Los ODS como oportunidad para cambiar el mundo y progresar

Pablo Pinillos    31 marzo, 2022
ods

Afortunadamente cada vez estamos más concienciados sobre la urgencia de transformar la economía actual en otra sostenible que ”no deje a nadie atrás”, lema de la Agenda 2030. El sistema actual resulta insostenible por su impacto en el medioambiente y es muy poco equitativo.

De esta necesidad escriben Ángel Pes y Ángel Castiñeira en su libro “Cambiar el mundo. Los ODS como herramienta de transformación. Empresas para un futuro sostenible” (LID Editoial). En él plantean los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) como pieza clave de esa transformación y destacan que, para alcanzarlos, es clave la movilización de la sociedad y contar con el liderazgo del sector público y de las empresas.

Recientemente leía a Laura Madrueño que, en su libro “Somos agua”, alerta de que ”hemos contaminado más en los últimos cien años que en toda nuestra historia”. Precisamente la semana pasada, con motivo del Día Mundial del Agua, escribíamos en este mismo blog sobre la importancia de su gestión inteligente para alcanzar el ODS número 6 . Todo esto viene a mostrarnos la necesidad de actuar con rapidez, siguiendo la hoja de ruta que marca la Agenda 2030.

Pero, en este sentido, me viene a la cabeza la frase de Bernard Shaw, “no pasa nada por hacer castillos en el aire, siempre y cuando seas capaz de construir cimientos bajo ellos”. Faltan diez años para cumplir el compromiso de convertirnos en “la primera generación que pueda eliminar la pobreza, pero quizá también seamos la última que puede salvar el planeta”, según recoge la ONU.

Disponemos de la tecnología y los recursos financieros y humanos para llevar a cabo la hoja de ruta necesaria para transformar el contexto actual y fortalecer la resiliencia de los ecosistemas y la sociedad. El catalizador será la voluntad de transformar.

El mundo, ante grandes retos

Nos enfrentamos a grandes retos, como cambios tecnológicos disruptivos, desequilibrios demográficos, desigualdad económica, graves tensiones políticas o la rivalidad geopolítica internacional. Y, a la vez, se acelera el cambio climático y la destrucción de ecosistemas, con graves impactos negativos, de los que nadie está a salvo, como ha demostrado el COVID-19.

La Agenda 2030 es, por tanto, como apuntan los autores del libro, una oportunidad para progresar. Debemos verla con esperanza. Y a las empresas les corresponde convertirse en un agente líder de cambio, utilizando su creatividad e innovación para resolver los retos que supone  el desarrollo sostenible.

Los ODS como respuesta

Los ODS son un hito: por primera vez en la historia todos los estados del mundo comparten el proyecto. Sus pilares se basan enlas 5 Ps: paz, personas, planeta, prosperidad y partenariado (alianzas).

Las cinco premisas de los ODS

Las cinco premisas que los guían son:

  • Sentido de urgencia para alcanzarlos.
  • Potencial transformador respecto a las actuales pautas que condicionan la sostenibilidad del planeta.
  • Carácter global y universal.
  • Carácter indivisible.
  • Incorporación, en equilibrio, de todas las dimensiones del desarrollo sostenible (económica, social y medioambiental).

Los desafíos actuales como oportunidad para progresar

La experiencia nos enseña que los desafíos globales pueden convertirse en oportunidades para progresar. Los 17 objetivos fijados deben restablecer el equilibrio ecológico del planeta y abordar los retos sociales más urgentes: poner fin a la pobreza, reducir la desigualdad y mejorar las condiciones de vida de la población.

Del darwinismo económico a la cooperación

Los estudios de Lynn Margulis sobre el origen de las células mitóticas llevan a un debate sobre la teoría de la evolución. Nos llevan a replantearnos que solo es el más fuerte o el más apto quien logra sobrevivir. También es fundamental que los organismos puedan cooperar para que la evolución suceda.

En este sentido, tendríamos que cambiar la noción de que el único mecanismo evolutivo es la competencia. Cooperar es un mecanismo evolutivo – para el que estamos capacitados- y una ventaja competitiva crucial. También resulta clave para el éxito de nuestra lucha por salvar el planeta.

Como señala Pietro Ubaldi, “el próximo gran salto evolutivo de la humanidad será el descubrimiento de que cooperar es mejor que competir”.

La economía sostenible solo podrá ser digital

El actual modelo económico se ha demostrado que es insostenible. Desde la crisis de 2008 se mantienen dos problemas: por un lado, la desigualdad creciente en la distribución de riqueza y oportunidades de mejora y, por otro, un crecimiento frágil de la economía, con una productividad estancada.

Los ODS muestran una estrategia alternativa de crecimiento a largo plazo. Para construir este modelo más inclusivo y sostenible las empresas juegan un papel principal, como fuente de crecimiento y desarrollo económico, empleo e innovación. La sostenibilidad debe situarse en el centro de la reflexión y actuaciones empresariales.

El desarrollo sostenible requiere impulsar el crecimiento económico desde la innovación tecnológica, es decir, digitalizar los modelos de producción. La Unión Europea ha sido consciente de esta situación y ha actuado en este sentido a través de los Fondos de Recuperación. Como dijo Angela Merkel, “Europa solo seguirá siendo Europa si proporciona respuestas innovadoras a los desafíos del cambio climático y la digitalización y acepta su responsabilidad en el mundo”. Es necesario alejarse de los objetivos a corto plazo individuales para promover salidas colaborativas y sostenidas en el tiempo.

Claves de la Agenda 2030

La Agenda 2030 debe plasmarse en tres ámbitos fundamentales:

Para ello necesitamos, además de la conectividad –5G nace siendo verde – , las tecnologías de la cuarta revolución industrial: digitalización, big data, inteligencia artificial, robótica, impresión 3D, biotecnología, nanotecnología, computación cuántica y el desarrollo de fuentes de energía renovables. Para ello será importante dinamizar los flujos financieros para una inversión verde . En definitiva, una economía sostenible solo puede ser digital.

La digitalización, como habitualmente vemos en este blog, permite optimizar recursos, incrementar la eficiencia, reducir los costes, aumentar la calidad o reducir la generación de residuos, entre otras ventajas.

El liderazgo empresarial es fundamental

El propio consumidor demanda a las organizaciones que acrediten su compromiso con el futuro de la sociedad. El liderazgo, con independencia del tamaño de la empresa, debe ser ambicioso, consistente https://empresas.blogthinkbig.com/coherencia-clave-empresas-2020/, colaborativo y transparente: tener un propósito.

Telefónica es un gran ejemplo.Tiene un compromiso claro con los ODS que integra en el corazón mismo de la compañía

Y así debe ser. Resulta imprescindible la compatibilidad entre el interés propio y la dimensión social y medioambiental de la actividad de cualquier compañía. En el escenario actual, en el que el mundo se juega su futuro, no es viable el lema de Milton Friedman, “maximizar el valor de mercado”, como única finalidad de la empresa.

Estamos, como sostienen los autores de  “Cambiar el mundo. Los ODS como herramienta de transformación. Empresas para un futuro sostenible ” ante una oportunidad para dinamizar el diálogo entre todos y, a través de alianzas, desarrollar acciones corresponsables, colaborativas y coordinadas, que favorezcan un círculo virtuoso en este sentido.

Para ello es necesario también contar con el liderazgo de las Administraciones públicas como agentes dinamizadores.

Ernest O. More demostró que la sola contemplación de la naturaleza ya conlleva efectos beneficiosos. Os invito a sumar vuestro grano de arena. Cuidémosla y no dejemos a nadie atrás.

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