La transformación del sector bancario en España pasa por la fibra

Juan Delgado Díaz-Pache    7 agosto, 2014
Redes de nueva generación

Leía el otro día la noticia sobre la compra de Catalunya Caixa por parte de BBVA en lo que parecen ser, al fin, los últimos coletazos de la reestructuración del sector bancario en España, que nos ha dejado un panorama radicalmente distinto al que teníamos al comienzo de la crisis.

Éstos son algunos datos del Banco de España sobre lo que ha ocurrido desde el año 2008:

  • Las cajas de ahorros se han convertido en bancos. Sólo han quedado dos: Caixa Ontinyent y Caixa Pollença, a las que el Banco de España obliga a mantener un ámbito local y un negocio esencialmente minorista y de pymes.
  • Oficialmente ha desaparecido más de un 20 por ciento de las entidades entre bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito (principalmente cajas rurales)
  • Se han cerrado más de 12.600 sucursales, un 27 por ciento de todas las oficinas bancarias
  •  Se han eliminado más de 60.000 empleos, lo que representa una reducción en torno al 22 por ciento de todos los trabajadores del sector

En general, las fusiones y adquisiciones han sido entre entidades nacionales, pero también hemos visto a algún banco extranjero tanto entrando como retirándose del mercado español:

– El banco venezolano Banesco compra NovaCaixaGalicia y el Banco Etcheverría

Citibank vende su negocio minorista al Banco Popular

Barclays pone en venta su negocio minorista en España y, por ejemplo, ya ha vendido algunas de sus oficinas a la Caja Rural de Castilla la Mancha

Después de este terremoto, las entidades que han sobrevivido, han salido reforzadas y están preparándose para afrontar el futuro en las mejores condiciones posibles, con grandes proyectos de transformación en los que la tecnología juega un papel fundamental. Éstos son algunos de los más relevantes:

  • Virtualización de aplicaciones: muchas entidades están virtualizando o ya tienen virtualizado el terminal financiero. Esto ha sido muy útil en los procesos de integración de entidades que hemos visto los últimos años porque ha independizado el terminal de la plataforma sobre la que se ejecuta.
  • Wifi en oficinas: comenzamos a ver proyectos para proporcionar conectividad a Internet en las sucursales a los clientes para mejorar la experiencia y establecer un nuevo canal de comunicación con ellos a través del móvil. En Gran Bretaña grandes bancos como Barclays o HSBC ya lo han hecho.
  • Colaboración: encontramos proyectos de colaboración en casi todas las entidades, que buscan mejorar la productividad de los empleados y ayudarles en el cambio que están viviendo. Estos proyectos llegan hasta los clientes, a los que se quiere evitar el desplazamiento a la oficina. Un claro ejemplo de esta tendencia es “la Caixa” que lleva haciéndolo desde finales de 2012 en el segmento de banca privada.
  • Movilidad: muchas entidades se están planteando sacar a la calle a sus comerciales y algunas ya lo están haciendo, sobre todo en los segmentos de empresas y banca privada. De nuevo el ejemplo es “la Caixa”, que hace unos meses movilizó a más de 2.600 comerciales con tablets para ir a visitar a los clientes.

Al desarrollar estos proyectos, las entidades están descubriendo que necesitan evolucionar la red de comunicaciones de sus oficinas, donde predominan los accesos ADSL, hacia una red de fibra, que les proporciona las siguientes ventajas:

  • Mayor ancho de banda: hasta 1Gb. Estamos viendo entidades en las que sólo el terminal financiero ya requiere varios Mbps para funcionar correctamente, o donde la virtualización de aplicaciones o escritorios funciona con lentitud.
  •  Simetría: frente al cobre, la fibra óptica permite el mismo ancho de banda de subida y de bajada. Esto es importante para proyectos que generen tráfico desde las oficinas, como por ejemplo, videoconferencia personal (entre PCs)
  • Homogeneidad: a diferencia del cobre, la fibra no se atenúa con la distancia a la central, es decir, que el ancho de banda que proporciona es el mismo para todas las oficinas. Esto simplifica la vida del director de comunicaciones, ya que no tiene que diseñar múltiples tipologías de oficina en función del ancho de banda que les llega. Todas las oficinas con fibra tendrán el mismo ancho de banda.
  • Menor tasa de averías: la fibra tiene una tasa de averías muy inferior a la del cobre, con lo que mejora la disponibilidad de las oficinas.
  • Experiencia del empleado y del cliente: la consumerización también llega a la conectividad. Es probable que tanto los clientes que utilicen la Wifi de la oficina, como los propios empleados que allí trabajan, tengan mejor conectividad y mayor ancho de banda en su casa que en el trabajo. Esto puede hacer que la experiencia en la oficina sea peor que en su hogar y, la verdad, no parece tener mucho sentido.

Esta demanda que estamos observando en el sector coincide con el despliegue que se está realizando desde Telefónica en la red de fibra, cuya cobertura superará este año el 50 por ciento de la población. Ya estamos trabajando con algunas de entidades para dotarlas de una red de comunicaciones que las habilitará para afrontar con garantías los proyectos de transformación en los que se han embarcado, posicionándose con ventaja en el mercado.

Imagen: JaredZammit

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