valor del metaverso pasa por las experiencias inmersivas que, sí o sí, requieren contar un hardware (gafas, mandos, etc) que hoy por hoy solo están en poder de una parte residual de la población. ¿Conseguirán las marcas que compremos estos dispositivos para disfrutar de sus experiencias? Está por ver. Pero si todos tenemos ahora un smartphone para acceder a todo lo que nos ofrecen las aplicaciones móviles, está claro que es un tema de incentivo y recompensa.
  • Lograr que aceptemos el cambio cultural que supone sumergirnos unas horas al día en un mundo virtual que nos abstraerá de nuestra realidad cotidiana. Durante la pandemia el tráfico de internet se multiplicó. Pero, a medida que se relajaron las medidas, nos lanzamos a la calle a recuperar el contacto con los nuestros. ¿Serán las experiencias en el metaverso lo suficientemente interesantes como para hacernos renunciar unos minutos al día a la vida de carne y hueso?

Estos y otros retos son, sin duda, los que todas las empresas deberemos afrontar en el corto y medio plazo en nuestras estrategias de adopción del metaverso.

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