IoT: las personas en el centro de las decisiones de las compañías

Félix Hernández    24 mayo, 2019
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Las organizaciones exponenciales -ésas que Salim Ismail ha bautizado como ExO– aspiran a transformar sus negocios y tienen en común un afán de consumo y explotación del dato inusitado.

Y todas las nuevas vías de captura de esos datos no se pueden explicar sin considerar una de las tecnologías de más amplio espectro en su uso y más disruptivas en lo referente a sus resultados. Hablo, como todos imaginaréis, de IoT, la navaja suiza de la conexión de las cosas, sobre la cual ha versado un conjunto muy relevante de las sesiones de esta última edición de DES, que cerraba ayer sus puertas.

Y es que cuando los clientes hablan de IoT lo hacen como sinónimo de eficiencia, de decisiones mejores, más rápidas y simples, explicaba Vicente Muñoz, chief IoT officer de Telefónica, en su ponencia de ayer en esta feria internacional de transformación digital. En ella explicó que ya hemos superado el momento de evangelizar sobre por qué vamos a necesitar proyectos IoT en las empresas y ha llegado el momento de acelerar, esto es, de preguntarse el qué, el dónde, el cómo…

No obstante, Vicente apuntó que IoT es una tecnología en construcción, pues aparecen constantemente nuevos casos de uso. Esto lo sabemos muy bien en Telefónica Empresas, ya que nuestros clientes en sus diferentes sectores nos guían y aprendemos continuamente junto a ellos. En su intervención él señaló tres ejemplos:

El primero, la visión de General Motors en México, que explica por qué ahora “los coches se han convertido en espacios vivos” (“Cars become living spaces”). Gracias a su servicio Onstar conceptos como seguridad, diagnóstico y atención al cliente han mejorados al volante de sus Chevrolet, junto al añadido de un servicio de acceso Wifi, en el que Telefónica participa mediante la plataforma Kite de conectividad gestionada.

Los usuarios hacen comentarios del tipo: “es como si pusieras ruedas a tu teléfono móvil” o “se optimizan las visitas al taller de reparación” y es que IoT tiene un impacto real en sus vidas, ha cambiado el concepto de conducción.

El segundo ejemplo nos llevaba a Argentina, en concreto a San Nicolás de Los Arroyos, una bonita ciudad de la provincia de Buenos Aires. Allí, al estilo de la más moderna ciudad inteligente, como las que irrumpen en Europa con el estándar Fiware, los servicios de su consistorio se han conectado al ciudadano y Telefónica ha participado en un proyecto apasionante donde una amplia comunidad ha visto mejorada su vida, entre otros aspectos, gracias a una relación más cercana con sus patrullas locales.

Y el tercer ejemplo que vimos explica el cambio radical en las tiendas de Dufry en los aeropuertos. En ellas, IoT permite personalizar las campañas de la tienda según el perfil de quienes la visitan de camino a su puerta de embarque, gracias a un disruptivo caso de uso de sensorización con IoT. De esta manera, el mensaje es relevante pues, como compradores, se nos muestran aquellos contenidos y productos que más nos pueden interesar. En Dufry los sensores se convierten en sensaciones, se transforman en  experiencia de cliente: IoT conecta cosas con personas.

También se mencionaron muchos otros casos de uso: runners sensorizados mientras corren para conocer en detalle los distintos parámetros, o probadores inteligentes que nos ayudan a elegir mejor y con mayor comodidad nuestra ropa, pero lo cierto y lo fundamental es que los objetos conectados no mienten… y con la verdad y ese conocimiento del factor humano es posible vender más.

Aunque a alguien pueda sonarle extraño de entrada, IoT empodera a las personas, permite que nos conozcamos a nosotros mismos y a nuestros negocios mejor. Sí, Vicente habló de dispositivos, de conexión, plataformas… pero el aspecto clave es que esta tecnología permite que el ser humano sea verdaderamente el centro de los servicios que prestan las compañías.

Como hemos visto de forma clara con los ejemplos, detrás de cada nueva conexión existe una experiencia renovada que cambia nuestra forma de ver el mundo y, como diría Max Planck, “Cuando cambias tu forma de ver las cosas, las cosas que ves… cambian”.

Imagen: IBM Research

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