¿Qué se trazó en Blockchain antes: el huevo o la gallina?

María Teresa Nieto Galán    29 abril, 2021

La globalización se ha convertido en nuestro día a día en todas las áreas de actividad económica. Algunas de esas áreas donde más se ha podido observar el cambio producido son los sectores agrícola, avícola y ganadero. Para el año 2030 se pronostica que la demanda de alimentos crezca un 35% debido al aumento de la población global. Esta predicción demandará mayores eficiencias en los sistemas de producción primaria.

Para afrontar este reto la tecnología es el mejor aliado que pueden tener. Ya que no sólo hay que satisfacer la demanda, si no que, además, hay que hacerlo también desde el punto de vista sostenible para el planeta.

Asimismo, en estos sectores primarios, existe una base local muy clara, ya que cada tipo de producto es único gracias al tipo de suelo, clima o variedades autóctonas que residen en una región concreta del mundo. En el caso de nuestro país, España fue de los primeros países del mundo en proteger estos vínculos geográficos y las tradiciones de nuestros alimentos. Como resultado de ello, las denominaciones de origen se han convertido en un elemento clave en las políticas del desarrollo.

Sin embargo, estos procesos son característicos por el gran número de intermediarios que participan en ellos. Con tanto participante, es totalmente usual el poder encontrarnos casos de fraude que afectan a su cadena de la confianza.

Uno de ellos es el caso del fraude en la mitad de los vinos de crianza vendidos de Valdepeñas donde, tras extrapolar los datos de consumo real en el mercado con los realmente declarados, observaron que la cifra resultante de la venta duplicaba a la declarada al organismo de la Denominación de Origen.

Otro de los casos, relacionado con el sector avícola, es el fraude de huevos ecológicos. En España se producen 11 mil millones de huevos al año que son identificados con un código donde el primer dígito representa el tipo de huevo. Este número define qué trato recibió la gallina y puede tomar diferentes valores:

  • Número 3: criadas en jaula
  • Número 2: criadas en el suelo de una nave.
  • Número 1: gallinas camperas, criadas en gallineros que tienen la posibilidad de salir y picotear en el exterior. Sin embargo, su alimentación no está certificada como ecológica.
  • Número 0: producción ecológica, gallinas criadas igual que en el caso anterior pero su alimentación sí que es ecológica.

En el año de 2020 Seprona de la Guardia Civil descubrió una operación de fraude donde estaban involucradas partidas irregulares. En uno de los casos, 45000 huevos fueron vendidos como ecológicos, cuando realmente eran de una categoría inferior.

Blockchain tecnología necesaria para las soluciones de trazabilidad

En múltiples ocasiones ya hemos hablado de que la tecnología Blockchain es muy necesaria para las soluciones de trazabilidad , ya que nos permite controlar el proceso garantizando la calidad, la seguridad y la inmutabilidad de la información relacionada con los productos.

Sin embargo, ¿qué pasaría si un huevo tipo 3, de gallinas en jaula, ya catalogado como “ecológico” de manera fraudulenta es certificado como tal en la cadena de bloques? La tecnología Blockchain no sería suficiente, ya que es necesario que demostrar que el dato es válido antes de grabarlo a la cadena de bloques.

BlockchAIn of Things

Os podríais preguntar, ¿qué podemos hacer al respecto? ¿estaría ya todo perdido? ¿hemos encontrado una limitación sin respuesta en esta tecnología? La respuesta es simple: BlockchAIn of Things.

En Telefóncia Tech somos conscientes de que las tecnologías con las que trabajamos son de por sí potentes y disruptivas y, si las combinamos, podremos tener la solución a nuestros problemas.

De esta manera podríamos encontrarle una solución a el caso que se comentaba de los huevos ecológicos si combinásemos la tecnología Blockchain y la Inteligencia Artificial. La parte de Blockchain, la tendríamos clara, únicamente habría que dar trazabilidad a los huevos una vez que ya comienzan en la cadena de suministro. 

¿Dónde aplicaría entonces la Inteligencia Artificial? Una de las muchísimas aplicaciones que tiene la inteligencia artificial es el reconocimiento de imágenes. Gracias a técnicas de “Deep Learning”, donde entran en juego las famosas redes neuronales, es posible reconocer objetos en imágenes e incluso el poder contabilizarlos. De esta manera, podrías realizar una monitorización con cámaras en tiempo real de las gallinas en la granja y determinar de manera automática si eran gallinas de tipo 3, 2, 1 o 0. Así, se podría certificar en Blockchain la información antes de que existiese la posibilidad de poder realizar el fraude.

Por lo tanto, la solución a la pregunta de ¿qué se certificó antes: el huevo o a la gallina? Sería muchísimo más sencilla que la del problema típico, porque lo primero que se certificó en Blockchain fue la gallina.

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