La vuelta al cole conectada

Beatriz Sanz Baños    4 septiembre, 2018

Internet of Things, las nuevas tecnologías o la conectividad, no son conceptos que se apliquen sólo a las empresas. También se están integrando en servicios públicos como los colegios y eso hace que repercuta en la digitalización del propio centro así como las herramientas de los alumnos.

Como muestra de este proceso de transformación digital de las aulas de colegios, institutos o universidades, destacamos:

  • Banda ancha y conexión WiFi: Que los alumnos contasen con un aula de informática equipada con ordenadores y conexión a Internet fue una de las primeras mejoras digitales que las escuelas y universidades instalaron para que sus alumnos comenzasen a tener más acceso a Internet y fuesen habituándose a tenerlo como una ayuda extra en su enseñanza, cambiar las enciclopedias en libro por las digitales y enseñarles a hacer un uso responsable de la conexión y de Internet. En el caso de las universidades, la conexión WiFi facilita que los alumnos puedan realizar trabajos en grupo de manera sencilla y cómoda y tuvieran acceso a los Campus Virtuales.
  • Ordenadores y tablets: Los institutos y colegios comenzaron a equipar cada clase con ordenadores e incluso en alguno de ellos, cada estudiante dispone de una Tablet para hacer ejercicios en determinadas clases. En algunas ocasiones, empresas tecnológicas han colaborado con centros educativos para fomentar proyectos educativos que refuercen el aprendizaje digital desde que los niños son pequeños, con pantallas táctiles de gran tamaño que también les enseñan a ser más colaborativos. Podemos destacar también las pizarras inteligentes, que permiten enviar la información que en ella se escribe a los dispositivos de los alumnos, y que además soporta contenidos multimedia que se pueden introducir.
  • Mochila conectada: La seguridad de los más pequeños de la casa ahora puede estar controlada. Un tracker situado en su mochila permite a sus padres saber dónde están en cada momento e incluso enviar un mensaje a los padres si sale de la zona establecida como segura.
  • Plataformas de comunicación entre padres, profesores y alumnos: Otra de las posibilidades de conexión en remoto es la que digitalizará las tutorías clásicas, permitiendo el contacto de estudiantes y sus padres con los tutores y profesores en tiempo real. En Murcia, se ha implantado en febrero de este año el programa “Escuelas conectadas” que incluyen estas dos últimas funcionalidades y que permitirá que la banda ancha llegue a todas las escuelas de la región, casi 230.000 alumnos. Además, estas plataformas facilitan la formación a distancia para los alumnos que no puedan asistir al centro.
  • Estadísticas de los equipos deportivos: con sensores RFID en la equipación de los atletas los entrenadores pueden medir y controlar su condición física obteniendo datos sobre su peso, su grasa corporal, las distancias que corren durante los entrenamientos o partidos y comparar esos datos durante la temporada para llevar un registro de la evolución de cada deportista y del equipo. Además, en el campo de juego también se pueden instalar sensores que midan las condiciones para optimizar sus rutinas de entrenamiento, como la calidad del aire.
  • Comedor inteligente: Más de dos millones de niños en toda España comen en el colegio y al debate de la calidad de la comida se une la preocupación del control de los alimentos que no pueden tomar aquellos que son alérgicos a algún producto en particular. Para ello, se han creado prototipos de comedores inteligentes en los que los niños con alergias o intolerancias llevarán una pulsera RFID que avisará a los cocineros del colegio de qué alimento es el que le da alergia según el alumno se acerque a la línea de comida.
  • Lavandería inteligente: en universidades de países como Inglaterra o Estados Unidos donde dentro del campus están tanto las facultades como las residencias y servicios para estudiantes están desarrollando proyectos para aplicar IoT y facilitar el día a día de sus estudiantes, como la lavandería inteligente, que avisa a los estudiantes a través de un mensaje en su móvil cuando su colada está lista.
  • Seguimiento de alumnos: La Universidad de Texas Arlington ha llevado a cabo un proyecto para estudiar como las emociones afectan al aprendizaje, por lo que monitorean a través de wearables los factores biológicos de sus estudiantes que se corresponden con sus estados emocionales y así pueden ayudarles si ven que tienen problemas o preocupaciones. Por su parte, la Universidad del Pacífico, utiliza sensores Kinect en sus aulas para detectar las posiciones de sus estudiantes e investigar las correlaciones entre sus posturas y el interés por las asignaturas y/o clases.

Las nuevas generaciones, desde los millenials hasta la generación Z, es decir, los nacidos entre los años 1985 y la actualidad son nativos digitales. El término lo creó un autor de origen estadounidense, Marc Prensky, ya en el año 2011 y lo describía como “las personas que han crecido con la red y el progresos tecnológico”. 

Para todos ellos, la conectividad, Big Data, IoT o Inteligencia Artificial son conceptos con los que están familiarizados desde su infancia o que están ayudando a implantar, en sus empresas, ya que muchos de estos jóvenes han elegido carreras STEM (siglas en inglés de Science, Technology, Engineering y Mathematics) para formarse profesionalmente en el sector tecnológico. La tecnología está en las aulas de muchas maneras posibles y en una evolución constante.

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