Un “kahoot” sobre inteligencia artificial

Mercedes Núñez    6 octubre, 2020
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¿Necesitará la inteligencia artificial un “barniz humano” para desempeñar algunos de nuestros puestos de trabajo? ¿Nos preocupamos demasiado por las armas autónomas y estamos olvidando otras vertientes del peligro de carácter cognitivo, psicológico, económico o político? Pero ¿por qué verla como al enemigo y no, como en otras culturas, como un aliado que nos ayudará a superarnos? Da para un kahoot sobre inteligencia artificial.

De todo ello se habló en el debate que, con motivo de la presentación del libro “El mito del algoritmo”, de Richard Benjamins e Idoia Salazar, tuvo lugar en Espacio Fundación Telefónica. En él se abordaron algunas de las principales cuestiones que suscita la inteligencia artificial, sobre las que los expertos dieron pinceladas clave.

Seguro que el balance de la inteligencia artificial en el próximo siglo será muy positivo -señaló Idoia Salazar- pero en la actualidad hay un debate urgente al respecto.

El resurgir de pensamientos filosóficos profundos

El kahoot sobre inteligencia artificial empezó, claro está, por el supuesto atropello de un coche autónomo. Teresa Rodríguez de las Heras, miembro del Grupo de expertos de la Comisión de la UE sobre formación de tecnologías y responsabilidad respecto a robots avanzados, inteligencia artificial e IoT, apuntó que la respuesta a la pregunta “¿de quién es la culpa?” es “no se sabe aún”.

Y es que esa cuestión engloba varios conceptos antropocéntricos que no son aplicables al comportamiento de un coche autónomo. La inteligencia artificial implica un cambio de paradigma. También es importante entender que en los sistemas complejos hay una “responsabilidad distribuida”, añadió Borja Adsuara, abogado experto en Derecho digital. Richard Benjamins sumó una variante más al galimatías: “¿Qué pasa cuando un sistema aprende por sí mismo, de manera autónoma, sin que nadie intervenga en sus decisiones?”.

¿En manos de quién debe estar la ética de la inteligencia artificial?

Aquí la respuesta de los expertos en el kahoot sobre inteligencia artificial fue que debemos contribuir todos. Por la importancia del tema y sus implicaciones, debe abordarse con un enfoque multidisciplinar, prestando especial atención a las voces autorizadas -como el Observatorio OdiseIA. 

Borja Adsuara señaló que desde los presocráticos aún no nos hemos puesto de acuerdo en qué es la ética pero “el debate ético está muy bien y es la antesala del Derecho -señaló. Lo que no vale es camuflar la ética como estética. A la inteligencia artificial la confiabilidad se la tienen que dar terceros”.

Quien domine la inteligencia artificial dominará el nuevo mundo

Llegamos entonces a la cuestión de si vamos a perder la privacidad con la inteligencia artificial.

“La privacidad es un mito -dijo Adsuara. Vivir en sociedad implica cesiones”. El abogado explicó que somos nosotros mismos los que delimitamos nuestra intimidad y los que, sin damos cuenta, compartimos demasiado. Debemos ser más cuidadosos y no olvidarnos de que “hay cámaras”. Para él “la cuestión principal no es tanto que nuestros datos estén por ahí, sino el “capitalismo de vigilancia”, que alguien haga un mal uso de ellos. La manera de recuperar cierto control en esta economía de los datos está en el respeto por los derechos humanos, de ahí la diferencia entre China y las leyes europeas. La tecnología no es mala en sí misma, el problema es lo que hace con ella el ser humano.

La importancia de no quedarse atrás

En el kahoot sobre inteligencia artificial respecto a la cuestión de si viviremos en un mundo sin secretos, Ángel Gómez de Agreda, coronel de Ejército del Aire y director del área  de Defensa y Seguridad de OdiseIA, lo negó. Explicó que se avanza de la misma manera en ataque y defensa. Se terminará por desencriptar blockchain con tecnología cuántica pero, de la misma forma, se desarrollarán otros sistemas. El problema, dijo, es que “no todos vamos a verlo todo. Algunos van a verlo todo de todos y otros nada de algunos…”.

Llamó la atención también sobre la importancia de ser el primero en esta disciplina porque, como ya dijo Putin, quien domine la inteligencia artificial va a tener muy fácil dominar el mundo. Y es que la inteligencia artificial es la herramienta en la que nos vamos a apoyar para construir otro mundo. Por eso -alertó el experto- es importante que todos avancemos a un ritmo parecido y no se produzcan fracturas.

Lo evidente y lo subrepticio

La respuesta a si estamos ya inmersos en una carrera armamentística con la inteligencia artificial fue ”claramente sí”. Llevamos bastantes años en ello. Es la estrategia made in China 2025, de EE.UU., y también Europa habla de no quedarse atrás no solo en Defensa sino en generación de oportunidades en todos los ámbitos.

Pero tendemos a pensar en robots o drones asesinos, explicó Ángel Gómez de Agreda, y no todo es tan evidente. Puede haber un chatbot diseñado para convertirse en nuestro mejor amigo en nueve semanas o una inteligencia artificial que altere nuestra percepción del mundo.

Por otro lado, Borja señaló que siempre pensamos en humanos que utilizan la inteligencia artificial como arma, pero ¿y si las distintas inteligencias artificiales hablaran entre ellas y nos vieran como al enemigo? O ¿y si en vez de exterminarnos, resulta que encuentran una forma de que no nos peleemos?

Richard Benjamins respondió que hoy en día estamos muy lejos de esos escenarios distópicos, que las máquinas no van hablar entre ellas ni se van a entender, que no tienen intenciones, ni saben qué es bueno o malo. Simplemente se basan en datos.

