Los nuevos Tejidos de Uso Técnico (TUT)

Silvia Almodóvar    8 marzo, 2013


Hace unas semanas, conocí el Museo de Intendencia de Ávila. Una de sus salas cuenta cómo uno de los objetivos del ejército es facilitar lo mejor a sus soldados en cuestión de equipamiento, y para ello emplean, desde hace décadas, los medios técnicos más avanzados.

Hoy en día estos estudios técnicos y controles de calidad son llevados a cabo en el Parque y Centro de Abastecimiento y Material de Intendencia (PCAMI), ejemplo de eficacia en un campo en el que el ejército ha sido pionero.

Sus instalaciones han sido siempre laboratorios de referencia para el análisis y reconocimiento de todo tipo de artículos: comestibles, textiles … ya que entre sus objetivos siempre ha estado presente el asesoramiento y creación de prototipos de cualquier material de uso.

Resulta curioso ver cómo estos estudios y análisis de tejidos que llevaba a cabo el ejército con aparatos y utensilios tan básicos como los dinamómetros de pared, eran capaces de medir la resistencia a la tracción de los tejidos allá por el 1970. Y como gracias a estos artilugios, tan avanzados para la época y que ahora constituyen piezas de museo, eran capaces de determinar qué tipo de tejidos debían utilizar dependiendo de su uso: paño de Kaki de lana para los capotes de la tropa, sarga de lana y algodón para los trajes, monos y uniformes, loneta para fabricar tiendas de campaña, o tejido de empesa para elaborar la ropa interior y forros de las prendas. Todo en función de su permeabilidad, resistencia o durabilidad.

Esa visita ha despertado mi curiosidad por indagar un poco más sobre este mundo, e intentar descubrir cuál es el panorama actual de los llamados tejidos inteligentes, y la importancia y el alcance que el estudio de estos tiene en nuestras vidas.

Entre los muchos artículos y ensayos que existen en la actualidad sobre la materia, existe uno  muy interesante firmado por el ingeniero Técnico Textil Javier Ramón Sánchez Martín. Sánchez Martín se hace eco en uno de sus estudios sobre cómo desde finales del XIX los cambios que ha sufrido el mundo textil han supuesto un gran impacto en nuestras vidas a una velocidad de vértigo.

Como señala este ingeniero, la llegada a nuestras vidas de los tejidos de uso técnico (TUT) ha desbancado la creencia de que los tejidos sólo sirven para vestir a las personas y poco más.

En la actualidad, la utilización y desarrollo de los tejidos de uso técnico está presente en cualquier sector al que miremos (defensa, sanidad, automoción, industria…).

Son muchas las empresas que ya han visto en esta nueva revolución industrial una gran oportunidad de negocio. Muchos de ellos,  embarcándose en proyectos pioneros en este sector emergente  y con gran proyección internacional. Como es el caso del proyecto Infinitex (Investigación de nuevas funcionalidades e inteligencia implementadas en textiles) enmarcado dentro de los proyectos Cenit (Consorcios Estratégicos Nacionales de Investigación Técnica).

El proyecto ya finalizado tenía como objetivo potenciar el desarrollo para la creación de textiles funcionales de alto valor añadido y con prestaciones que pudieran ser útiles a un gran número de sectores (ingeniería, construcción, seguridad, deporte, transportes, etc). Gracias a él, un consorcio de empresas, de diferentes sectores y tamaños, liderado por el grupo Iturri, han aportado sus conocimientos y experiencia a las distintas líneas de investigación,  haciendo posible la creación de prototipos para el desarrollo de nuevos y avanzados tejidos, como son los tejidos calefactables, que ya estamos viendo en el mercado.

Textiles que incorporan microcápsulas, capaces de aislar frente al calor o al frío. Cosmetotextiles que previenen de infecciones y son capaces de hacer sentir mejor a las personas. Textiles fotocrómicos, que cambian de color cuando determinadas radiaciones actúan sobre ellos. Textiles termocrónicos, que cambian de color según la temperatura. Textiles que conducen la electricidad, tejidos electrónicos, materiales con memoria de forma…jamás hubiera pensado que la tecnología aplicada a este sector pudiera encerrar tanto estudio y conocimiento.

Volviendo al artículo que leía de Sánchez Martín, y citando sus palabras, “el sector textil, que fue motor de la Revolución Industrial, está a punto de provocar otra revolución capaz de sacudir los cimientos de la sociedad y de la economía”.  Sin duda, hechos que corroboren esta teoría los vemos a diario en los medios de comunicación. La revolución en el mundo textil no viene de camino, ya está aquí, y en nuestras manos está aprovechar la oportunidad que nos brinda. 

Imagen:  Rocco Lucia

Comentarios

  1. Buenas tardes, Silvia. Ante todo, gracias por referirte a mi artículo sobre los tejidos inteligentes que, aunque se ha impuesto este nombre desde el inglés (smart textiles), a mi me gusta más llamarlos tejidos funcionales. Pero, independientemente de su nombre, como muy bien das a entender los textiles de este tipo ya están revolucionando el mercado e incluso a veces los estamos utilizando ya sin darnos cuenta. Sin ir más lejos, una vez me encontré que en un comercio nada sofisticado de una pequeña ciudad de provincias vendían unas medias que llevaban microcápsulas que desprendían por frote un producto hidratante. También he visto en tiendas de deporte prendas de abrigo que llevaban membranas con materiales de memoria de forma; eso sí, éstas eran caras. Y así podríamos poner otros ejemplos. El textil está integrando nuevas tecnologías y entre ellas también las TIC, como algunos casos que cito en mi artículo. Un saludo.

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