ProFuturo: tecnología e innovación al servicio de la educación

Pablo Pinillos    24 enero, 2022
profuturo

Decía Nelson Mandela que “la educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”. Y en esa dinámica está implicada Telefónica a través de proyectos como la red de Cátedras Telefónica, que recientemente celebraba su 20 aniversario. Otro gran ejemplo es ProFuturo, impulsado por Fundación Telefónica y Fundación “la Caixa”, del que voy a escribir hoy, en el Día Internacional de la Educación. Este programa intenta reducir la brecha educativa en el mundo, proporcionando una educación digital de calidad a niños y niñas en entornos vulnerables de Latinoamérica, el Caribe, África y Asia.

Y a la afirmación de Mandela voy a añadir la de Walter Isaacson de que “la ventaja competitiva de una sociedad no vendrá de lo bien que se enseñe a multiplicar o la tabla periódica en sus escuelas, sino de cómo se estimule la imaginación y la creatividad”. Precisamente la iniciativa #hack4edu es una muestra fantástica de cómo incentivar la innovación en un ámbito clave como la educación, con el consiguiente impacto en la sociedad.

#hack4edu, un hackatón para responder a los desafíos de la educación digital

Este hackatón, impulsado por ProFuturo y la Universidad Pontificia de Salamanca, en colaboración con Cátedras Telefónica, es ya un punto de encuentro de referencia. Busca la reflexión y el trabajo en equipo para encontrar sinergias sobre cómo avanzar en la configuración de la educación del futuro.

La última convocatoria se celebró a finales del pasado año, con la presencia de 130 hackers de trece universidades y seis países. Había treinta y dos retos educativos y tres días para lograr las mejores soluciones.

Su carácter internacional enriquece al evento y permite perspectivas diversas de los retos planteados, que se trabajan con un alcance global.

Orientación social, carácter interdisciplinar y colaboración público-privada

#hack4edu se caracteriza por su orientación social. Se busca la colaboración interdisciplinar, con independencia de la formación de los participantes. Y, posteriormente, resulta fundamental la colaboración público-privada para que estos desarrollos lleguen a buen puerto y alcanzar los objetivos planteados en el ámbito educativo.

La selección de los proyectos depende de su capacidad para solventar problemas reales, de su orientación a entornos vulnerables y de su escalabilidad. Deben poner las TIC y la innovación al servicio del bien colectivo, en este caso mejorar la calidad educativa.

#hack4edu es un claro ejemplo de cómo impulsar la colaboración entre la universidad y la empresa. También de la aplicación de tecnologías como big data e inteligencia artificial al análisis y explotación de los datos generados en plataformas de educación digital, como la de ProFuturo.

La tecnología, imprescindible para solucionar los retos educativos

Y qué mejor muestra de la tecnología como herramienta imprescindible para solucionar los retos educativos que los premios otorgados en esta última convocatoria:

  • Una herramienta que detecta las emociones de los estudiantes mediante deep learning para mejorar el desarrollo de las clases y hacerlas más dinámicas y atractivas.
  • Signspa, un prototipo web capaz de traducir al lenguaje de signos panameño con inteligencia artificial.
  • Words4AII, una app basada en el concurso Pasapalabra que, con ayuda de tecnologías disruptivas como el reconocimiento de voz, actúa sobre el analfabetismo y fomenta el aprendizaje a través de la “gamificación”.
  • Hear4AII, una app que traduce diferentes idiomas y dialectos al lenguaje de signos en tiempo real para mejorar la experiencia educativa de las personas sordas.
  • E-señas, plataforma virtual inteligente para ayudar a los estudiantes sordos en su aprendizaje.
  • Listudens propone un giro de 180º al método tradicional de pasar lista, con una app que permite hacerlo de forma automática con tecnología NFC.
  • “La decisión de ayuda” es un programa basado en un cuadro de mando que permite a gobiernos y organizaciones establecer criterios para destinar ayudas educativas de una forma más eficaz.

ProFuturo, ganador del premio WISE 2021 a la innovación educativa

El COVID-19 nos ha mostrado la importancia de la conectividad y la educación digital para la resiliencia de los centros educativos durante la pandemia. ProFuturo, por su parte, se ha convertido en un referente para facilitar el acceso a la educación y paliar la brecha digital en los entornos más desfavorecidos. No solo ha hecho llegar a estos lugares los recursos educativos de forma gratuita, sino que, además, ha transformado los contenidos digitales en formatos alternativos para poder llegar a los más desconectados. Por ejemplo, se elaboraron cuadernos de trabajo que se entregaron físicamente por las casas. También se produjeron pódcast y vídeos de las clases para emitir por radio y televisión y enviar a través de plataformas de mensajería como WhatsApp.

Nuevo concepto híbrido del aprendizaje

Para poder llevar a cabo esta innovación educativa es necesario un cambio cultural previo: un nuevo concepto híbrido del aprendizaje en el que el alumno sea el centro del sistema y los profesores se conviertan en mediadores y diseñadores de experiencias. Son necesarios nuevos contenidos y competencias y la colaboración de todas las partes implicadas. En este contexto, la tecnología no es lo más importante, pero juega un papel clave como facilitador y potenciador de posibilidades.

Se trata, en definitiva, de un cambio de modelo hacia otro más acorde con las necesidades del mundo actual.

La dimensión de este cambio y la labor asociada para llevarlo a cabo no es nada baladí. De ahí que el premio WISE 2021 que ProFuturo ha obtenido sea un claro reconocimiento a su trabajo en materia de innovación educativa, mediante su programa de educación digital.

Se convierte, así, en el primer proyecto nacional en alzarse con este premio internacional. Como señaló su directora general, Magdalena Brier, “este reconocimiento evidencia que cuando se pone la tecnología y la innovación al servicio de la educación se pueden hacer grandes cosas”.

Imagen: Ismael Martínez Sánchez

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