La nube verde y un viaje sin espinas con el “partner” adecuado

Cristóbal Corredor Ardoy    10 febrero, 2021
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Ya nadie pone en duda que la nube acelera la transformación digital de las empresas. Les aporta agilidad -que ha demostrado ser la mejor defensa frente a la pandemia-, permite una mayor flexibilidad y facilita la innovación. De hecho, el COVID-19 ha sido un gran evangelizador de cloud, como veíamos en este blog. En una crisis como ésta también conviene recordar que la nube permite, además, una reducción de costes en tecnologías de la información. Hace ya un lustro que contábamos que el valor financiero de los proyectos de computación en la nube se puede medir con un modelo microeconómico.

Digitalización y sostenibilidad como palancas de la recuperación

Pero quizá no le estamos sacando igual brillo a otro de sus beneficios -y conviene hacerlo cuando sabemos que el camino de la recuperación va indisolublemente ligado al de la sostenibilidad: el compromiso de cloud con el cambio climático. La nube es verde.

Cloud, árboles y coches

Cloud reduce las emisiones de CO2 a la atmosfera y contribuye a la lucha contra el calentamiento global. Un estudio reciente de Accenture apunta que las migraciones a la nube por parte de las empresas pueden reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera en 59 millones de toneladas al año. Esto representa una reducción del 5,9 por ciento del total de las emisiones de TI y equivale a retirar 22 millones de coches de la carretera.

En 2019, gracias a los servicios cloud de Telefónica se evitó la emisión de más de 3.500 toneladas de CO2 a la atmósfera, lo que equivale a plantar un bosque de más de 57 mil árboles.

El compromiso medioambiental atrae a clientes e inversores

Pero es que las empresas comprometidas con el medioambiente no solo son socialmente responsables, sino también más atractivas. Tanto para los clientes, que optan cada vez más por organizaciones con propósito, como para los inversores: los fondos apuestan por ellas.

Respecto a la financiación sostenible, Telefónica fue pionera en el sector de las telecomunicaciones con el lanzamiento del primer bono verde del sector por 1.000 millones de euros y la semana pasada lanzaba el primer bono híbrido sostenible del sector por la misma cantidad.

El sello Eco Smart de Telefónica

El objetivo de Telefónica para 2025 es evitar la emisión de 5 millones de toneladas de CO2 en sus cuatro mercados principales. Dentro de esta estrategia de lucha contra el calentamiento global, la compañía ha lanzado también el sello Eco Smart, que identifica el impacto medioambiental positivo de sus soluciones.

Como apuntaba, la nube es verde. Los servicios en la nube que ofrece Telefónica utilizan servidores alojados en data centers que cumplen con elevados estándares de eficiencia energética. Esto permite que el cliente tenga el servicio con un menor consumo de recursos. Hay una reducción de la electricidad necesaria, lo que conlleva una importante disminución de emisiones de CO2. Se optimizan las necesidades de climatización, lo cual reduce la fuga a la atmósfera de gases refrigerantes, y también hay un uso más eficiente de equipos, lo que evita la extracción de materias primas de la naturaleza para su fabricación.

El partner ideal hacia la nube verde

Por su compromiso con el medioambiente, Telefónica Empresas es el partner ideal para que el trayecto hacia esa nube verde no se convierta en un camino de espinas. Es capaz de acompañar a las organizaciones durante todo el trayecto: desde la migración de cargas a la nube en modalidad Infraestructura como Servicio (IaaS) o Plataforma como Servicio (PaaS), la adopción de servicios nativos en la nube (SaaS) o la reingeniería de las aplicaciones empresariales para que sean más eficientes en cloud. Todo ello complementado con los servicios de consultoría, de comunicaciones de datos y de seguridad que brinda Telefónica.

Y si las migraciones a la nube reducen notablemente las emisiones de carbono en comparación con la infraestructura convencional, los datos son aún más llamativos para aquellas empresas nativas cloud o que apuestan por redefinir sus aplicaciones para que sean más eficientes en la nube. Ya veíamos el container first” como tendencia para este año.

Imagen: Kymberly Janisch

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