La montaña, salvaje pero conectada

Félix Hernández  13 agosto, 2014

Teníamos veinte años y éramos un grupo de montañeros inconscientes y desinformados. Estuvimos perdidos varios días en el mar de nubes de Picos de Europa, vagando por Dios sabe qué cumbres de las que se yerguen imponentes entre Posada de Valdeón y los lagos de Enol o de la Ercina. Nadie nos hubiera encontrado con vida si no hubiéramos salido de allí por nuestros propios medios. Casi milagrosamente, pues no teníamos planos o brújula fiable, recuperamos la senda de vuelta entre una maraña de grietas, cuevas, hitos que no supimos seguir, y sendas suicidas a más de 2.000 metros de altitud. Aquel paisaje lunar se revuelve todos los veranos en mi cabeza e hipnóticamente me obliga a regresar. Desde entonces amo la montaña… y ésta es mi historia.

Ahora, afortunadamente, las cosas son diferentes. La tecnología es faro del caminante. Nadie quiere salir sin ella al campo. Comunicación móvil satelital y localización GPS o Glonass, relojes inteligentes que te indican cuál es camino preciso y tu condición física, o aplicaciones que nos ayudan con nuestras actividades deportivas (yo uso el runtastic aunque hay cientos de ellas, todas muy útiles). Además, el montañero cuenta con un formidable arsenal de tecnología en su ropa: balizas contacless y seguro que pronto escucharás noticias (¿o quizá ya las tengas en tu armario?) de prendas deportivas inteligentes con calefacción incorporada, y mucho más que veremos, gracias a las propiedades de la nanotecnología y nuevos materiales como por ejemplo el grafeno.

Otro campo de actuación relativo a la alta montaña es la protección anti-avalanchas. Por desgracia no es extraño que asistamos a terribles noticias de grupos de montañeros que han quedado atrapados. Para luchar contra ellas, en España contamos, asociada a nuestra red de información hidrológica, con otra muy particular: la de los denominados nivómetros (sensores para medir el nivel de nieve) que nos informan de la cantidad de nieve acumulada y su estado, para prevenir de potenciales condiciones adversas. También es reseñable la labor de ciertas organizaciones asociadas a la montaña, como por ejemplo el centro pirenaico A LURTE  que busca fomentar, desarrollar y difundir una cultura de seguridad  basada principalmente en la prevención, manteniendo la protección y el rescate como estrategias complementarias e imprescindibles. Para lograrlo, se apoya en la tecnología de Telefónica como herramienta fundamental para investigar, prevenir y concienciar. El centro utiliza, entre otras soluciones, el márketing dinámico así como cámaras y terminales que sirven a los ingenieros para estudiar dichas avalanchas.

Además, otra importante labor que ellos realizan y  recomiendo es la formativa, ideal para las familias.

Suena a oxímoron: montaña salvaje, pero conectada y segura. Y seguro que lo es a nuestros ojos, que no para nuestros hijos. No obstante, quedan otras muchas aplicaciones por explorar en lo relativo a la naturaleza. Un amigo mío decía que el mayor enemigo del Parque Natural es el propio hombre, y es al que hay que mantener a raya. En línea, el turista en naturaleza, siempre localizado. Además, ese cordón umbilical del montañero conectado a la civilización es fuente inagotable de contenidos e historias en tiempo real. Fuente de hermosos recuerdos.

Me muero de ganas de irme a la montaña. Quiero enseñar a mi hijo a amar la naturaleza, a respetarla. Daremos algún que otro paseo sin rumbo, pedalearemos por las pistas forestales, nos relajaremos. Quiero que salgamos y abra bien los ojos, que observe los animalillos y las plantas que las pueblan. Eso sí, llevaremos siempre con nosotros un móvil, por lo que pueda pasar. Haremos cientos de fotos. Espero que vosotros también… así que ¡feliz verano y disfrutad de la montaña!

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *