La fábrica del futuro

María Cascajo Sastre  7 noviembre, 2018

El proceso de transformación industrial es una parte fundamental de la historia. Todos recordamos la historia de la primera revolución industrial con la llegada del vapor, la segunda con la electricidad y la tercera con el inicio de la automatización. Ahora, casi sin darnos cuenta, estamos inmersos de pleno en la Cuarta Revolución Industrial, también llamada Industria 4.0 en Europa o Smart Manufacturing en Estados Unidos.

Esta revolución nace con la llegada de Internet of Things al sector industrial. El desarrollo y evolución de esta tecnología aplicada a los procesos industriales ha propiciado el nacimiento de un nuevo término: Industrial Internet of Things, cuyo acrónimo es IIoT.

Se trata de crear un ecosistema que se base en la integración de los procesos, con máquinas, aplicaciones y personas, todo interconectado entre sí. Por ello, cada vez más oímos hablar de las fábricas del futuro, incluso de las fábricas conectadas o fábricas 4.0. Todos estos términos hacen referencia a la implantación de la tecnología IoT en fábricas y plantas para hacer más eficiente, rápida y precisa la gestión de stock y los procesos de producción.

¿Cómo se consigue transformar una fábrica? La conectividad es la clave de todo este proceso. Implantar en las fábricas dispositivos interconectados permitirá a los trabajadores crear nuevos patrones de trabajo gracias al análisis de la información que recibirán. Y lo más práctico de todo, permitirá que esta información se actualice en tiempo real.

Los datos son el tesoro de la era digital. Con ellos, los empresarios pueden obtener información sobre su negocio que hasta ahora desconocían. Para ofrecer toda esa información, el sector logístico cuenta con los sensores RFID como protagonistas. Son sensores que realizan identificación por radio frecuencia de una etiqueta, es decir, utilizan una tecnología de identificación inalámbrica y remota desde la que un dispositivo conectado con lector recopila información y la manda a una central mediante ondas de radio.

Sin embargo, para sacar todo el partido al Big Data, hay que saber interpretar todo ese volumen de información. Si los trabajadores y los gerentes saben analizar toda esa información podrán ver en tiempo real qué causa un problema y solucionarlo de manera muy rápida. Incluso, gracias a la analítica predictiva, se podría advertir un problema antes de que se produjese. 

El desarrollo y evolución de esta tecnología aplicada a los procesos industriales ha propiciado el nacimiento de un nuevo término: Industrial Internet of Things, cuyo acrónimo es IIoT

La digitalización de las fábricas permite que la información sea accesible a todos los trabajadores, jefes de planta y directores gracias a su almacenamiento en la nube. De esta forma, los datos pueden consultarse en cualquier momento y desde cualquier sitio y dispositivo. Así se favorece también el traspaso de información entre departamentos o áreas de negocio.   

Entre las ventajas más destacables de estas innovadoras plantas están la reducción de los costes de producción y el tiempo de detección de un problema. A su vez, se aumenta la eficiencia, la productividad y la rapidez con la que el producto puede llegar al usuario final. En esta línea, cabe destacar que las fábricas conectadas favorecen la sostenibilidad, ya que a través de IoT también pueden gestionar la iluminación de la fábrica, así como favorecer la eficiencia energética en los procesos de producción.

Y esto no ha hecho más que empezar. Sin duda, la tecnología seguirá avanzando y evolucionando para que las fábricas sigan digitalizándose y quién sabe si hablaremos de la Industria 5.0 antes de lo que pensamos.

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