La segunda juventud de las newsletters: «back to the basics»

Alejandro de Fuenmayor    13 noviembre, 2020
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Probablemente no me equivoque si afirmo que la humanidad ha pasado en 2020 más tiempo que nunca pegada a una pantalla. Lo ha hecho para teletrabajar y mantener reuniones virtuales. También para comprar, acceder a información o para disfrutar de un ocio cuya digitalización, como la de tantos otros ámbitos, ha acelerado la pandemia. En los últimos tiempos hemos asistido, además, a un renacer de las newsletters.

Nadie duda ya del valor del dato, uno de los activos más preciados por su importancia para la supervivencia y crecimiento de cualquier empresa. Sin embargo, para el usuario, tras la ola de la información, llegó el tsunami de la infoxicación. Por poner una metáfora, el resultado muchas veces, como en las inundaciones, ha sido la falta de agua potable…

La infoxicación de las redes

Internet, con sus buscadores, algoritmos y redes sociales se llevó por delante la promesa de estar informados de una manera mucho más sencilla, certera y en tiempo real. Demasiado “ruido”.

Pronto los feeds basados en algoritmos personalizados según los gustos y preferencias del usuario, en vez de tener a éste como público lo convirtieron en el producto, lo que alteró la cadena de comunicación.

Se dio la vuelta a la tortilla y las redes sociales, creadas como una herramienta a la que se suponía una capacidad de difusión infinita que inundaría la red de redes con la fuente original de la noticia y democratizaría la posibilidad de transmitir información o conocimiento, se han convertido en una maquinaria muy bien engrasada para segmentar usuarios y venderlos al por mayor, en modo subasta, a través de las palabras claves de moda. Por todo esto y ser correa fácil de transmisión de las fake news, entre otras cosas, creo que han caído en desgracia.

Ya no es algo que incumba solo a los usuarios, sino que los gobiernos están empezando a tomar medidas. El propio gobierno americano, a través de la fiscalía estatal, ha interpuesto una demanda por abuso de posición dominante al rey de la publicidad en Internet, el todopoderoso Google.

Boletines de noticias: comunicación efectiva y conexión con los usuarios

Mientras, parece que hay una vuelta a los orígenes para conseguir comunicar de manera efectiva y reconectar con los usuarios. Asistimos al resurgir de la forma de comunicación digital más sencilla y cercana que existe: las newsletters.

4.480 millones de usuarios de correo electrónico en 2024

Los boletines de noticias a través del correo electrónico están viviendo una segunda juventud. Según datos de Stadista, el año pasado el número de usuarios globales de correo electrónico ascendió a 3.900 millones y se prevé que en 2024 alcance los 4.480 millones de usuarios.

Alrededor de este fenómeno han surgido plataformas como Substack, que están revolucionando la forma de crear y monetizar el conocimiento. A veces es a través de una marca personal, otras como medio de comunicación de pequeñas y grandes empresas con sus clientes.

Personalmente nunca me habían atraído los boletines de noticias. Sin embargo, he de reconocer que la evolución natural desde la blogosfera a las newsletters actuales ha creado una atmósfera de información y conocimiento capaz de llegar de forma dosificada a mi email. Esto me permite depurar su contenido y me aporta valor.

Cinco razones del renacer de las newsletters

Esta segunda juventud de las newsletters viene provocada en gran medida por los siguientes aspectos:

  • Cercanía: nos gusta conocer de primera mano la información de proyectos o tecnologías que están narradas en primera persona por sus protagonistas.
  • Armonía: la newsletter nos permite identificarnos con quien escribe, solemos estar alineados con aquéllas a las que nos suscribimos.
  • Originalidad: la newsletter permite a cada autor mostrarse tal y como es, sin filtros.
  • Confianza: al dar número de teléfono y dirección de correo electrónico al subscribirnos a una newsletter estamos poniendo parte de nuestra privacidad y confianza en manos de su remitente.
  • Comunidad: Posiblemente este último aspecto sea uno de los activos más importantes de quienes envían una newsletter. Crear una comunidad obliga a dar antes de recibir pero, a cambio, luego devuelve todo multiplicado por parte de quienes se sienten parte de ella.

La semana que viene retomaré el tema con una selección personal de newsletters para estar al día de todo lo que ocurre en el mundo de la tecnología, el comercio electrónico o los negocios de capital riesgo.

Imagen: GotCredit

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