La reinvención de la Universidad

Pablo Pinillos    30 abril, 2020
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Meses atrás, en este mismo blog, escribía acerca de la importancia del binomio universidad-empresa como el mejor tándem posible para la marca de un país. Lo hacía con motivo de las jornadas de la red de Cátedras Telefónica. Esta circunstancia cobra especial relevancia en estos momentos, en el que se ha reabierto el debate sobre la reinvención de la Universidad.

La pandemia ha obligado a suspender las clases presenciales y a afrontar el reto de dar continuidad a la formación de manera digital. Esto, entre otras circunstancias, requiere disponer de la infraestructura adecuada, aplicaciones y plataformas, servidores, el ancho de banda necesario…

Las telecomunicaciones, columna vertebral de la sociedad

En este sentido, hay que destacar la importante red de telecomunicaciones con la que cuenta nuestro país. La misma que se ha revelado como imprescindible para poder continuar con la actividad empresarial. Las  telecomunicaciones se han convertido en la columna vertebral de nuestra sociedad en todos los ámbitos.

La red más moderna de Europa y la tercera más importante del mundo

José María Álvarez-Pallete recordaba en una entrevista con Iñaki Gabilondo que nuestra red es la más moderna de Europa (suma más fibra desplegada que Reino Unido, Italia, Alemania y Francia juntas) y la tercera más importante del mundo. Ello, gracias al esfuerzo inversor de los operadores, entre los que destaca Telefónica. Este factor ha sido clave para poder contar con unas comunicaciones de máxima calidad frente a esta dura prueba. Pensemos que se ha producido un crecimientos del tráfico de datos fijos del 70 por ciento, del 40 por ciento de la voz móvil o que el número de videoconferencias se multiplicó entre seis y ocho veces, ente otros.

A la fortaleza de la red hay que añadir la importante implicación del tejido empresarial español, desde las principales empresas del Ibex 35 a otras mucho más pequeñas que están aportando su esfuerzo para intentar paliar al máximo esta situación.

La reinvención de la Universidad para adaptarse a la sociedad

Pero en este artículo me centraré en la reinvención de la Universidad. Aunque debe tratar de adaptarse y anticiparse a los cambios en la sociedad, la realidad es que no ocurre al ritmo deseado. La situación actual ahonda en esta necesidad de mirar al futuro y plantear la reinvención de la Universidad. 

El punto de partida

Empezaré por hacer balance de la situación de partida, según el estudio “La Universidad en cifras 2017/18” de CRUE (Conferencia Rectores Universidades Españolas), cuyas principales conclusiones son:

  • En España no sobran estudiantes universitarios. En la franja de edad entre 19 y 28 años hay un 23,6 por ciento sobre el total, frente al 23,7 por ciento de la Unión Europea. En la población de 25 a 65 años la proporción de titulados universitarios (26 por ciento) está por debajo de la media europea (30 por ciento) y de la OCDE (31 por ciento).
  • El número de universidades en España es similar al de otros países desarrollados y gozan de calidad acreditada internacionalmente, como demuestra su posición en el TOP 1000 del ranking de Shanghái.
  • El informe destaca como muy determinante la exigencia económica para el acceso y permanencia en los estudios universitarios y un esfuerzo público insuficiente.
  • Las enseñanzas universitarias en Ciencias, Matemáticas, Informática, Telecomunicaciones e Ingeniería (STEM) han acentuado su relevancia en el avance social y económico. Se contemplan, por tanto, como una garantía para mejorar la competitividad y el bienestar social actual. Resulta conveniente alinearlas con las necesidades del tejido productivo.
  • La demanda de enseñanzas STEM se sitúa cinco puntos porcentuales por debajo de la media de la Unión Europea, que se amplía al compararnos con Reino Unido (7,1 puntos) o Alemania (14,1 puntos). Además, se observan tasas elevadas de abandono, lo que hace más importante aún incentivar estas opciones y en mayor medida entre las mujeres.
  • El Sistema Universitario Español (SUE) muestra unos resultados en su rendimiento académico equiparables e incluso superiores a los del resto de los países desarrollados. Solo está por detrás de cinco países de los 22 analizados: Reino Unido, Irlanda, Israel, Japón y Corea del Sur.
  • Las universidades españolas presenciales registran tasas de abandono similares a las del resto de sistemas universitarios de los países desarrollados. Superan sus valores sistemas universitarios de países que son referentes internacionales por su calidad, como Reino Unido, Canadá y Suecia, entre otros.
  • En España, los trabajadores con educación superior mejoran su empleabilidad un 17,4 por ciento respecto a la del mercado de trabajo en general, frente a un 11,3 por ciento en la OCDE y un 12,4 por ciento en la UE. Y su tasa de desempleo es un 39,2 por ciento menor respecto a la que sufren los trabajadores con educación secundaria superior.
  • El estudio de la CRUE también recoge la necesidad de mejora en el modelo de prácticas externas, así como un mayor fomento del emprendimiento y potenciación de la creación de empresas desde la Universidad (spin-offs). 

Falta cualificación para la era digital

Los cambios en las anteriores revoluciones industriales han requerido un proceso de muchos años, pero para acometer la denominada transición digital no disponemos de mucho tiempo. Todo parece ir más deprisa que nuestra capacidad de adaptación. Ello impactará claramente en el mercado laboral: ya es un clásico eso de que el 85 por ciento de futuros empleos aún no existen. Y el horizonte no es muy halagüeño. Por eso la reinvención de la Universidad no puede posponerse.

En España en 2030, según el Centro Europeo para el desarrollo de la Formación Profesional (CEDEFOP-“2018 Skill Forecast”), la proporción de trabajadores con alta cualificación será del 38 por ciento (2 puntos por debajo de media la EU-28), un 32 por ciento tendrá cualificación media (13 puntos por debajo de la media EU-28) y un 30 por ciento, baja (15 por ciento el promedio de la EU-28).

Urge la transformación del sistema educativo

Esta realidad nos debe llevar a preguntarnos si estamos preparados para la era digital y la repercusión que tendrán los cambios tecnológicos y la cambiante estructura sectorial del empleo. La realidad es que estamos inmersos en el siglo XXI con un sistema educativo del siglo XX y es necesaria su transformación: la reinvención de la Universidad.

Los expertos llaman la atención sobre la importancia de una formación STEM y humanista a la vez, con una visión transversal y holística y que incorpore el pensamiento crítico. Y esta formación debe combinarse con las llamadas “habilidades blandas”, esenciales para cualquier desempeño y para enfrentarse al cambio constante al que nos enfrentamos. También se habla de habilidades en forma de “T” (T-shaped skills), que consisten en tener una formación profunda en un área de especialización y la versatilidad suficiente para emplear esa formación en cualquier materia. Resulta imprescindible una actitud de aprendizaje continuo, con independencia de la edad.

Cambiar la forma en la que nos preparamos para hacer cosas que todavía desconocemos

En este escenario, el sistema educativo debe ser menos burocrático para modificar y crear nuevos grados o adaptar el contenido de las asignaturas. Debe dotarse de mayor agilidad para vincularse mucho más íntimamente con el tejido empresarial y deberá haber mayor coordinación entre Formación Profesional y Universidad.

Innovación en las aulas y aprendizaje fuera de ellas

La tecnología va a ser pieza clave en todas las disciplinas para la construcción del conocimiento. Será fundamental, por tanto, una inversión adecuada, que tenga impacto tanto en la investigación como en la docencia. Esto impulsará la tendencia a un aprendizaje fuera de las aulas tradicionales, con diferentes maneras de acceder al conocimiento y permitirá en el futuro una democratización de la educación de calidad.

Todo ello es un reto para los docentes y debe convertirse en la motivación para innovar dentro del aula, implementar el uso de nuevas herramientas, nuevas formas de transmitir el conocimiento y de apoyar el aprendizaje a través de la tecnología. Puede que la universidad se convierta en un espacio colaborativo en el que los docentes ejerzan de mentores y el aula en un espacio de interacción, debate e innovación, con el alumno finalmente en el centro y un aprendizaje más personalizado.

La tecnología, en la hoja de ruta de la futura Universidad

Ya hay otros modelos y ejemplos para reflexionar. Elon Musk, por ejemplo, lanzaba una oferta de empleo para programadores, en la que “la educación académica es irrelevante, pero todos deberán pasar una dura prueba de codificación”. 42Madrid es referente también de una nueva forma de aprendizaje. Está la experiencia de openclassrooms, en que la formación online se puede convalidar con títulos homologados y en Harvard, su CIO reivindica una visión transversal de la tecnología en el campus, que conecte a todos los departamentos con una filosofía basada en el acceso abierto al conocimiento, y destaca la importancia de  temas decisivos como la privacidad, accesibilidad y los usos éticos.

En definitiva, queda mucho camino por recorrer que requerirá tomar muchas decisiones pero la tecnología será nexo conductor en esa hoja de ruta de la futura Universidad.

Imagen: Andrea Portilla

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