Internet de las Personas: una introducción al seguimiento con IoT

María Cascajo Sastre    15 junio, 2016

Hay miles de millones de cosas conectadas. Lo oímos y leemos cada rato. Pero, ¿Qué significa esto realmente? ¿Son sólo dispositivos? No, de ninguna manera. Muchos de esos dispositivos los usan las personas y por tanto, también gestionamos activos humanos mediante el uso de la tecnología.

Cuando se usa la tecnología para conocer la ubicación de una persona, por ejemplo, puede surgir en paralelo el debate relacionado con la privacidad. Sin embargo, el seguimiento no debe confundirse con inmiscuirse en la privacidad personal. Hay multitud de casos de uso en los que el seguimiento de personas aporta tranquilidad o resuelve problemas que antes de esta tecnología eran mucho más complejos. Estos son algunos de ellos, donde se percibe de manera más clara los beneficios del seguimiento personal:

  • Operarios que trabajan en entornos peligrosos: mineros, operarios en empresas petroleras y gasísticas, bomberos, guardias forestales, equipos de rescate de alta montaña, etc.
  • Localización de nuestros hijos pequeños: en su camino al colegio, durante las horas escolares, en su trayecto de vuelta a casa, etc.
  • Pacientes con movilidad reducida, bebés, población mayor y pacientes con necesidades asistenciales especiales: ofrece la habilidad de monitorizar y asistir a pacientes, tanto en centros de salud como a través de teleasistencia en los hogares de los propios pacientes.
  • Sistemas Personales Móviles de Respuesta a Emergencias (mPERS): estos ‘botones antipánico’ avisan a las fuerzas de seguridad si hay una situación de peligro para el usuario.
  • Centros hospitalarios: localización de doctores y enfermeras dentro de hospitales.
  • Centros penitenciarios: control de reos, localización de agentes del orden, etc.
  • Asistencia para deportes de riesgo: carreras de resistencia, esquiadores, surfistas, alpinistas, participantes en rallies, etc.
  • Plantillas móviles: repartidores, vendedores, obreros, servicios de seguridad, etc.

Al margen de estos usos, ya hemos explorado en dos posts pasados la localización multisensor para interiores y las tendencias digitales en retail que sirven para orientar a usuarios en grandes espacios (aeropuertos, estadios, ferias, etc.) y para mejorar la experiencia de compra, respectivamente.

Además, El seguimiento personal dota a los eventos multitudinarios de nuevas posibilidades para mantener informado a los asistentes. Así en el caso de festivales musicales o los acontecimientos deportivos (como carreras populares o maratones, por ejemplo) podemos contar con información relevante en tiempo real.

¿Qué tecnología usamos para el seguimiento personal?

No hay una respuesta sencilla a esta pregunta o al menos no hay una sola respuesta. La tecnología actual permite fijar la localización de una persona con un rango de precisión de 1 m. La empresa española tracktio está especializado en RTLS (Sistemas de Localización en Tiempo Real) que son sistemas que amalgaman diferentes tecnologías de radio frecuencia: desde beacons, a sensores RFID/BLE embebidos en wearables, pasando por tecnologías comunes como WiFi o Bluetooth LE, presentes en dispositivos de uso diario, como los smartphones y Smartwatches. Los elementos de ubicación utilizados para localizar personas son tanto dispositivos pasivos como dispositivos activos.

El abaratamiento de los sensores, su tamaño minúsculo y la posibilidad de convertirlos en wearables (cosiéndolos a la ropa, embebiéndolos en pulseras u otros dispositivos personales, anexándolos, etc.) hace que conectar a una persona a un RTLS sea muy sencillo y conlleve tan sólo unos pocos segundos.

Los beneficios de los sistemas de seguimiento personal por tanto permiten que el IoT se combine con los recursos humanos para tener más información relevante, acceder a más servicios o sentirnos más seguros por citar algunas casuísticas.

Cuando se usa la tecnología para conocer la ubicación de una persona, por ejemplo, puede surgir en paralelo el debate relacionado con la privacidad. Sin embargo, el seguimiento no debe confundirse con inmiscuirse en la privacidad personal. Hay multitud de casos de uso en los que el seguimiento de personas aporta tranquilidad o resuelve problemas que antes de esta tecnología eran mucho más complejos. Estos son algunos de ellos, donde se percibe de manera más clara los beneficios del seguimiento personal:

  • Operarios que trabajan en entornos peligrosos: mineros, operarios en empresas petroleras y gasísticas, bomberos, guardias forestales, equipos de rescate de alta montaña, etc.
  • Localización de nuestros hijos pequeños: en su camino al colegio, durante las horas escolares, en su trayecto de vuelta a casa, etc.
  • Pacientes con movilidad reducida, bebés, población mayor y pacientes con necesidades asistenciales especiales: ofrece la habilidad de monitorizar y asistir a pacientes, tanto en centros de salud como a través de teleasistencia en los hogares de los propios pacientes.
  • Sistemas Personales Móviles de Respuesta a Emergencias (mPERS): estos ‘botones antipánico’ avisan a las fuerzas de seguridad si hay una situación de peligro para el usuario.
  • Centros hospitalarios: localización de doctores y enfermeras dentro de hospitales.
  • Centros penitenciarios: control de reos, localización de agentes del orden, etc.
  • Asistencia para deportes de riesgo: carreras de resistencia, esquiadores, surfistas, alpinistas, participantes en rallies, etc.
  • Plantillas móviles: repartidores, vendedores, obreros, servicios de seguridad, etc.

Al margen de estos usos, ya hemos explorado en dos posts pasados la localización multisensor para interiores y las tendencias digitales en retail que sirven para orientar a usuarios en grandes espacios (aeropuertos, estadios, ferias, etc.) y para mejorar la experiencia de compra, respectivamente.

Además, El seguimiento personal dota a los eventos multitudinarios de nuevas posibilidades para mantener informado a los asistentes. Así en el caso de festivales musicales o los acontecimientos deportivos (como carreras populares o maratones, por ejemplo) podemos contar con información relevante en tiempo real.

¿Qué tecnología usamos para el seguimiento personal?

No hay una respuesta sencilla a esta pregunta o al menos no hay una sola respuesta. La tecnología actual permite fijar la localización de una persona con un rango de precisión de 1 m. La empresa española tracktio está especializado en RTLS (Sistemas de Localización en Tiempo Real) que son sistemas que amalgaman diferentes tecnologías de radio frecuencia: desde beacons, a sensores RFID/BLE embebidos en wearables, pasando por tecnologías comunes como WiFi o Bluetooth LE, presentes en dispositivos de uso diario, como los smartphones y Smartwatches. Los elementos de ubicación utilizados para localizar personas son tanto dispositivos pasivos como dispositivos activos.

El abaratamiento de los sensores, su tamaño minúsculo y la posibilidad de convertirlos en wearables (cosiéndolos a la ropa, embebiéndolos en pulseras u otros dispositivos personales, anexándolos, etc.) hace que conectar a una persona a un RTLS sea muy sencillo y conlleve tan sólo unos pocos segundos.

Los beneficios de los sistemas de seguimiento personal por tanto permiten que IoT se combine con los recursos humanos para tener más información relevante, acceder a más servicios o sentirnos más seguros por citar algunas casuísticas.

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