Decisiones inteligentes en política

Quizá -se dijo- lo mejor sería que sí que hablasen y nos complementasen. Que la inteligencia artificial nos sustituya -aunque esté lejos- es un buen punto de partida para que los políticos cuando tomen decisiones se basen en los datos y si se alejan tengan que explicarlo, planteó Borja Adsuara. Que la educación de máxima calidad sea una prioridad en los presupuestos sería un ejemplo de decisión inteligente.

Todos coincidieron en que la última decisión debe ser del ser humano, pero para eso es mejor -dijo Borja- conseguir que las maquinas eviten que personas incompetentes tengan el poder. “El homus idiotus no puede llevar la voz cantante a la hora de analizar el futuro”, dijo.

¿Hará cualquier cosa mejor que nosotros y nos quitará el trabajo?

En cuanto a la pregunta del kahoot sobre inteligencia artificial de si puede hacer casi cualquier cosa mejor que nosotros, la respuesta corta es no, al menos en los próximos cien años, dijo Leontxo, citando a Ramón López de Mántaras. Leontxo es un experto en inteligencia artificial aplicada al ajedrez.

El ajedrez como campo de prueba

En realidad todo empezó con el ajedrez, cuando se eligió a finales de los años cuarenta del siglo pasado como campo de experimentación de la inteligencia artificial. La razón es que el número de partidas posibles es infinito, más que el número de átomos en el universo conocido. Se tardó cincuenta años en conseguir la victoria de la máquina sobre el hombre -Deep Blue de IBM ganó en 1997 a Kasparov- pero todo lo aprendido es aplicable en otros campos importantes de la ciencia (fabricación de medicamentos, hoy la lucha contra la pandemia, previsión meteorológica, agricultura, finanzas…).

Contó Leontxo que el sentimiento social en torno a la batalla hombre máquina fue tal que el USA Today tituló antes de la primera partida: “¿Será Kasparov capaz de defender al género humano frente a las máquinas?” y toda América estaba con el ruso. Estaba bien que una máquina pudiera hacer la declaración de la renta pero había mucho miedo de que nos ganara al ajedrez.

“Programas mucho más facilitos pueden con la mayoría de nosotros“, bromeó Borja Adsuara.

Richard Benjamins distingue entre una inteligencia artificial estrecha (muchas de las cuales unidas podrían superarnos) y una inteligencia artificial general, que sería como nosotros, capaz de hacer miles de tareas.  Y la inteligencia artificial hoy en día solo puede hacer una cosa.

Automatización y atención, trabajo y propósito de vida

En el kahoot sobre inteligencia artificial la pregunta es: ¿en qué o para qué va a ser mejor que nosotros? Adsuara señaló que la inteligencia artificial nos va a dirigir al mundo de los cuidados, la atención -no va a cambiar pañales-, la creatividad. “Bienvenida si en la Administración pública se automatiza todo lo que se pueda y pasamos a ver funcionarios que nos escuchen y atiendan -dijo. No sería preocupante que nos sustituya si preservamos lo que nos distingue como humanos, la calidez.” Esto nos lleva a otras cuestiones: ¿y si no fuera preciso trabajar?, ¿qué hará la gente ociosa? El fin de semana de tres o cuatro días parece que no está tan lejos…

Pero quizá el planteamiento no sea si nos quitará el trabajo, sino si nos ayudará a alcanzar nuestro verdadero propósito de vida.

La automatización creciente en aras de la productividad es un hecho. Pero también aparecerán nuevas profesiones. La clave es que para acceder a ellas tendremos que capacitarnos y cambiar nuestra mentalidad.

En el futuro se preguntarán cómo éramos capaces de hacer tantas cosas en nuestra época sin ayuda de la inteligencia artificial -apuntó Idoia.

¿Podrán sentir emociones las máquinas?

También se habló de la necesidad de un “barniz humano” para muchos trabajos que realizará la inteligencia artificial.

Siempre hemos creído que los sentimientos son intrínsecamente humanos. Que las máquinas hagan nuestro trabajo vale, pero que sean capaces de amar o sentir odio nos parece inconcebible. Pero, por otro lado, ya estamos intentando que cuerpos robóticos simulen sentimientos. Y es que, en determinadas tareas, como en el caso de un agente virtual que interactúe con nosotros o atienda ancianos puede ser necesario un extra de apariencia de sensibilidad. Sophia recrea sesenta y tantas expresiones humanas…

Ya hay países con un Ministerio de la soledad y estos robots que simulan emociones son necesarios. “¿Es feo? -planteó Borja. Los seres humanos, también falseamos los sentimientos…”.

Y aunque no tengan sentimientos van a generarlos hasta el punto de que ya hay quien se ha casado con un holograma. Aunque parece que la inteligencia artificial nunca será capaz de perdonar ni pedir perdón ni tendrá sentido del humor.

Tenemos la última palabra

Las personas somos un sistema biológico, químico, mecánico y, sobre todo, eléctrico, pero ¿podemos generar una inteligencia artificial a nuestra imagen y semejanza? Tenemos sentido común, entendemos la causalidad y sabemos razonar. Nada de eso lo puede hacer la inteligencia artificial y es difícil que pueda llegar. Pero no podemos decir nunca jamás…

De momento la inteligencia artificial no es perfecta, comete errores. Pero ¿y nosotros? La madurez digital consiste en saber que los datos dicen muchas más cosas que la intuición, pero no se trata de usarlos sí o sí, sino de valorar esa posibilidad y el impacto de no hacerlo.

Imagen: Department of Computer Science NTNU

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