La Administración como locomotora de la innovación

Víctor Badorrey  17 marzo, 2015

No es un atrevimiento decir que todos los ciudadanos deseamos que los gobiernos ofrezcan iguales o mejores servicios que los que ofrece el sector privado. El uso generalizado de la tecnología en nuestras vidas y los nuevos modelos de negocio derivados de la economía digital trascienden a todos los sectores; las nuevas empresas que se están creando  en el mundo digital necesitan flexibilidad y que se minimicen las trabas que hasta ahora imponían la estructura y los procedimientos rígidos de la Administración.

El sector público debe dar un paso al frente en este escenario y adquirir un papel relevante en la integración del ecosistema digital para asumir un papel promotor y proactivo de la innovación. Si realmente la Administración quiere ser digital, tiene que ser consciente de que los ahorros presupuestarios sólo se van a alcanzar tras fuertes inversiones en proyectos TIC que, tras su implantación, permitirán obtener las eficiencias buscadas.

En el informe de Accenture Digital at Depth se analiza cómo la transformación digital de los servicios públicos y los Gobiernos impactan en la economía, la competitividad y la innovación. Transformación que se cuantifica en un ahorro de hasta el 45 por ciento de los costes de back-office, además de en un gran incremento de la satisfacción ciudadana.

Seis claves en seis gobiernos

Si la Administración quiere construir unos servicios digitales que superen los retos del siglo XXI, la innovación pública debe entenderse como una dimensión transversal que vaya desde el gobierno nacional hasta la Administración local y los entes públicos, y con calado tanto dentro de la propia organización como en sus modelos de relación con ciudadanos y empresas.

Me ha parecido interesante recoger en este post las principales líneas de actuación que se pueden extraer del ejercicio de benchmarking llevado a cabo por la consultora, agrupándolas de intramuros a extramuros:

  1. Una eAdministración siempre on: Noruega. Los sistemas informáticos de la administración digital deben custodiar y salvaguardar los datos personales y la privacidad y ser capaces de reaccionar frente a posibles ataques hostiles pero, sobre todo, deben estar preparados para permanecer siempre activos (resiliencia). Como ejemplo, el caso de ALTINN, portal que usan las empresas noruegas para reportar los datos obligatorios al Estado. Funciona 24 x 7 como punto de entrada único para cerca de medio millón de empresas.
  2. El paradigma open: Nueva York. La revolución del big data puede utilizarse para obtener un mejor conocimiento de cómo se usan los servicios públicos y rediseñarlos para su mejora. Un uso proactivo de la información en tiempo real genera eficiencia y efectividad, mientras que los servicios cloud habilitan todo su potencial. Así, el NYC DataBridge, que aglutina más de cincuenta fuentes de datos de cuarenta agencias y organizaciones externas, ha ayudado a Nueva York a mejorar en la prestación de los servicios y a tomar medidas de corrección y prevención.
  3. Emprendimiento: Dinamarca. Para que la cultura del emprendimiento arraigue en lo público debe germinar impulsada por un empleado público con competencias digitales, que se sienta protagonista del cambio y cuya orientación fomente la innovación. Free municipalities es un programa del gobierno danés que empodera a los trabajadores públicos para que busquen nuevas soluciones en los servicios municipales.
  4. Cultura del riesgo: Singapur. En línea con el punto anterior, es necesario poner el énfasis en impulsar una actitud proactiva a la hora de asumir riesgos e invertir para la transformación pública. La estrategia digital debe renovarse continuamente e incorporar los últimos avances tecnológicos. La agencia digital gubernamental de Singapur, IDA (Infocom Develpment Authority), persigue llevar los avances tecnológicos a los servicios públicos. Con este objetivo, se ha asociado con más de veinte compañías para convertir en inteligente y conectado el Jurong Lake District utilizando el Internet de las cosas.
  5. Plataformas colaborativas: Londres. La Administración debe adoptar un papel de anfitrión en un ecosistema que reúna a los actores del sector público y privado, inversores y ciudadanos, con el fin de alcanzar el beneficio común. En este sentido, Londres ha adoptado una postura transformadora en sus procedimientos de compra, con el diseño de un ecosistema colaborativo de socios y proveedores. Las plataformas unificadas resultantes aglutinan en una visión inclusiva a todos los departamentos municipales, lo que facilita la elección del mejor candidato y permite a las pyme competir bajo criterios de innovación, meritocracia y eficiencia de las soluciones ofertadas.
  6. Relación con el ciudadano: Estonia. Una estrategia omnicanal de comunicación permitiría a la Administración recoger el feedback y las aportaciones innovadoras de los e-ciudadanos y sacar ventaja de ello. Así, a su vez, se fomenta su implicación y participación activa en los asuntos públicos. Una posición que ya han adoptado la mayoría de los partidos políticos europeos en su operativa. En este aspecto, Estonia es un claro referente al abrir la actividad pública nacional y local de manera totalmente transparente al ciudadano que puede votar electrónicamente, comentar las sesiones en directo, presentar revisiones de propuestas legislativas y compartir sus propuesta on line.

¿Por qué debería tenerlo en cuenta nuestra Administración?

La realidad y las demandas de la sociedad son cambiantes, y la Administración, cuya razón de ser es atenderlas, debe ser flexible y adaptarse. Para alcanzar los retos a los que se enfrenta con las nuevas generaciones nacidas en la era digital necesariamente debe contar con las TIC, ¿pero de qué manera?

Como síntesis de este informe de Accenture, el nativo digital demandará que los procedimientos sean simples y rápidos en su acceso, con canales digitales unificados que incorporen los medios móviles y sociales, y ofrezcan vías de interacción directa; deberán articular sistemas seguros que garanticen la privacidad y sean compatibles con la apertura de datos; y proporcionar servicios de calidad, que incorporen su visión como usuario en el diseño y aporten soluciones y respuestas claras a las demandas de la sociedad. ¡Todo un reto!

Imagen: Víctor Rivera

 

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