La industria 4.0 es mucho más que Smart Factory

Beatriz Sanz Baños    23 noviembre, 2016

Lo primero que habría que explicar es qué significa IoT Industrial (o IIoT), también conocido como Industria 4.0. Sin duda, se trata de una revolución como lo fueron las tres revoluciones industriales anteriores, pero ésta es una revolución tranquila que afecta a todas las empresas y sectores a diferentes niveles. Sus tiempos no son los mismos, ya que en la era digital todo se ha acelerado muchísimo.

El término Industria 4.0 fue acuñado por un organismo alemán llamado acatech (Academia alemana para la Ciencia y la Tecnología) que aúna los intereses de empresas alemanas punteras como Bosch o Siemens. El término escogido por acatech está muy extendido en la industria y describe algo que se hacía desde antes de que hubiera un término para describirlo: dotar de inteligencia a los procesos industriales.

Industria 4.0 ¿revolución o evolución?

Evidentemente, algunas industrias llevan mucho tiempo incrementando la eficiencia en sus procesos de manufactura; por ejemplo, el sector automovilístico. La automatización en estos sectores es casi total. La Industria 4.0 supone una visión holística de la planta industrial, entendiendo como planta no sólo la nave donde se está fabricando el producto final, sino también los proveedores (cadena de suministro), la distribución, etc. En estos centros está presente como un elemento más la tecnología que por un lado es de conectividad y por el otro, de automatización, de tal manera que se optimicen todos los recursos puestos en juego. Por tanto, una conclusión inicial es que la Industria 4.0 excede el ámbito de la nave (esa Smart Factory) donde se ensambla el producto final. Integra además a los proveedores de materia prima, la logística de entregas, los trabajadores que pasan a ser conectados, etc. de tal manera que todo el proceso funciona de forma fluida y está conectado en todas sus fases.

En ocasiones, se habla de IIoT como la cuarta revolución industrial. En cierta manera, se puede decir que cada momento evolutivo de la industria ha tenido un componente de revolución en el sentido de poner el foco en una necesidad diferente. Sin duda, en un primer momento la es energía el factor clave del proceso industrializador. Con la aparición de las cadenas de fabricación se busca mejorar la productividad. Con el progresivo abaratamiento y automatización se ha tendido a una búsqueda de la calidad. Por último, en esta nueva transformación que proporciona el internet de las cosas la premisa básica a conseguir es la eficiencia en los procesos para acercarse a la ausencia de defectos en los productos manufacturados. La eficiencia extrema es sin duda el objetivo primordial de la Industria 4.0. En sectores como la automoción se consiguen 120-130% gracias a la automatización, que permite controlar todo el proceso de principio a fin. Esta tendencia del mínimo coste con la máxima calidad es un reto al que se ven abocados los fabricantes a causa de la globalización que ha llevado la competencia a nuevas cotas.

La tecnología no se creó sólo para la industria, pero la industria es de las áreas que mejor la han sabido aprovechar. Hay tecnologías que permiten esta búsqueda de la máxima eficiencia;  el desarrollo de la electrónica, de las comunicaciones, de la capacidad de procesamiento, de la analítica, etc. que en su conjunto son componentes clave del IoT, se han aliado para llevar a la industria a un nuevo nivel de eficiencia. Por ejemplificarlo, no se desarrolla el 4G para favorecer la Industria 4.0, pero ésta se beneficia de manera directa y recoge los avances de las comunicaciones. Otro ejemplo es la miniaturización. No se desarrolló para la industria, sino que fue la electrónica de consumo, la que exigía formatos cada vez más cómodos y manejables. Sin embargo, IIoT se beneficia para alcanzar esa eficiencia cada vez mayor, por ejemplo creando un sensor para camiones más pequeño. Hay un aprovechamiento transversal en IIoT que le ha permitido beneficiarse de los avances tecnológicos provenientes o destinados a otros sectores o industrias.

Si miramos hacia adelante, el proceso de reinvención tecnológica de las diferentes industrias seguirá su inexorable marcha en los próximos años. Esta primera fase (la actual) afecta sobre todo a las grandes empresas, más presionadas por medir el coste al milímetro, inmersas en mercados ultra-competitivos y que deben buscar la mencionada eficiencia extrema. Pero como suele suceder, las fuerzas transformadoras no se pararán en los grandes actores y la expansión de IIoT proseguirá hasta alcanzar la totalidad de los procesos industriales y de fabricación en esta cuarta era industrial.

No será un proceso automático ni sencillo ya que se necesitan nuevos conocimientos, un redoblado esfuerzo en fortalecer la seguridad de los datos y manejar la incertidumbre que acompaña a todo proceso de digitalización. Por este motivo, la Industria 4.0 requiere de partners sólidos, con experiencia en acompañar a las empresas en su transformación industrial, adaptando los principios generales a las necesidades específicas de cada sector.

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