Realidad extendida y extensa

Manuel García Gil  17 abril, 2019

Está claro que estamos con un ojo en el presente y otro en el futuro y el tema interesa. Lleno total en “XR design”, el encuentro  que se celebró en Espacio Fundación Telefónica, en el que expertos del sector mostraron las aplicaciones de la realidad extendida en el mundo del diseño.

Desde un escenario mágico, tres ponentes nos hablaron de transformar digitalmente las compañías con ayuda del diseño, porque éste, como decía Steve Jobs, no concierne solo al aspecto sino también a la experiencia. Y la XR puede contribuir a esta transformación (recordad que de martes a viernes por la mañana el Espacio Realidad Extendida de Fundación Telefónica está abierto para público profesional precisamente).

También hablaron de salas de realidad virtual o de cómo la integración de realidad extendida e inteligencia artificial nos pueden convertir en “una mejor especie”.

El evento no pudo ser más interesante. Comenzó con una historia empresarial enfocada al cliente, el núcleo de verdad de las empresas. Una historia que mostraba que una misma compañía se puede entender de muchas formas distintas por aquellos que la dirigen, por quienes trabajan en ella o por sus clientes. Y que para la transformación digital no basta con incorporar tecnología, sino que es necesario un cambio cultural: hace falta que las marcas entiendan qué valor aportan a la vida de los usuarios, que conozcan su experiencia y, a veces, tendrán que reinventarla (aquí sí, con ayuda de la tecnología). Es imprescindible un proceso consultivo que vaya mostrando los patrones de los que tras iterar, y con suerte, talento, método e imaginación surgirán las propuestas que colocarán a la compañía en una nueva dimensión: a la altura del cliente digital.

Luis Zunzunegui, partner de Propelland, habló del trabajo que habían realizado para Pernord Ricard, una empresa del siglo XIX en busca de nuevos modelos de negocio. Se refirió al diseño estratégico para crear nuevas experiencias a través de la innovación disruptiva y de la tecnología como parte de esa experiencia que, para estar bien construida, debe hacerse a raíz de las necesidades de las personas.

En “XR design” también se mostró un producto que rompe los límites existentes hasta ahora del espacio para entornos inmersivos, de forma que permite experimentar unas extensiones antes imposibles, como meternos dentro de un motor, una cueva o un volcán. Jesús Garrido, director comercial de Virtualware España, presentó VIROO, que llevaron al CES de Las Vegas: una especie de sala de realidad virtual multiusuario para los equipos de ingeniería, producción, marketing… lo que convierte una tecnología innovadora en una solución sencilla para el cliente, al servicio de su transformación digital.

Así, ya podemos pensar en hacer converger las realidades virtual y aumentada para adentrarnos en nuevos universos digitales. Las aplicaciones dependerán de nuestra imaginación, aunque, aparte de formación y trabajo remoto, unas de las primeras sea precisamente inventar nuevos mundos. Me gustaría ver cómo se conjuga esto con la evolución de los videojuegos en los próximos años. Tal vez estos avances no sean más que los balbuceos de nuevas industrias aún por eclosionar.

Y, para terminar, nos adentramos en un relato de cíborgs (ya los hay), de la mano de Pedro Mújica, tecnólogo humanista, que ha acuñado el concepto de realidad artificial extendida (mezcla de la realidad extendida y la inteligencia artificial).

Mújica se refirió a la interacción humano-máquina como futuro cercano pero también como presente en el que ya se está trabajando. Predijo el fin de las pantallas en esta cuarta transformación digital, en la que también diremos adiós a lo táctil y empezaremos a sentir el mundo digital a través de gafas normales y «fashionistas», de implantes, de algo que vistamos o llevemos interiorizado pero no externo a nosotros. Avanzamos hacia una nueva forma de interactuar con los objetos, digitalizaremos nuestros cinco sentidos y seremos capaces de transmitirles pensamientos a las máquinas.

Todo esto, bien hecho, nos permitirá poner la tecnología al servicio del ser humano. Pasaremos del smartphone al smartsense, el nuevo sentido que nos hará humanos aumentados. Como tecno-optimista habló de un segundo renacimiento, de la llegada de una especie mejor, del fin de las barreras idiomáticas, de un nuevo orden mundial con un Google personalizado por cada usuario, de la IAnética…

No hay duda de que la humanidad está en vías de transformación y hemos de hacerlo bien: tomar el control y hacer nuestros los cambios para poner de verdad al hombre en el centro, superar las alarmas y que la tecnología nos sirva para mejorar nuestra vida y nuestro mundo. En mis artículos, en los que suelo escribir de cloud o de inteligencia artificial, siempre repito que estas tecnologías están avanzando a pasos agigantados cada día y la transformación llega a todos los ámbitos de nuestra vida. Tenemos que ser capaces de adaptarnos o, si podemos, adelantarnos a los cambios pero sobre todo hacer que tengan sentido para que los cambios se produzcan de la forma adecuada usando mi frase favorita respecto a la tecnología: “¿Esto es todo lo que puedes hacer?”.

En definitiva, transformación digital, realidad extendida sin límites o tecno-humanismo son términos que se van a ir incorporando cada vez más a nuestro léxico. Más nos vale, vaya.

Imagen: Austin Kirk

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