Siete mitos y una mentira sobre cloud

Alejandro de Fuenmayor    9 marzo, 2016

Un año más cloud computing continúa como prioridad en la cabeza de los CIO. Bueno, en la cabeza y -ésta es la buena noticia para los que vivimos de esto- también será prioritario en el presupuesto que dedicarán para acometer la transformación digital de sus empresas. Así al menos se lo han contado cerca de 3.000 CIO a Gartner en la encuesta anual que publican estos analistas, y en la que cloud se sigue manteniendo en el top 3 desde el inicio de esta década. Como ya comentaba en un post anterior, cloud se ha convertido en un mantra en todos y cada uno de los proyectos que nuestros clientes desarrollan a diario.

Cierto es que todos los informes muestran que los miedos de las empresas a la hora de mover sus datos y sistemas a la nube son cada vez menores, y también muchas barreras tecnológicas han sido eliminadas y cada vez hay un mayor número de especialistas formados alrededor de estos servicios. Por no hablar de la guerra de precios que ha beneficiado principalmente al consumidor final. Pero, con todo y con ello, siguen existiendo muchos mitos alrededor de la nube que me gustaría desmontar en los próximos párrafos.

1. Es sólo para startups

Es verdad que el despliegue y aceleración de cloud computing ha venido de la mano de grandes unicornios que han pasado de no existir a ser el espejo y azote de modelos de negocio tradicionales, y para muestra un botón: Spotify, Airbnb, Uber y un largo etcétera han sido capaces, sin grandes inversiones y con departamentos de tecnología ínfimos, de llegar a una gran cantidad de usuarios sin tener presencia física en la mayoría de los países donde operan. La gran ventaja de estas organizaciones es que no traen mochila alguna, ni sistemas legacy, ni usuarios a los que comunicar una parada de servicio… pero realmente los nuevos productos y servicios de empresas de todo tipo, tamaño y condición pueden nacer en la nube.

2. Cloud primero y la nube para todo

Así es: no hay organización que no tenga ya como primera opción la nube para montar un servicio nuevo. La realidad es que, de momento, la nube para todo es una panacea. Muchas veces es mejor dejar morir o apagar sistemas legacys que pensar en migrar y transformar a servicios en la nube. Por eso las arquitecturas de servicio híbridas cada vez están más en boga.

3. La nube ahorra dinero

No sé la cantidad de veces que habré discutido esta premisa universal de los servicios cloud, cuántos análisis de TCO y ROI habré preparado y compartido con clientes y, al final, sí, es cierto: si ponemos en la misma casilla de salida un proyecto de despliegue en el data center de un cliente frente al servicio en un proveedor de cloud, muy seguramente en un periodo de amortización normal (tres o cuatro años) la segunda opción siempre será más económica. Pero la realidad de muchas empresas no es ésa, el factor riesgo normalmente altera toda la ecuación: cuando asumes que los equipos y sistemas pueden permanecer estables y tal y como se instalaron el primer día durante años o décadas, no hay nada más barato que el presupuesto base cero aunque, como hemos visto en este blog, eso tiene un coste oculto.

4. La nube es menos segura que mis instalaciones

Puede ocurrir para alguna gran organización en banca o inclusive en los cuerpos de seguridad nacional, pero para el resto de los mortales que componen el tejido empresarial del país es mucho más seguro tener sus servicios en la nube, donde la gran mayoría de proveedores disponen de la tecnología, las personas y procesos para velar por la seguridad de su negocio. Estableciendo un símil, sería como vivir en la edad media en un castillo, que sería el data center o fuera, en el bosque, cada uno en sus propias instalaciones. Cuando de verdad ocurría algo grave era mucho más seguro estar dentro del castillo.

5. Sólo es para entornos web y desarrollo

Ésta ha sido la palanca alrededor de la que han crecido los servicios de cloud, pero cada vez servicios más críticos han emprendido el viaje hacia la nube, cada vez un mayor número de empresas tienen su CRM on line, los sistemas de RRHH están moviendo a la nube la gestión del talento, contratación… e incluso la oferta de plataformas de ERP como SAP en la nube ha explosionado en los últimos meses.

6. Ir a la nube es eliminar el data center

No siempre es así o, al menos, de momento; ya veremos qué pasa dentro de una década. Pero la realidad es que servicios prestados desde la Red, ya sean la electricidad o la telefonía, a día de hoy siguen necesitando de elementos físicos en casa del cliente. Quién sabe, a lo mejor los servicios de tecnología de la información serán los únicos entregados totalmente desde la Red.

7. Todo funciona mejor en la nube

A día de hoy yo no diría que esto es así siempre. Es cierto que la Red dejó de ser un cuello de botella hace años, pero con todo y con eso muchos servicios siguen siendo sensibles a la latencia y el jitter, y en grandes organizaciones aún sigue siendo recomendable mantenerlos in house. 

Y la gran mentira: La nube es el futuro

Para terminar, una reflexión: la nube no es el futuro; es ya presente y quien no quiera subirse a esta ola seguirá viviendo en el pleistoceno de las TIC.

Imagen: Justin LaBerge

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