Liderar el cambio

Félix Hernández    21 febrero, 2020
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En tiempos de cambios como los actuales es cuando de verdad se echa en falta al buen líder. No basta solo con que entienda que estamos en un entorno VUCA (siglas en inglés de Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad). En este blog ya se ha escrito de la falta de perfiles-puente entre el mundo de los negocios y las nuevas tecnologías. Pero, sin embargo, es mucho más importante la escasez de aquellos capaces de guiar a las nuevas organizaciones hacia el éxito por el afiladísimo desfiladero del emprendimiento, el intraemprendimiento o, sencillamente, las posibilidades de los servicios digitales que retan a muchas empresas. Y, en esta búsqueda y formación, son esenciales voces que sirvan de guía. Se busca con urgencia Maestros, con mayúsculas. Perfiles capaces de liderar el cambio.

Hoy quiero dedicar estas líneas a Javier Fernández Aguado, el “Drucker español”, como bien lo bautiza Álvaro Lozano en su recopilación de textos (“Liderar el cambio”, LID Editorial). En ella participa una amplia coral de voces y testimonios, que son un ejemplo magnifico de esa búsqueda del Maestro, que tiene nombre y apellidos: Javier Fernández Aguado.

Javier lleva toda su vida aportando sabiduría al mundo del management como profesor y catedrático, ponente, escritor y socio director de MindValue. Glosar su trayectoria aquí sería un esfuerzo baladí. Pero en “Liderar el cambio”, el fantástico libro que ha motivado este post, se puede disfrutar de una hermosa introducción acerca de su pensamiento. Y, lo más emocionante, es que lo han escrito aquéllos sobre los que ha influido.

“Una persona es la gente con la que va y los libros que lee”

Para abrir boca cito algunas frases de Javier Fernández para que entendamos el fundamento de su pensamiento y obra:

Ésta es un buen comienzo en un mundo en el que, además de los robots, los datos, etc., el sustrato principal son las personas y hay que realizar un llamamiento para reivindicarlas y acabar con la injusticia, la falta de humanidad y la falta de ética: “Hay directivos sin alma de liderazgo que, aunque consigan sus objetivos, fracasan como profesionales, fracasan como personas”.

Dice también Aguado que “una persona es la gente con la que va y los libros que lee” y finalmente incluyo esta otra cita: «Decía San Agustín de Hipona: ”Nos quejamos de los tiempos que nos toca vivir; no deberíamos quejarnos: si queremos que cambien los tiempos, cambiemos nosotros porque ¡nosotros somos los tiempos!”».

“Líder es quien logra que la gente quiera hacer lo que tiene que hacer”

Javier Fernández da las claves para entender y gestionar los cambios de paradigmas en los que nos encontramos inmersos: la evolución exponencial, la globalización y la velocidad. Explica que se necesitan fuertes bases éticas e importantes capacidades analíticas, que se complementan con lo que se denomina prudencia. “Prudente es quien es capaz de deliberar”, se decía en la Ética a Nicómaco. Finalmente, es clave un trato humano del líder para conseguir que los colaboradores actúen, porque “lo mejor de las personas se entrega de manera voluntaria”. “Liderar es lograr que la gente quiera hacer lo que tiene que hacer”.

Un aspecto relevante que me ha llamado la atención de su personalidad es la constante referencia que se hace a su humor y, sobre todo, su brillante capacidad comunicativa. Tanto es así que muchos hablan de él como de una persona renacentista, un orador-pensador y, sobre todo, un hombre entregado al otro, un buen amigo: “Valemos poca cosa, pero lo que seamos que sea para los demás”, “las puertas de la felicidad se abren hacia fuera”.

El Imperio romano, los jesuitas, la sociedad de la información…

Javier Fernández Aguado ha escrito innumerables libros que aproximan la experiencia de los clásicos al mundo actual con visiones que ciertamente resultan muy interesantes (“Roma, escuela de directivos” o “Jesuitas, liderar talento libre”). Esto no quiere decir que todo esté inventado, sino que podemos recuperar aproximaciones certeras porque la sabiduría es, por definición, universal. Y en esta universalidad hay una aplicabilidad y utilidad directa en nuestros tiempos. Antes fueron los imperios cosidos por las calzadas o las misiones jesuitas las que crearon la primera globalidad. Ahora es la sociedad de la información, el consumidor online o el emprendimiento. Y el líder actual se deber enfrentar a ellos con la misma actitud inasequible al desaliento. Liderar el cambio lo requiere.

No quiero extenderme mucho más, así que os invito a una lectura de “Liderar el cambio” y, en general, a un repaso de cualquiera de los ejemplos de la obra de Javier Fernández Aguado.

San Agustín en el siglo IV decía algo así como que para el comienzo exitoso de un buen gobierno aplican las siguientes reglas: conócete, acéptate y supérate. Seguro que estas mismas palabras las comparte nuestro rector del management humanista. Yo espero haber colaborado un poco en este particular viaje de los que me leen y también pretenden liderar cualquier aspecto de sus vidas y profesiones.

Imagen: Juan del Pozo

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