“Mediterranean challenge”: la tecnología como habilitador de los grandes retos

Félix Hernández    6 julio, 2016

Grano hace granero y nuestros pequeños gestos harán de esta sociedad un lugar mejor para ser habitado; pero hay acciones que son escaparate, pues inspiran, nos proporcionan argumentos para entender qué es realmente lo que más importa y dar un paso adelante. En mi caso, y aunque parezca manido, es la sonrisa (y la felicidad) de los niños. Y también para Raúl y para todos los que componen el Mediterranean challenge, el reto que pretende cruzar las Islas Baleares por mar y tierra y recaudar fondos para construir parques infantiles en hospitales: parques para que jueguen nuestros niños en tratamiento oncológico. Ahí es nada.

El argumento es aplastante pero además nos hacemos eco de este Mediterranean Challenge como ejemplo del Tech for goodness, ya que nuestros atletas lo son ahora por necesidad conectados, y van equipados con lo último y lo mejor de los servicios digitales de eHeatlh e IoT, que les permiten alcanzar sus objetivos. Pensemos que, frente a las noticias y falacias que nos amedrentan y que nos dibujan sombras y nos llenan de temores sobre la privacidad, las horribles ondas hertzianas, la pérdida de empleos por los robots o las nuevas generaciones que ya no se hablan y que viven “pegadas a los móviles como tontos”, tenemos esta otra visión: lo digital acompaña y habilita los grandes gestos. Tenemos otro ejemplo muy cercano: el viaje de Hugo, nuestro GlobalRider, que está cruzando el mundo en moto conectada, a modo de explorador digital del s. XXI, para recaudar fondos en pos de la investigación en la regeneración de tejidos. ¿Os imagináis a los medios de comunicación abriendo todos los días en prime time con noticias tan hermosas? Quizá nuestros corazones latieran en otra sintonía, y las personas que nos rodean, que muchas veces desconocen las implicaciones reales de la tecnología y desconfían de ella, perderían ese recelo, más si cabe al saber que hay quienes además de trabajar todos los días con ella, la usan por un fin sabio y honroso.

Que no es moda o afán de llamar la atención eso de correr o brincar o ir más lejos y hacerlo conectado y en tiempo real para acercarlo a nuestras vidas. Que es virtud y nuevas capacidades de nuestro tiempo.

El siglo XX hizo que la violencia y el terror acelerasen exponencialmente el desarrollo en tecnología, y pongo por ejemplo el proyecto Manhattan, en el que trabajaron las mejores mentes y se destinó una parte sustancial de la riqueza de un país en guerra. Quiero pensar que en el s. XXI esto ya no se repetirá más. Y que de la misma manera que nadie cuestiona la ampliación del Canal de Panamá, por ser útil para todos, quisiera que la sociedad digital no fuese cuestionada. Porque en las redes sociales hay la misma proporción de “troles” que de “saboteadores” en el mundo real. El gran mensaje implícito del Mediterranean challenge es el compromiso por el que los “tecnólogos” dejaremos de mirarnos el ombligo y usaremos nuestros “chismes conectados” para avanzar en pos de lo más frágil, que es la sonrisa de un niño.

Raúl es un gran ejemplo, además de un excelente nadador. Él trabaja en Telefónica. Y la compañía deja pues, por unos instantes, de ser una empresa con un objetivo de rentabilidad para convertirse en un equipo de personas, soñadores infatigables, que se levantan por las mañanas y quisieran cambiar todos juntos por un fin claro: el bien común.

Por este hecho he escrito estas líneas y las sumo a los esfuerzos de otros muchos. Éste es mi granito. Ahora os toca a vosotros. No os olvidéis de aportarlo, hará crecer este granero necesario.

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