Latencia y Edge Computing: ¿Por qué es importante?

Emilio Moreno    20 octubre, 2021
Latencia Edge Computing

Durante muchos años hemos vivido una carrera por conseguir en nuestras conexiones velocidades cada vez más altas. Desde aquellos módems que nos obsequiaban con una sinfonía de pitidos, cuyo fin esperábamos ansiosamente para ver finalmente confirmada la velocidad con la que nos conectábamos; el conseguir velocidades más altas ha sido siempre el objetivo a alcanzar.

La incorporación de nuevas tecnologías, como el ADSL, la fibra óptica, las comunicaciones móviles 3G o 4G, y las redes privadas MPLS; ha traído paulatinamente velocidades cada vez más altas. Y en muchos casos, el reclamo comercial ha sido prometer más kilobits, más megabits en una carrera técnica y comercial para que podamos consumir nuevos servicios. Por ejemplo, el consumo de internet móvil no se masificó hasta la llegada del 3G. El caso del vídeo en HD o UHD es impensable sin estos valores más altos de ancho de banda.

Pero el ancho de banda no es el único parámetro que tiene importancia a la hora de consumir servicios digitales. Y aquí es donde aparece la latencia.

La latencia, la gran protagonista

La latencia mide básicamente el tiempo que transcurre en la comunicación entre el cliente que inicia la comunicación y el tiempo que tarda en recibirse la respuesta. El orden de magnitud en la que nos movemos es de milisegundos.

La latencia, aunque no haya sido muy visible, ha estado siempre allí y alguna de sus consecuencias son a veces perceptibles. Cuando las comunicaciones transatlánticas se cursaban a través de satélites en órbita geoestacionarios, a más de 35.000 Km sobre la superficie terrestre, el tiempo empleado por la señal desde la estación terrestre al satélite y de bajada a otra estación terrestre añadía unos retardos suficientes para complicar la interlocución entre personas, con tiempos muertos, colisiones entre los hablantes, etc. Aquí la latencia se mueve en el orden de los cientos de milisegundos.

Otro ejemplo sucede en los Data Centers al replicar datos entre dos ubicaciones. Hay soluciones hardware que para asegurar que la copia se ha realizado correctamente no confirman operaciones de escritura en disco hasta que el sistema remoto no haya confirmado la escritura equivalente en el sistema secundario. Este es el motivo por el que muchos proveedores cuentan con al menos dos Data Centers en una misma zona metropolitana para ofrecer soluciones de réplica síncrona.

Por el contrario, hay otras muchas situaciones en las que la latencia no es relevante, porque los tiempos de respuesta de las comunicaciones son mucho menores que el tiempo de procesado, o la capacidad de respuesta de un ser humano. Por ejemplo, buena parte de la mayoría de las aplicaciones web de consulta no son especialmente sensibles a la latencia.

En las comunicaciones móviles la llegada del 5G ha supuesto un cambio importante respecto a generaciones anteriores. Aunque esta tecnología promete un crecimiento de la velocidad, ha puesto en el centro la latencia. Por un lado, el conseguir valores mucho más reducidos, y por otro, asegurar valores estables, con poca variación y muy controlada. Pero no solo está ocurriendo en las comunicaciones móviles: las redes de fibra también permiten obtener valores de latencia más bajos y estables.

Y es la latencia la que realmente pone en valor el Edge Computing. Edge, en inglés, significa “borde” y de manera simplificada quiere decir que estamos llevando las capacidades de cálculo al borde. Al borde de la red.

¿Para qué llevar esta capacidad de cómputo al borde de la red? La ventaja principal es mejorar la latencia percibida por el consumidor de esta capacidad. Si en lugar de los cientos o miles de kilómetros que tendría que recorrer la señal hasta llegar a un Centro de Datos tradicional, solo tiene que recorrer una distancia muy corta, de pocos kilómetros, la latencia se reduce a valores de muy pocos milisegundos.

¿Pero realmente merece la pena realizar el esfuerzo de desplegar múltiples nodos para acercar la computación a los usuarios finales? Para algunos casos de uso, ciertamente sí.  Y aquí es donde empieza una de las líneas de trabajo más importante: identificar los casos de uso que realmente necesitan un valor de latencia muy bajo.

En esta línea, en Telefónica llevamos ya tiempo trabajando con nuestros clientes y socios en identificar estos casos de uso que, solo en una infraestructura de Edge Computing podrían suceder.  Muchos de ellos son el fruto de las líneas de investigación más avanzada y están en un estado todavía muy preliminar. Podemos mencionar algunos como la Realidad Aumentada, Industria 4.0, Reconocimiento de Imágenes en tiempo real, Gaming, Gestión de Drones, etc. En próximas entradas comentaremos algunas de las experiencias y pilotos en las que Telefónica está participando.

Por este motivo, las Redes de Nueva Generación (5G y Fibra) combinadas con Edge Computing son la opción ganadora para poder desarrollar de manera óptima las soluciones que son sensibles a la latencia.

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