El metaverso será para las empresas un medio, no un fin

Álvaro Alegria Meunier    20 junio, 2022
Mujer con gafas de realidad virtual

Si algo tenemos claro a estas alturas de 2022 es que la “buzz word” del año en el mundo tecnológico y empresarial será: metaverso.

Lo que no termina de estar tan claro es en qué consiste realmente el metaverso y qué oportunidad representará para las empresas en el medio y largo plazo. Porque sí, el metaverso será una oportunidad, sin lugar a duda. Pero para entenderlo, es necesario tener claro algunos conceptos básicos sobre lo que es y lo que no es el metaverso.

Lo primero que debemos entender es que el metaverso no existe todavía, sino que se está construyendo en este momento y que cuando realmente exista, evolucionará y mutará de manera constante. Porque el metaverso será, en realidad, la suma de múltiples universos individuales conectados entre sí.

Entonces, ¿qué es el metaverso?

Este concepto se entiendo mucho mejor haciendo una analogía con internet, pues internet no es una página web sino la suma de millones de páginas web. Lo que hace diferente al metaverso frente a internet es que los universos estarán interconectados de manera que cualquiera de nosotros, como usuario, podremos pasar de uno a otro sin fricciones.

Lo siguiente que debemos tener en cuenta es que cada universo tendrá sus propias características que lo diferenciarán del resto y lo harán único. Esas características definirán múltiples aspectos como la propiedad del metaverso (centralizados o descentralizados), su enfoque (generalista o verticalizado), el público objetivo al que aspiran, el tipo de experiencias que ofrecerán o la economía interna de los mismos.

Igual que sucede con las redes sociales, el metaverso debe ser un medio para lograr los objetivos estratégicos de cada compañía

¿Deben las empresas adentrarse en el metaverso?

Para las empresas será esencial comprender todas estas diferencias de cara a poder tomar las mejores decisiones a la hora de definir su estrategia de adopción del metaverso. Porque el metaverso no es un fin, sino que debe ser un medio para lograr los objetivos estratégicos de la compañía.

Usando de nuevo una analogía, podemos considerar que cada universo del metaverso es una red social. Para las empresas, la presencia en las redes sociales no es un fin, sino un medio para lograr múltiples objetivos: marca, atención al cliente, generación de funnel, etc. Por ello, los departamentos de comunicación dedican enormes esfuerzos a diseñar su estrategia en redes sociales y cuentan con empleados especializados en su gestión.

Cada red social tiene un público distinto, un enfoque diferente y hasta unos códigos específicos que son compartidos y reconocidos por toda la comunidad. Sacarle el máximo provecho resulta complicado y por ello, la primera decisión que deben tomar las empresas es qué red o redes sociales son aquellas en las que quieren tener presencia y descartar el resto.

Foto: Mo / Unsplash
Foto: Mo / Unsplash

Con el metaverso se debe seguir el mismo enfoque. Cada empresa deberá analizar los múltiples universos a su alcance y tomar la decisión sobre cuál o cuáles son aquellos en los que mejores opciones tendrá de lograr sus objetivos como empresa.

El potencial del metaverso para las empresas

Retomando las características que he mencionado antes, me gustaría explicar rápidamente algunas de ellas para aclarar la importancia de entender las diferencias:

  • Centralización: Los universos pueden dividirse en dos grandes grupos en función de cómo son gobernados. Los universos pueden ser propiedad de una empresa que posee el control total (control centralizado) sobre la tecnología, los datos y la economía del universo. O, por el contrario, pueden ser propiedad de todos los miembros que forman parte de este, que los gobiernan a través de mecanismos democráticos (poder descentralizado). La descentralización suena idílica desde el punto de vista teórico, pero las empresas deberán valorar si quieren asumir el riesgo de estar en manos de las decisiones de la comunidad o prefieren la estabilidad que brindará un universo centralizado.
  • Enfoque: La mayoría de los universos que existen hoy han sido una evolución natural del mundo de los videojuegos online y por ello, están muy enfocados al entretenimiento en ese ámbito. Sin embargo, muchas de las grandes tecnológicas están trabajando en otras propuestas. Es de esperar, por ejemplo, que Meta (antigua Facebook) opte por un universo generalista donde la experiencia no esté únicamente enfocada al entretenimiento mientras que compañías como Microsoft o NVIDIA están construyendo propuestas enfocadas en el ámbito de las relaciones en el trabajo, la primera y en el ámbito del desarrollo industrial, la segunda.
  • Economía: El metaverso supone ya una nueva economía en la que se mueven cientos de millones. No he mencionado expresamente si de dólares o euros porque, en realidad, la economía del metaverso está, hoy en día, casi exclusivamente ligada a las criptomonedas. Y esto es importante también tenerlo en cuenta por varios motivos. El primero, porque la adopción del metaverso será, probablemente, el empujón definitivo para que muchas grandes y medianas empresas incluyan las criptomonedas en sus balances. Y el segundo, porque varios universos funcionan con su propia criptomoneda, lo que les otorga un enorme poder sobre la economía interna del universo.

A medio plazo, lo más probable es que, como ya sucede con las redes sociales, las empresas tengan una presencia multicanal en el metaverso, adaptando el mensaje a las características propias de cada uno de ellos.

El potencial que ofrece es enorme y en otro artículo explicaremos cuáles pueden ser las diferentes estrategias para aprovecharlo.

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