Qué es la huella digital y por qué es importante conocerla para proteger a los menores en internet

Jennifer González    18 mayo, 2022
Una jóven utilizando un teléfono móvil

Como explicaba en mi anterior artículo sobre las cibervictimizaciones en los menores y el aumento que cada año se registra, hoy querría hablar sobre la importancia de concienciarnos sobre la huella digital que todos tenemos en internet. En especial la de los menores para conocer qué podemos hacer para poder prevenir ciertas conductas que se dan el ciberespacio.

¿Qué es la huella digital?

La huella digital son los rastros que una persona deja cuando se usa internet, ya sean webs a las que se accede, correos electrónicos o el uso de las redes sociales y la información que allí se comparte.

Por lo general las personas que no hacen un uso profesional de internet no suelen ser conscientes del todo de la huella digital que están dejando: la IP desde donde se conecta, cuando se compra online, se dejan reseñas o cuando se publican por ejemplo videos o imágenes en las redes sociales.

Son una serie de datos que quedan en el ciberespacio y que, a futuro, todos esos datos nos pueden comprometer o que, desde el tema que nos atañe,  los cibercriminales pueden aprovechar para llevar a cabo conductas como las que se habló como el ciberbullying o el online grooming.

Icono de redes sociales
Foto: Gerd Altmann en Pixabay

El sondeo que llevó a cabo la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (AVACU)  afirma que el 23,7% de niños/adolescentes tiene su perfil en abierto.

Esto conlleva que todo lo que ellos publican, cualquier persona con buenas o malas intenciones tiene acceso a una cantidad de datos y los menores no llegan a imaginar el posible peligro que esto implica.

Dos de cada tres menores tienen alguna red social

Por otro lado, me sorprende los datos que ofrece AVACU y es que el 68% de menores de entre 10 y 12 años tiene alguna red social. En cuanto a los padres, un 12,5% asegura que no sabe, ni controla, ninguna de las redes sociales en las que sus hijos tienen un perfil creado.

En realidad, diría que este porcentaje es mayor, ya que es muy fácil crearse cuentas nuevas sin que los padres sean conscientes para evitar “el control parental” en este caso o para suplantar la identidad de otros del grupo de iguales en venganza, como explica is4k de INCIBE.

Sin duda esto es sumamente preocupante, sobre todo en aquellos casos de menores en edades más tempranas.

La victimización desde el prisma criminológico

Para entender por qué pueden darse ciertas conductas disruptivas, voy a explicar por encima la teoría que encaja más en los ciberdelitos sociales. Según la teoría de las actividades rutinarias de Cohen y Felson (1979), para que un delito (aquí hablamos de los delitos físicos) se produzca deben confluir 3 elementos:

  1. Un infractor motivado -> Ciberdelincuente
  2. Un objeto adecuado -> los menores como víctimas
  3. Ausencia de vigilancia -> los padres, tutores o cualquier persona que pueda protegerse a sí mismo o a los demás.

Esto se traslada al ciberespacio postulando, como afirma Miró (2013), que lo relevante aquí es la propia actuación de la víctima, la autoprotección, y que juega un papel condicionante en la oportunidad criminal, ya que expone determinados bienes y esferas de su personalidad en el ciberespacio.

Es decir, los menores teniendo las cuentas públicas, subiendo videos e imágenes personales, así como lugares de residencia, ocio (por ejemplo, en qué equipo de futbol juegan), en que instituto estudian, etc, lo que están haciendo es exponer esos datos de su esfera personal a cualquier persona y lo que nos preocupa, también aquellas personas que quieran llevar a cabo conductas moralmente reprochables hacia la posible víctima.

Por lo que el factor humano es clave no solo en la prevención de ciberataques puros, sino que es fundamental en los ciberataques sociales comentados.

¿Están los menores preparados para la autoprotección en redes sociales?

En mi opinión no están preparados, sobre todo si hablamos de menores de entre 10 y 12 años que como dice AVACU tienen redes sociales, no son conscientes de los peligros que hay tras la pantalla y me aventuro a decir, que en muchas ocasiones ni si quiera los padres son conscientes de ello.

Partiendo de esta premisa, no podemos dejar en manos de los menores la autoprotección en el ciberespacio, por lo que, en ausencia de esta, el elemento esencial es el guardián capaz o vigilancia, por lo que debe trasladarse a los responsables de los cuidados de estos menores, en la mayoría de los casos es de los padres.

Estrategias de prevención

Se me ocurren algunas estrategias de prevención. La primera y la más básica empieza por la concienciación tanto de los padres como los menores de los peligros que hay en la red.

En el congreso IntelCon de 2020 (para los que no lo conocéis es un congreso de inteligencia) Jezer Ferreira propuso el reto de, partiendo únicamente de un número de teléfono, ver cuánta información podrían recopilar del dueño de ese número de teléfono a través de fuentes abiertas (OSINT).

En el reto se vio lo que se puede llegar a conseguir con tan solo el número de teléfono: datos como, correo electrónico, nombre y apellidos, redes sociales, ubicación a través de los metadatos, gustos y aficiones, profesión y lugar de trabajo… toda una serie de datos que los cibercriminales pueden aprovechar para llevar a cabo desde ataques dirigidos por ejemplo de phishing o sexting, por nombrar alguno.

Hasta ese momento tenía algo de conocimiento sobre la exposición en internet, pero ver la charla me impactó tantísimo que mi trabajo final de máster está basado en OSINT y en la idea que Jezer refleja en IntelCon.

Es cierto que eraun perfil falso que fue creado a conciencia y sin privacidad . Sin embargo, cabe mencionar que hay menores (y adultos) que tampoco tienen ninguna privacidad: desde configuraciones de WhatsApp que muestran la imagen de perfil a contactos que no están en la agenda hasta redes sociales abiertas que proporcionan muchísima información personal a cualquier persona.

Por lo tanto, mi propuesta es que se realicen charlas pedagógicas y en vivo similar al reto de IntelCon para padres y podría hacerse a través de las AMPA’s de los colegios e institutos, así como también a los adolescentes.

Con esto no sabremos si se reducirá el número de cibervictimizaciones. Para ello se necesitaría realizar una investigación en profundidad, pero estoy convencida de que al menos les hará reflexionar sobre cuestiones que jamás se hubieran planteado. Al menos, de esta manera, pensarán antes de publicar cualquier dato en el ciberespacio y así ponérselo un poco más difícil a los “cibermalos”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.