Radiografía de la movilidad en la empresa española

Mercedes Núñez    9 enero, 2014

Afirmar que las TIC, y en concreto las soluciones de movilidad, consiguen mejorar la productividad de los negocios resulta una obviedad a estas alturas.

Grupo Orenes, Generali, Pavasal y Fujitsu son sólo cuatro ejemplos de compañías que ya cuentan con esta satisfactoria experiencia y la expusieron en la presentación del estudio “El estado del arte de la movilidad en la empresa española 2013” elaborado por Movilforum, el programa de partners de Telefónica.

Rubén Cantarelo, de Nextelia, fue más allá al concluir que la movilidad se ha convertido en un poderoso agente de cambio que está imponiendo nuevas reglas competitivas en muchas industrias y, además, la velocidad a la hora de adoptarla –tanto en la toma de decisiones como en la ejecución- se convierte en un factor diferencial.

Como punto de partida de este interesante Informe, destacó el hecho de que en los últimos años, con la generalización de la mejora en el acceso a servicios de datos, las empresas españolas se han decidido a movilizar procesos de negocio, han empezado a ver su potencial y ya están percibiendo rendimientos positivos de esta inversión, si bien es cierto que aún les queda mucho recorrido respecto a sus homólogas europeas y norteamericanas.

En cuanto a la evolución de dispositivos, en la penetración de smartphones estamos en línea con el entorno internacional: se ha generalizado hasta un 38 por ciento  de media en 2013 y la previsión para 2015 es del 69 por ciento. Pero la introducción de las tabletas es la asignatura pendiente, con niveles siempre por debajo del 5 por ciento o alrededor del 1 por ciento en grandes empresas. Y aquí radica un gap importante para aprovecharse de los beneficios de la movilidad porque los tablets son la próxima killer app en la empresa.

Según Forrester habrá un crecimiento anual del 48 por ciento hasta 2016 y entre el 20 y el 25 por ciento de las que se vendan en todo el mundo hasta 2017 será para uso empresarial. Su escenario de madurez en la empresa llegará cuando se encuentre su  funcionalidad definitiva para determinados tipos de procesos, y se les dé una utilidad específica.

El  número de aplicaciones B2E desarrolladas –unas 2,4 de media- también es muy bajo y existe, además, un gran potencial de mejora a través de la movilización de procesos de negocio porque en este sentido se ha seguido una estrategia enfocada en pocos colectivos (directivos y fuerzas de campo sobre todo) y en procedimientos de rápido retorno (cuadros de mando y aprobaciones, por un lado o toma de datos en campo, tareas de reporting y geolocalización, por otro)

Resulta especialmente interesante el apartado que establece que  existe una correlación entre el sector -se contemplan diez- y los tipos de procesos de negocio que movilizan:  por ejemplo,  la banca lidera la penetración de smartphones; en ciencias de la salud el crecimiento ha sido más lento pero va a haber cambios importantes por el trabajo colaborativo; en retail y distribución el tiempo real es clave; en energía y utilities se han uilizado los dispositivos móviles para una reingeniería de los procesos comerciales; en construcción y servicios para la reducción de costes y el aumento de la eficiencia; o en ocio, turismo & media, por la relación directa con el consumidor y para mejorar la experiencia de usuario y la calidad del servicio.

Es contundente el dato de que el 86 por ciento de las empresas percibe beneficios positivos de la movilización de los procesos de negocio: una mejora de la calidad de servicio (relación con el cliente: su experiencia y fidelización) y, por supuesto, un incremento de la productividad  (según Gartner, un 77 por ciento de las empresas al pensar en movilidad piensan en productividad). Por tanto, incide en su nivel de competitividad, que es como el santo grial.

Pero, como contraste, y es la parte de la ecuación que falla, sólo el 4 por ciento del presupuesto TI se dedica a movilidad.

En la industria móvil –se dijo en la presentación- se pasa de 0 a 100 y de 100 a 0 en unos años y esto crea ciertas preocupaciones como la seguridad en la integración, la fragmentación de plataformas (si bien España adelanta a Europa en soluciones cross-platform y estándares abiertos) y sobre todo están las barreras internas: falta de presupuesto y de apoyo dentro de la organización

Podemos decir que se están haciendo cosas y se están haciendo bien, aunque queda un gran recorrido para aprovechar el potencial de la movilidad y su poder transformador del modelo de negocio. Parece que las empresas españolas continuarán apostando por cubrir necesidades actuales con soluciones probadas, con un retorno claro y apoyándose en las experiencias de otras compañías de su sector, aunque también empezarán a diversificar a través de la innovación con la implementación de entornos colaborativos y la integración del social media a través de la movilidad.

Imagen: Patrick Hoesly

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