IoT4All: ¿Por qué hay tantas definiciones de Internet de las Cosas?

Paloma Recuero de los Santos    24 noviembre, 2020

Comenzamos una nueva serie, “IoT4All”, en la que iremos desgranando poco a poco los conceptos básicos de Internet de las Cosas para hacerlas accesibles a todo aquel que quiera introducirse en este mundo, apasionante, sí, pero para qué negarlo, también complejo. En este primer post definiremos el concepto de Internet de las Cosas, IoT, y nos encontraremos con la primera sorpresa:

No existe una definición única de IoT

Distintas definiciones

Que los ciudadanos de a pie no tengamos una definición clara sobre lo que es IoT, es normal. Lo que puede resultar extraño, es que organizaciones, empresas, fabricantes, etc no compartan una definición única sobre lo que es Internet de las Cosas. Veamos algunos ejemplos:

  • IBSG de Cisco: Según el Grupo de Soluciones Empresariales para Internet (IBSG) de Cisco, el IoT es simplemente el momento en el que hay más «cosas u objetos» que personas conectados a Internet. A partir de datos como el número de dispositivos conectados según el Forrester Research, y datos de la población mundial de la Oficina del Censo de EE. UU el IBSG de Cisco estima que el IoT «nació» en algún momento entre 2008 y 2009
  • IBM: Para IBM, Internet de las cosas se define como «el concepto de conectar cualquier dispositivo u objeto físico a Internet y a otros dispositivos conectados». IBM también se refiere a la “creciente gama de dispositivos conectados a Internet que capturan o generan una enorme cantidad de información cada día».
  • International Data Corporation: IDC define la Internet de las Cosas como «una red de redes de puntos finales identificables que se comunican sin interacción humana usando conectividad IP (local o global)»
  • Gartner: Para Gartner «la IoT es la red de objetos físicos que contienen tecnología para comunicarse y sentir o interactuar con sus estados internos o el ambiente externo»
  • Telefónica: Para nosotros, IoT es un universo de dispositivos u objetos físicos conectados e internet o a otros dispositivos, que interactúan con su entorno. La aplicación de tecnologías Big Data e Inteligencia artificial transforma estos datos en información de gran valor para las empresas, que se puede traducir en mejoras en la productividad, ahorros de costes y nuevas oportunidades/modelos de negocio.

¿Qué tienen en común todas estas definiciones?

Si nos paramos a analizarlas, podemos ver que no se contradicen entre sí. Más bien, ponen el foco en distintos aspectos o casos de uso. Así, esta dificultad de llegar a una definición común se debe al hecho de que la IoT representa la convergencia, en los últimos años, de distintas tendencias y avances tecnológicos, tanto en el ámbito de la computación, como en el de la conectividad.

Tecnologías convergentes

  • La conectividad generalizada, que convierte a casi cualquier cosa, en un “objeto conectable”, con velocidades de conexión altas a costes asequibles.
  • La adopción generalizada de redes basadas en el protocolo IP. Al haberse convertido en un estándar dominante, resulta muy sencillo y económico conectar todo tipo de dispositivos a internet. No obstante, no es la única opción, ya que todavía perviven muchas de las primeras soluciones corporativas e industriales M2M (Machine to machine communication), basadas en redes dedicadas y estándares propietarios o específicos de una industria.
  • Los avances en miniaturización. Objetos pequeños y de bajo costo pueden incorporar tecnología de cálculo y comunicaciones, impulsando gran cantidad de aplicaciones de la IoT
  • El abaratamiento de la capacidad de cálculo. Según lo predicho por la ley de Moore, cada vez disponemos de velocidades de procesamiento mayores, a precios más bajos y con un menor consumo de energía.
  • La computación en la nube. Permiten a los dispositivos distribuidos interactuar con potentes servidores remotos que ofrecen capacidades analíticas y de gestión.

Claves comunes

Por tanto, cuando intentamos definir qué es Internet de las Cosas, tenemos que hablar de:

  • dispositivos u objetos conectados (“las cosas”),
  • de conectividad (protocolos, redes),
  • de volúmenes variables de datos (recogidos del entorno, enviados, recibidos)
  • de plataformas de servicios IOT , donde se toman las primeras decisiones y acciones,
  • y de inteligencia (analíticas de datos, machine learning).


Todo ello configurado como un ecosistema muy heterogéneo, dinámico, de enorme escala, donde además la privacidad y la seguridad deben de estar garantizadas en todo momento extremo a extremo.

¿Dónde está el foco?

Así, según queramos poner más foco en uno u otro de los 4 pilares fundamentales de Internet de las cosas:

  • Cosas con sensores y capacidad de relación
  • Interconexión para la interacción
  • Soluciones para la mejora de procesos
  • Explotación de los datos

, llegaremos a definiciones ligeramente distintas. Pero todas ellas son igualmente válidas, porque lo importante no es cómo lo definamos, sino adónde nos lleva: el camino IoT.

En el siguiente post de “IoT4All” seguiremos avanzando en nuestro conocimiento sobre Internet de las Cosas, hablando de los distintos modelos de conectividad.

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