Nuevas alternativas a las aceleradoras corporativas

Roberto Fraile Herrera    10 septiembre, 2020

En enero escribí en este mismo blog sobre las tendencias en innovación abierta para 2020. Una de ellas me llamó bastante la atención: se apreciaba un descenso en el número de aceleradoras corporativas. ¿Qué está pasando para que cada vez más empresas que optaron por tener su propio vehículo para impulsar startups lo estén cerrando? ¿Están abandonando las grandes compañías su inversión en innovación abierta?

No, las cifras lo descartan. En 2018, el 52 por ciento del total de la inversión de capital riesgo lo generaron las áreas de inversión de las empresas, superando por primera vez a los fondos de inversión. Otro dato: el número de corporaciones que realizó este tipo de operaciones fue de 400 en 2018 respecto a las 100 de 2013. Estamos, por tanto, ante un mercado en crecimiento, las empresas asumen la necesidad de innovar a través del talento externo.

Ventajas de las aceleradoras corporativas

Las ventajas de las aceleradoras corporativas siguen presentes y son fundamentalmente tres:

  • Efecto altavoz: Es una herramienta idónea para que la compañía se dé a conocer y cree marca en el ámbito de la innovación. La aceleradora se convierte en el altavoz con el que la empresa dice al mercado “quiero trabajar con startups, necesito que me ayuden a innovar”.
  • Adaptación de la organización: La aceleradora permite afrontar los cambios organizativos necesarios para que las distintas unidades de negocio se involucren y se adapten para colaborar con startups cuya forma de trabajo es más ágil y dinámica.
  • Colaboración con el talento externo: Por último, permiten integrar el trabajo de dentro con el talento externo. Es el medio idóneo para que startups con servicios incipientes e innovadores pero aún por pulir se conviertan e sangre nueva para la compañía. Estas innovaciones pueden enriquecer su portafolio o mejorar sus procesos internos.

Entonces, ¿cuál es el problema?

Si la innovación abierta corporativa está en crecimiento y las aceleradoras aportan grandes ventajas, ¿cuál es el problema? Los hay y son significativos:

  • Acaban suponiendo un alto coste, lo que lleva a que, en algún momento, se pregunte por los beneficios de la inversión y éstos, en ocasiones, sean difíciles de cuantificar.
  • La correcta gestión de la aceleradora conlleva un elevado número de recursos, lo que convierte al área de innovación en un cuello de botella, al tener que mediar entre los departamentos internos y las startups.
  • La rigidez de algunas estructuras empresariales y la falta de involucración de las áreas de negocio impiden, en ocasiones, que la colaboración fluya, lo que termina con la efectividad de la aceleradora y frustra al equipo de innovación.

Nuevas tendencias y alternativas

Según los análisis, las desventajas se están imponiendo en los últimos tiempos, si bien, como hemos visto al comienzo de este artículo, que una empresa clausure su aceleradora no implica necesariamente que cierre las puertas a la innovación abierta. Veamos cómo están canalizando estas inversiones:

  • En algunos casos la aceleradora está en una primera fase en la que lo importante es crear marca y posicionarse en el panorama inversor. Terminada esta etapa, se opta por un ecosistema permanente abierto, que no requiere convocatorias. Este instrumento permite estar preparado para atender startups con una oferta interesante cuando llamen a la puerta o lanzar retos cuando haya necesidades concretas de negocio. Es España, es la evolución más frecuente.
  • Las Corporate Venture Capital (CVC) son el instrumento preferido de las grandes corporaciones en los últimos años. Estas estructuras de innovación abierta se conciben como un fondo de inversión dentro de la propia empresa que se encarga de tomar participaciones en startups.
  • Otra herramienta cada vez más utilizada son los denominados Venture building, que se caracterizan por crear sus propias empresas y ayudarlas a crecer y triunfar gracias a su experiencia en la puesta en marcha de nuevos negocios.

Colaboración público-privada

Como alternativa a lo anterior también están surgiendo formas de colaboración público privadas en las que las administraciones públicas sirven de nexo y apoyo en la relación entre las grandes empresas y las startups. Las entidades proporcionan los espacios y recursos para que las compañías lancen sus retos al mercado. Las startups seleccionadas son, al mismo tiempo, aceleradas con mentoring experto. Ejemplos de este tipo son Madrid in motion del Ayuntamiento de Madrid, y la Plataforma de innovación abierta de startup Alcobendas, una iniciativa del Ayuntamiento de este municipio.

Sea cual sea el mecanismo de innovación abierta empleado, la clave de su éxito pasa por crear el entorno de innovación adecuado basado en estos pilares:

  • Visión y compromiso. El camino está lleno de baches, se requiere una visión clara de los objetivos y un compromiso al más alto nivel.
  • Startups versus scaleups. Apostar por scaleups, que ya tienen una trayectoria y cuyo trabajo ha dado los primeros frutos aporta más garantías de éxito en la colaboración.
  • Integración con las unidades de negocio para la búsqueda correcta de innovación, que proviene de las necesidades reales de las áreas internas de la empresa
  • Sin miedo al riesgo. Las corporaciones que no sepan convivir con el riesgo lo tienen difícil.
  • Tiempo. No se deben tomar las decisiones despacio y, a la vez ser impaciente con los resultados.

En definitiva, la innovación abierta está en evolución constante y las aceleradoras no son ajenas a estos movimientos. Las privadas pasaron de un modelo generalista a uno especializado. Las corporativas viven ahora su transformación. Las alternativas son variadas.

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