Conquistadores de la educación

Alejandro Chinchilla Rodríguez    3 diciembre, 2020
reskilling-docente

Con el COVID-19 al acecho, hablar en este momento de educación me recuerda a la película sobre Benjamin Button, un personaje que nacía viejo pero que con el tiempo se iba haciendo cada vez más joven. De la misma manera, esta pandemia ha incidido de lleno en un modelo educativo anticuado para rejuvenecerlo a marchas forzadas. El reskilling docente es condición sine qua non.

Hoy el new normal de la educación tiene muchos frentes abiertos. Incluyen lidiar con las dificultades que acarrean las clases online de ciertas asignaturas, las prácticas de laboratorio, las relaciones sociales y especialmente la relación alumno- profesor, las infraestructuras (conectividad y plataformas) y, finalmente, los famosos exámenes.

Son momentos para probar todo. Los centros educativos se han convertido en campus de pruebas para analizar la resistencia y resiliencia de las herramientas digitales en una carrera contrarreloj por llegar al alumno de la mejor forma posible, con él en el centro de la estrategia.

Liderazgo y reskilling docente

Son necesarios profesores que entiendan que el mundo está en cambio permanente y vertiginoso. Como siempre insistimos en este blog, la tecnología no es nada sin las personas. Por ello urge que:

  • Se comuniquen con los alumnos con las mismas herramientas con las que ellos interactúan en la vida cotidiana: las digitales.
  • No permanezcan como “conferenciantes” que se dirigen a sus alumnos a través de una pantalla, sino que aspiren a ser “guías” y lideren la formación de éstos (liderazgo docente).
  • Entiendan que hay tantas formas de enseñar como maneras de investigar y la digitalización las está poniendo todas a su alcance. Hay que vencer un problema de “adopción”.

Se habla mucho de las competencias digitales de los alumnos, pero ¿y las de los profesores? Ahora más que nunca hay que comenzar a hablar del reskilling docente, igual que están haciendo multitud de empresas, como Telefónica, con sus empleados. El docente pertenece a este mundo digital que exige una preparación continua, mantener permanentemente viva la capacidad de aprender, desaprender y reaprender.

Gráfico: Alejandro Chinchilla

Un sistema de evaluación digital confiable, la asignatura pendiente

La misma desconfianza que muestran los políticos respecto al voto electrónico tienen hoy los profesores por el examen digital.

Así como el voto electrónico ha sido y es uno de los santos griales de la digitalización y nadie ha conseguido dar con la clave todavía, ocurre con el examen digital.

No es de recibo que en una sociedad tan avanzada tecnológicamente como la nuestra algunos alumnos hayan ido más rápido en el proceso de conversión de las tradicionales “chuletas” que los propios centros educativos para implantar un sistema de evaluación digital confiable. ¿Dónde queda la confianza digital?

Con el examen digital tendríamos alumnos evaluados de forma rápida, sistemática y justa. Pero mucho me temo que todavía queda un largo camino para ello. Por eso, la ciberseguridad es clave.

En definitiva, para conquistar la educación que exigen los nuevos tiempos hace falta liderazgo docente para convertir al profesor en un guía y no en un conferenciante, adopción de las herramientas digitales mediante un programa de reskilling y fortalecimiento de la confianza digital para impulsar el examen digital. Solo así lo conseguiremos.

La educación necesita tiempo para encontrar soluciones. Es como una planta que hay que regar hasta que nazca la flor… y estamos solo al principio de lo que tiene que llegar.

Imagen: Víctor

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